Pregunta sin respuesta

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La aparición de una operación corporativa de la magnitud de la oferta realizada por Telefónica a Portugal Telecom para controlar Vivo (7.150 millones de euros) ha irrumpido con fuerza en las páginas de la prensa financiera internacional, donde escaseaban hace mucho tiempo las noticia de grandes fusiones y adquisiciones. Dos meses después del inicio de la batalla, la extraña actitud adoptada por Lisboa en esta pugna aún es la gran incógnita sin resolver. La aparición de una operación corporativa de la magnitud de la oferta realizada por Telefónica a Portugal Telecom para controlar Vivo (7.150 millones de euros) ha irrumpido con fuerza en las páginas de la prensa financiera internacional, donde escaseaban hace mucho tiempo las noticia de grandes fusiones y adquisiciones. Dos meses después del inicio de la batalla, la extraña actitud adoptada por Lisboa en esta pugna aún es la gran incógnita sin resolver.

Para algunos analistas no hay ninguna duda. “Lisboa dice que actúa en defensa de los intereses de PT, pero de hecho ha perjudicado a la compañía y al mismo tiempo le ha hecho un favor a Telefónica”, afirmaba esta semana Financial Times en su ‘Lex Column’. El articulista continuaba su argumento afirmando que si el tribunal de arbitraje holandés disuelve Brasilcel, la operadora tendría al alcance de la mano hacerse con el control de Vivo a un precio “barato”.

La prensa tiene claro que el conflicto ha provocado varios damnificados, empezando por Portugal Telecom, que recibiría más de lo que vale en Bolsa y solucionaría sus problemas de liquidez. La compañía, tal y como recuerda The New York Times (medio cuyo principal accionista es el magnate mexicano Carlos Slim), se encuentra ahora en una “posición incómoda” porque tiene mucho que perder.

El grupo que preside César Alierta ha amenazado con restringir los dividendos de la operadora brasileña e incluso ir a los tribunales para disolver Brasilcel, la sociedad conjunta que controla Vivo. “Sin los dividendos de Vivo, PT estaría obligada a revisar su política de retribución a los accionistas”, advierte la agencia Dow Jones en una columna de opinión.

También han resultado perjudicados los accionistas de la compañía portuguesa, que se quedaron “confundidos y alarmados” según el diario mexicano El Economista, que recuerda que el consejo de PT garantizó que el Gobierno de José Sócrates no emplearía nunca su derecho de veto. De hecho, Jornal de Negocios incluso ha llegado a afirmar que los administradores de la compañía lusa podrían ser procesados.

A pesar de que la prensa latinoamericana ha realizado un exhaustivo seguimiento de la operación, algunos expertos echan en falta editoriales o columnas de opinión sobre el tema, a pesar de que el campo de batalla tiene lugar en la región. Hay pocas excepciones.

El Economista (anteriormente citado) y algún medio argentino, como Clarín, que afirma que en el capítulo de damnificados también entra el concepto de mercado único europeo, que se ha visto zarandeado por la agresiva actitud del Gobierno portugués y por la pasividad del español, cuyo presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, se ha limitado a apostar por el diálogo entre ambas empresas. El diario Clarín afirmó que el veto de Portugal ha constituido “el más reciente episodio de desunión europea”.

En cualquier caso, tal y como recuerda el diario argentino, el incidente entre España y Portugal se suma a la disputa que ya lleva varios meses acerca del rol de Alemania en la crisis, que ha fomentado más “la desunión europea que otra cosa”.

Los grandes medios anglosajones han sido los más críticos con la actitud del Gobierno de José Sócrates, que no sólo ha supuesto un duro golpe para la industria lusa, sino que también ha puesto en cuestión la seguridad jurídica del país.

“Bienvenido a la democracia de los accionistas europeos”, este fue el titular con el que MarketWatch, un portal de información bursátil de referencia, inició su crónica después de que el 74% de la junta de PT aceptara la venta de Vivo, y el Gobierno luso la anulara después.

FT calificó la acción de “estupidez colonialista”. Telefónica decidió romper sus negociaciones con PT para adquirir el 30% que tiene en la brasileña Vivo la noche del pasado viernes. Ofrecía 7.150 millones de euros, tras haber incrementado tres veces esta cuantía.

Si las negociaciones se reanudan y la operación prospera sería la mayor del sector este año. Retirar la oferta “fue una decisión más que razonable”, ha afirmado también Financial Times.

Al margen de cuestiones políticas, los medios brasileños siguen apostando por una solución consensuada. Portugal Telecom dejaría ir a Vivo y buscaría alternativas en Brasil, como la entrada en Oi, el ‘campeón nacional’ patrocinado por el Gobierno de Lula. Según el diario O Globo, para entrar en el capital de esta compañía, tanto PT como el Gobierno de José Sócrates deberían negociar con el Ejecutivo brasileño, conversaciones que podrían haberse iniciado, según afirmó ayer el mayor accionista de la operadora portuguesa, Banco Espirito Santo.

Hoy en día, los propietarios de la compañía brasileña (fondos de pensiones y el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social de Brasil) no quieren vender sus acciones, pero todo el mundo tiene un precio. “Hace un año Portugal Telecom dijo que nunca vendería su participación en Vivo”, recuerda O Globo.

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