Elecciones en Brasil

Marina Silva, candidata a las elecciones de Brasil
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Desde que Marina Silva diera el salto a la carrera empresarial brasileña a mediados de agosto, los mercados de acciones y bonos se han recuperado, quizás con la esperanza de que las cosas cambien en una economía tan castigada como la brasileña. Desde que Marina Silva diera el salto a la carrera empresarial brasileña a mediados de agosto, los mercados de acciones y bonos se han recuperado, quizás con la esperanza de que las cosas cambien en una economía tan castigada como la brasileña.

Esta es la tesis que defienden algunos de los medios latinoamericanos, que comentan que el índice referencial Bovespa ha llegado esta semana su cota más alta desde principios de 2013.

Lo que ha ocurrido tras conocerse una encuesta que daba por favorita en las elecciones a la ecologista. De hecho, desde que entró Silva a la contienda (con claras posibilidades de vencer a la presidenta Dilma Rousseff) el rendimiento del bono de referencia del país a 10 años había caído casi en 700 puntos base desde mediados de agosto.

Así las cosas, el pasado miércoles el Ministerio de Hacienda, pudo aumentar el tamaño de una nueva venta de deuda con denominación en dólares después de que la demanda superase las expectativas.

Y es que, como recoge la prensa de la zona, los inversores tienen puestas todas sus esperanzas en cualquier alternativa a Rousseff y su Partido de los trabajadores (PT).

Aunque este entusiasmo se ha visto multiplicado por el tono amigable al mercado del marco de políticas publicado por el partido de Silva la semana pasada, sugiriendo que ella adoptaría unas políticas económicas más convencionales y, en especial, le daría mayor independencia al banco central en su tarea por frenar la inflación.

Las divisas son harina de otro costal, pues desde el berrinche del año pasado, cuando las autoridades se vieron obligadas a intervenir para defender el real, el Banco Central ha intervenido para estabilizar la divisa a través de un programa de intercambios.

Los planes de Silva prometen un tipo de cambio de libre flotación, solamente con intervención para suavizar la volatilidad. Aunque esto deja un gran margen de interpretación, su asesor económico también ha dado a entender que una divisa más débil sería deseable.

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