Mercado a la baja

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Las Bolsas latinoamericanas no están firmando en este 2013 precisamente su mejor desempeño. Más bien, todo lo contrario. Golpeadas por el efecto de la debilidad económica global, su descalabro a mitad de año va camino de superar registros históricos. En el caso del parqué de Lima, el más castigado, su índice de referencia pierde ya un 21% en lo que va de año. Las Bolsas latinoamericanas no están firmando en este 2013 precisamente su mejor desempeño. Más bien, todo lo contrario. Golpeadas por el efecto de la debilidad económica global, su descalabro a mitad de año va camino de superar registros históricos. En el caso del parqué de Lima, el más castigado, su índice de referencia pierde ya un 21% en lo que va de año.

Aunque el comportamiento no es uniforme en todo el subcontinente, los números rojos dominan las pantallas de los inversores en renta variable latinoamericana. Lastradas por unas compañías cotizadas que son incapaces de colmar las expectativas de inversores y analistas por la contracción de sus negocios, algunas plazas de negociación presentan el peor de sus aspectos en varios ejercicios. Los valores cíclicos, especialmente los mineros y financieros, son los que peor parte se llevan en buena parte de los índices.

En este sentido, mención destacada para el Índice General de la Bolsa de Lima (IGBVL), que sufre de forma especial el recorte de previsiones que en los últimos meses ha sufrido el conjunto de la economía peruana. Es de destacar que en el primer trimestre del año el país andino tan sólo creció un 4,8%. No se veía en el país una tasa tan baja desde el cuarto trimestre del ejercicio 2009. Fuentes gubernamentales explicaron este bajo desempeño precisamente por la caída del sector minero, en el que se basa una buena parte del sistema productivo del país.

Si el periodo de referencia se extiende a las últimas 52 semanas, una referencia muy usada por los analistas financieros internacionales, el desplome del índice limeño es prácticamente par al de este primer semestre de 2013. En otras palabras, el grueso del castigo inversor a la Bolsa peruana se ha concentrado en los últimos meses. También, explican algunos expertos, a consecuencia del desvío de dinero por parte de algunos inversores hacia otras plazas menos castigadas por las incertidumbres que aún pesan sobre la economía global.

Al cruzar las fronteras orientales del Perú, el siguiente índice más castigado es el Ibovespa de São Paulo, la capital económica del vecino Brasil. En lo que va de año, las crecientes dudas sobre la pujanza de su economía ante una eventual explosión que en los últimos meses gana protagonismo en las tertulias de los expertos se saldan con un retroceso muy próximo al 18%. En este caso, el aumento del pesimismo según avanza el calendario es evidente, pues a un año vista el retroceso se reduce a un mucho más amable 9,5%.

Otra que se gana un puesto en este podio de bajistas es la Bolsa colombiana. El índice de referencia del parqué de Bogotá acumula a estas alturas del año un retroceso del 7,8%. Un porcentaje del que no se queda muy lejos el selectivo por antonomasia de otra de las llamadas economías andinas. El IPSA de Santiago de Chile ya sufre pérdidas equivalentes a un 7,3% de su capitalización bursátil. De hecho, el índice chileno está hoy por hoy mucho más cerca de sus mínimos de las últimas 52 semanas que de unos máximos que ahora se le quedan a un lejano 15,8%.

La pérdida de confianza en este 2013 en torno a la sostenibilidad de la tasa de crecimiento a la que hasta ahora tenían acostumbrados a los inversores las economías latinoamericanas se hace aún más patente en México. El índice bursátil IPC de la nación azteca se apunta un 9% a la baja en este primer semestre y se convierte así en el tercer parqué más bajista de entre las grandes Bolsas de la región. Sobre su gráfica pesa, sobre otros muchos factores, los fuertes vínculos comerciales con un vecino EEUU que no termina de despegarse los fantasmas de la crisis.

Buenos Aires y Caracas son las encargadas de poner algo de color verde en las pantallas de los inversores. El menor impacto de la crisis económica en la Argentina, que no hace muchos años ya sufrió su propia debacle económica, y el adiós al ‘Comandante’ Hugo Chávez en Venezuela suponen sus respectivos catalizadores para esta senda a contracorriente. En lo que va de año, el índice Merval bonaerense ha remontado un 13,5%, que se amplía al 48,4% a 12 meses vista.

Mención aparte merece al fin el IBVC de la Bolsa de Caracas. En estos seis primeros meses del año, el índice venezolano se ha apuntado un vertical ‘rally’ del 87%. No sólo eso, sino que en las últimas 52 semanas -periodo que en buena parte coincide con los últimos tiempos del ‘Comandante’- la revalorización casi supone haber triplicado precios. En este caso, además, el índice de referencia de una Venezuela que ahora se rige por los designios del ‘delfín’ Nicolás Maduro está a un paso de reeditar máximos del último año, en los 889.985 puntos frente a los menos de 500.000 a los que arrancó este fatídico 2013 para la gran mayoría de sus vecinos.

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