El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, ha calificado de «histórico» el visto bueno de la Cámara de los Diputados a la reforma que elimina el fuero de los jefes de Estado, de tal forma que pueda ser juzgado «como cualquier otro ciudadano».
El fuero se impuso por primera vez en 1857 y se mantuvo en la Constitución de 1917, aún en vigor en México. Para López Obrador, que había hecho campaña por la reforma, se trata de una «buena noticia», subrayando que a partir de ahora los presidentes en ejercicio pueden ser juzgados, por ejemplo, por corrupción.
López Obrador espera ahora que el Senado mantenga la misma línea de la Cámara de los Diputados, así como por los 17 congresos estatales, que también deben dar su aprobación al tratarse de una reforma de la Carta Magna.
La oposición, sin embargo, ha puesto en duda el alcance de estos cambios, ya que el presidente no sería juzgado ante la justicia ordinaria, sino dentro de un proceso especial llevado a cabo por los órganos legislativos.
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