José Eugenio Salarich: “Panamá puede convertirse en el nexo de España con toda América Latina ”

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La buena relación entre España y Panamá tuvo la oportunidad de ser escenificada el pasado 11 de julio, día en el que Ricardo Martinelli, presidente del país centroamericano inauguró un especializado seminario sobre el Canal de Panamá organizado en Madrid por la Fundación Areces. En ese contexto, el Director General de Relaciones Económicas Internacionales y Asuntos Exteriores español, José Eugenio Salarich, repasa para Americaeconomica.com los restos de futuro para ambos países. La buena relación entre España y Panamá tuvo la oportunidad de ser escenificada el pasado 11 de julio, día en el que Ricardo Martinelli, presidente del país centroamericano inauguró un especializado seminario sobre el Canal de Panamá organizado en Madrid por la Fundación Areces. En ese contexto, el Director General de Relaciones Económicas Internacionales y Asuntos Exteriores español, José Eugenio Salarich, repasa para Americaeconomica.com los restos de futuro para ambos países.

El presidente Martinelli, en su reciente visita a España y durante la apertura del Seminario sobre el Canal de Panamá organizado por la Fundación Areces, invitó a las empresas españolas a seguir invirtiendo en el país. ¿Qué sectores son más propicios para que recaiga esa inversión?

Panamá mantiene unas muy buenas relaciones políticas con España, algo que permite el desarrollo de una serie de intereses (culturales, educativos, empresariales o de cooperación entre otras). Esto conecta muy bien con una política inteligente de Panamá en tres vectores. El primero es su conversión en un Hub en Centroamérica en todo lo que es comunicaciones, transporte y un Hub económico. Para constituirse en ese punto de nexo necesita de las infraestructuras que sirvan de soportes.

En segundo lugar, se ha constituido en un punto de referencia en América, en el Continente. Es un nexo de unión entre EEUU y Canadá por un lado y el Cono Sur por otro. En tercer lugar, está realizando una apertura al mundo sobre la base de los países emergentes. Ahora Panamá se enfoca hacia China, India, Brasil y Rusia con el Canal de Panamá como eje. En este momento se está produciendo una ampliación del mismo, lo que duplicará o triplicará el transito. Además esta creando una modernización del país sobre la base de la modernización de las infraestructuras.

En este gran panorama, España tiene mucho que hacer porque sus empresas son punteras en infraestructuras. Son punteras en transporte, en tecnología, en alta velocidad, en puertos, en aeropuertos, en gestión de esos aeropuertos. Pero también son punteras en telecomunicaciones, y Panamá está haciendo un gran esfuerzo en telefonía y en comunicaciones por satélite. Son punteras en ingeniería civil con empresas como Indra o Técnicas Reunidas. España es, además, puntera en energías renovables, otro sector por el que, como el de energías clásicas, Panamá está apostando.

Todo esto hace que las empresas españolas tengan una gran oportunidad y no solo las grandes empresas del Ibex35 si no también las pequeñas empresas, que es lo que, a mi entender, quería decir el presidente Martinelli.

¿La cuestión de la doble tributación entre ambos países ha sido resuelta?

Sí. Durante está visita se firma el convenio de doble tributación. Se trata de un convenio que beneficia enormemente a las dos partes, a las empresas españolas y al estado panameño, que puede diversificar la oferta hacia países que, como España, le ofrecen acuerdos similares. Por otra parte, esto tendrá un efecto arrastre dentro de la Unión Europea, donde esperamos que también allá otros países que quieran implementar medidas similares.

¿Qué más se puede hacer para mejorar la cooperación entre los dos países? ¿Para mejorar el comercio bilateral?

Siempre se puede hacer muchísimo. Estamos en un momento dulce de nuestras relaciones económicas, pero como se está viendo en este seminario sobre el Canal de Panamá organizado por la Fundación Areces, se abre un nuevo momento. Hay que seguir caminando y casi corriendo. Va a llegar el momento postcanal, cuando se finalice la ampliación y mejore el transito, y entonces asistiremos a un nuevo momento para las relaciones de Centroamérica. España está bien posicionada en ese sentido. Pero se pueden hacer muchas más cosas.

España aun tiene un comercio con Panamá en cifras muy modestas, que debería crecer. Creemos que la capacidad de penetración de España en EEUU es enorme, y eso se podría traducir también en el mercado centroamericano. Para ello debemos valernos de la posición de Panamá como Hub.

Además, en el Cono Sur, con países con enorme proyección como Colombia, Perú o Ecuador, además de Chile, Brasil o Argentina, España debe proyectarse hacia allí. No hay que olvidar la cooperación en toda la zona del Caribe, especialmente Haití, para lo cual Panamá se ofrece como centro catalizador. Siempre hay muchísimas cosas que hacer y que estudiar.

España es una potencia turística y América Latina tiene visos de serlo a futuro, si no lo es ya. Panamá tiene un sector turístico por explotar. ¿Hay cabida para las empresas españolas?

La cooperación turística, no en el sentido de darnos nada, sino de colaboración, está siendo realmente notable. Quienes hayan viajado a Panamá y hayan podido alojarse en el Hotel Rui o en los Hoteles Meliá o NH, se darán cuenta de lo que es una presencia turística. Pero no solo eso, también hay que tener en cuenta las agencias de viajes, las líneas aéreas (es muy difícil encontrar plazas en los vuelos a Panamá desde España y hay que viajar por Costa Rica o por Honduras), es impresionante la capacidad de atracción del país.

España no solo busca enviar turistas, que también, si no atraer turistas utilizando la modernización del aeropuerto de Barajas, las facilidades para los tránsitos, el hecho de que Iberia sea la primera compañías del mundo en número de vuelos a Panamá y la capacidad de atracción que España pueda tener sobre el turista centroamericano. Dentro del turismo también hay que tener en cuenta a los hombres de negocios. España ahora está recibiendo mucho turismo de la zona, algo valorable para nuestras empresas.

La bidireccionalidad de negocio entre España y Panamá ¿ha atraído a empresas panameñas a invertir a España?

Es más notable la presencia de empresas españolas en Panamá y no se está produciendo el fenómeno inverso. Si se produce un efecto reflejo. Por ejemplo, si la constructora FCC está allí, o el Corte inglés, Acciona o cualquier otra entidad, las empresa contraparte que trabajan con ellas, acceden con más facilidad al mercado español. Pero por ahora la inversión no es notable y España trabaja para que mejore.

Extrapolando esta circunstancia a América Latina, la inversión latinoamericana no llega a España con la potencia que cabría esperar. ¿Hay algún motivo para que empresas pujantes del subcontinente no sientan atracción por un mercado como el español?

Quizá la empresa latinoamericana invierte preferentemente en América Latina. Aun hay una inercia que España debería romper. Antes de aceptar el cargo que ostento, nunca me convenció la idea de España como un puente entre Europa y el subcontinente. Sin embargo, ahora si veo que esto es posible, que las inversiones no se quedarían solamente en España y funcionaríamos como correa de transmisión. España está dispuesta.

Por ahora, hay una razón puramente de inercia. Las empresas latinoamericanas inverten fundamentalmente en su zona y las empresas españolas, que antes invertían fundamentalmente en su zona, han cambiado esta inercia por un motivo que es de sobra conocido, que de un tiempo a esta parte, la capacidad de actuación en el territorio nacional se ha visto frenada fundamentalmente por la crisis. Las grandes multinacionales españolas con una gran experiencia de actuación y de innovación, se han visto prácticamente sin competencia fuera, por que son muy buenas. Eso es lo que les ha hecho salir a grandes rasgos. Habrás que esperar este proceso también a la inversa por parte de los países donde España es un enorme inversor.

Por lo pronto España ofrece una red de infraestructuras muy difícilmente batible en Europa, en ferrocarriles, en puertos, en aeropuertos, en carreteras… Tenemos la base, ahora tenemos que ofrecer el un producto de calidad.

¿Hay un cálculo de lo que supone la inversión española en América a Latina?

La máxima inversión española es en Europa, un 60% más o menos, y dentro de Europa en los países más próximos. La inversión española en Reino Unido, aproximadamente, es el doble de toda la realizada en América Latina. España invierte mucho en EEUU y ahora está invirtiendo mucho en los grandes países sudamericanos. Entre EEUU, Brasil, México, Chile, Argentina y ahora Centroamérica, abarcan casi el tercio restante de su inversión. La otra pequeña franja queda para los países del Golfo y para Asia, donde empieza a crecer.

Hay que tener en cuenta que una empresa como Avertis gestiona el 65% de todas las autopistas francesas, Indra gestiona el tráfico aéreo del aeropuerto de Shanghái y Pekín, el Santander es el primer banco en Inglaterra y Brasil, el segundo en México (tiene el 57% de las hipotecas mexicanas). Telefónica ha adquirido el 14% de China Unicom, lo que la convierte en la primera operadora de móviles del mundo. Son situaciones que no se pueden ignorar.

Mercosur y la Unión Europea vienen arrastrando una negociación para la firma de un Tratado de Libre Comercio que parece no tener fin ¿Cuál es el problema?

No cabe duda de que la ampliación de la UE por un lado y la mayor potencia de los países latinoamericanos por otro, han complicado muchísimo los acuerdos de asociación. Cuando éramos menos en la UE y éramos más iguales, por así decirlo, los acuerdos eran más sencillos. Ahora hay países muy potentes en Mercosur, los llamados emergentes. Por otra parte, la toma de decisiones en la UE se ha complicado muchísimo con la entrada de los países de la ampliación y con una política, a mi juicio, un tanto miope por parte de Bruselas de estar demasiado a la defensiva. Europa tendría que abrirse mucho más, se tendría que proyectar mucho más a los mercados latinoamericanos y asiáticos, pero vamos con cuentagotas. Empiezan primero los acuerdos bilaterales y después se unen los acuerdos de libre comercio con los mecanismos de integración.

Creo que son procesos muy lentos que estos países están acusando. No hay ministro de asuntos exteriores que no llegue a España y se queje amargamente de la lentitud por parte de la UE. Dentro de Europa, España es uno de los países más abiertos a estos acuerdos y que empuja más, sobre todo en Iberoamérica, con el convencimiento de que esto está dentro de la ortodoxia de la Organización Mundial de Comercio (OMC) y de que estos acuerdos pueden ser la tabla de salvación de Europa. Pero somos uno de 27 y hay que actuar por consenso, porque hay otros países que no lo ven así.

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