La Copa América, el gran mercado futbolístico del año

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Estos días, cuando las ligas de todo el mundo están paralizadas, los amantes del futbol tienen dos únicos centros de atención. El primero de ellos son sus propios equipos, que se ufanan por completar, por medio de los fichajes, las plantillas que disputarán la siguiente temporada. El segundo, la Copa América, el campeonato donde puede verse a los mejores jugadores del mundo. Uno y otro se unen en el mismo punto. Los futuros de nombres como Agüero, Neymar, Forlán, Rondón, Alexis Sánchez, Ganso, Guerrero o Tévez están en las agendas de los equipos más poderosos del mundo. Estos días, cuando las ligas de todo el mundo están paralizadas, los amantes del futbol tienen dos únicos centros de atención. El primero de ellos son sus propios equipos, que se ufanan por completar, por medio de los fichajes, las plantillas que disputarán la siguiente temporada. El segundo, la Copa América, el campeonato donde puede verse a los mejores jugadores del mundo. Uno y otro se unen en el mismo punto. Los futuros de nombres como Agüero, Neymar, Forlán, Rondón, Alexis Sánchez, Ganso, Guerrero o Tévez están en las agendas de los equipos más poderosos del mundo.

Por historia, por nombres y, aunque algo menos, por juego, hay cuatro selecciones candidatas para alzarse con la Copa cuando todo termine. Argentina, donde se celebra el campeonato, Uruguay, semifinalista del Mundial 2010 contra todo pronóstico, la siempre peligrosa Brasil y Chile sin Bielsa, son las mejor situadas. Las dudas iniciales por el reguero de empates dejado por la albiceleste contra Bolivia y Colombia, la charrúa contra Perú y la carioca en su enfrentamiento a Venezuela, irán disolviéndose, como normalmente ocurre, cuando las cosas se pongan serias. Chile, por su parte, demostró ya en su primer partido contra México, que la etiqueta de favorito no le viene grande.

Pero si el campeonato, por la proliferación de empates, no es todo lo vistoso que se esperaba, buena parte de la atención la están acaparando los jugadores que lo protagonizan. Los dos casos más paradójicos son los de Neymar, el joven brasileño llamado a ser una estrella mundial si, como ya le ocurrió a Robinho, no pierde la cabeza por el camino, y Agüero, la estrella argentina que, por momento, salta desde el banquillo para salvar los muebles de los de Batista.

El primero, la perla del Santos, es el perfecto ejemplo de cómo han cambiado las cosas en el continente americano. Los equipos de Brasil, la octava economía mundial, se esfuerza estos días por devolver a su país a todas las estrellas con las que cuenta el país, y que hasta ahora han jugado en Europa. Así han regresado jugadores como Ronaldinho, Robinho, Ronaldo o Adriano.

Pero los vaivenes que está viviendo el fichaje de Neymar, por el que se han interesado los principales clubes del mundo, pero sobre todo el Real Madrid, dejan entrever que las tornas pueden estar cambiando. En la actualidad, el joven jugador percibe un salario cercano a los 6 millones de dólares limpios entre sueldo y publicidad en el Santos. Cristiano Ronaldo, la estrella blanca y el mejor pagado del mundo, percibe 12 millones, al igual que el brasileño Kaká, que no ha sido tan siquiera convocado para la Copa América.

Se especula que el fichaje de Neymar podría costar al Real Madrid cerca de 35 millones de euros, que sumados a los cinco millones extra que deberá abonarle al jugador por temporada para tentarle, sitúan el fichaje en cerca de los 85 millones de euros en las próximas 5 temporadas. Sin embargo, el jugador parece querer permanecer en Brasil, y el Santos parece dispuesto a mantenerlo.

Argentina no puede, de momento, hacer frente a salarios tan abultados. Tal vez por eso nadie especula con que jugadores como el Kun Agüero, pretendido por Juventus de Turín, Manchester City y Real Madrid entre otros, puede regresar a su país de origen. Todo parece indicar que no jugará la próxima temporada en el Atlético de Madrid y si lo hará en su rival blanco, pero las especulaciones sobre su futuro no tienen visos de finalizar hasta que el mismo día en que Argentina deje la Copa de América. El fichaje costará, aproximadamente, 45 millones de euros, mientras que el jugador cobra 7 millones. Pocos equipos pueden permitirse un gasto como ese.

Otras estrellas que pueden verse en el campeonato sudamericano también tienen su futuro en el alero. El uruguayo Diego Forlán, que demostró en el primer partido de su selección contra Perú que sigue en plena forma pese a sus 32 años, se ufana por asegurar que seguirá en el Atlético de Madrid. Sin embargo, el equipo español intenta venderlo por todos los medios y, además de una oferta a la baja del Galatasaray turco, no se conocen otras ofertas.

El verano es largo. Es al menos es lo que debe pensar el FC Barcelona, que ha frenado los fichajes que tenía en mente. Lo cierto es que, a medida que se acerca el inicio de la nueva temporada, los precios de los jugadores, sobre todo de aquellos que han mostrado su querencia por abandonar el club en el que juegan, se abarata. Alexis Sanchez, cuyo fichaje por el equipo español estaba prácticamente hecho, ha visto como se quedaba en nada. Las cifras son importantes. Su equipo, el Udinese, pide cerca de 35 millones por él.

Pero la sorpresa de la pretemporada puede estar por llegar. La calidad de un jugador argentino, que aun no cuenta con los galones que, sin duda, puede ostentar en un futuro próximo, está por decidirse. Se trata de Pastore, que como Agüero ocupa el banquillo de Argentina en la Copa América, pero que interesa a varios equipos de primer nivel. Como en todas las quinielas, en esa lista de clubes se encuentra el Real Madrid, cuyo presidente, Florentino Fernández, tiene la pretensión de llevar a los mejores jugadores del mundo al club. Sin embargo, el Chelsea, el Manchester City o el Málaga también se han interesado por él.

Y es justamente este equipo el que cuenta con otro ídolo internacional, el venezolano Rondón. El dinero de los petrodólares, proveniente de los países árabes, está animando en los últimos años el futbol europeo. Después de la llegada del ruso Abramovich al Chelsea inglés, las fortunas árabes han visto en el futbol una inversión segura que, además de posibles beneficios, trae aparejada una mejoría de la imagen de sus países. Ellos son el presente. Por el contrario, tal y como ha ocurrido con Brasil, el futuro podría estar en América Latina, donde irían a jugar los mejores jugadores del Mundo.

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