Un profesional de la salud examina a una mujer en su casa de Sao Paulo para averiguar si es un caso más de coronavirus en Brasil
Las autoridades de Manaos, la capital del estado de Amazonas, norte de Brasil, ha comenzado las labores de excavación de fosas comunes en el cementerio más grande de la ciudad para poder hacer frente al aumento de entierros que se ha producido coincidiendo con el colapso del sistema de salud de la región a cuenta de la crisis sanitaria provocada por el nuevo coronavirus.
El alcalde de Manaos, Arthur Virgílio Neto, ha asegurado en una entrevista para el diario ‘Folha de Sao Paulo’, que la capital de Amazonas se encuentra en estado de calamidad, tras haberse ocupado el 90 por ciento de las camas de su sistema sanitario debido al aumento de los casos del nuevo coronavirus.
«Estamos llegando a un punto muy doloroso, que no habríamos alcanzado si hubiéramos practicado la horizontalidad de la cuarentena, en la que el médico tendrá que hacer la pregunta: ¿salvo a jóvenes o a viejos?», ha asegurado.
Brasil es el país de la región más afectado por la pandemia, con más de 2.500 muertes y rozando los 40.600 positivos. Amazonas por su parte, es el quinto estado brasileño más golpeado tras registrar 2.160 contagios y 185 víctimas mortales.
El cementerio de Nuestra Señora Aparecida de Manaos ha pasado de enterrar a cerca de una treintena de personas a más de 100 desde hace varios días, debido al colapso en los hospitales del estado y, en especial, en los de la capital, los cuales no han podido hacer frente a las dolencias de otros pacientes ajenos al Covid-19 por la falta de recursos y camas.
Neto ha exigido al presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, que asuma las responsabilidades que trae consigo el cargo que ostenta y ha criticado la respuesta que el mandatario de extrema derecha dio a la prensa cuando se le cuestionó acerca del gran número de muertes diarias que se estaban produciendo por el nuevo coronavirus.
En aquella ocasión Bolsonaro zanjó el asunto asegurando que él no es «sepulturero», y Neto, con lágrimas en los ojos, ha pedido más respeto para estos trabajadores.
«Tengo a muchos sepultureros enfermos, algunos de ellos en estado grave. No sé si él serviría para desempeñar este trabajo, quizás no. Que asuma ya las funciones de verdadero presidente, una de las cuales es respetar a estas personas», ha dicho.
Ante esta situación, y debido a la presión de autoridades locales y pacientes, la Justicia brasileña ha decretado la obligación por parte de los hospitales y centros de salud privados de acoger a parte de estas personas para descongestionar los servicios públicos.
Neto y el gobernador de Amazonas, Wilson Lima, se reunieron el lunes con el vicepresidente de Brasil, Hamilton Mourão, al que le transmitieron la necesidad de más fondos, unos 42.000 millones de reales (unos 7.200 millones de euros) para poner en marcha y adaptar el nuevo hospital de Manaos a esta pandemia, así como más recursos, materiales y medicinas.
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