Sí hay interés en la gente

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Me refiero al interés por los temas económicos. Más aún: por todas las esferas de la vida social concurrentes en lo económico. La gente entiende que no es posible hablar de economía, sin política, cultura, instituciones y lo social. También es cierto que aunque se observa el manejo de lo ideológico, se entiende que no es el único –ni mucho menos, el más importante- de los necesarios. Me refiero al interés por los temas económicos. Más aún: por todas las esferas de la vida social concurrentes en lo económico. La gente entiende que no es posible hablar de economía, sin política, cultura, instituciones y lo social. También es cierto que aunque se observa el manejo de lo ideológico, se entiende que no es el único –ni mucho menos, el más importante- de los necesarios. Persisten, incluso en profesionales, reduccionismos injustificables, pero cada vez más, el tema es objeto de analistas de lo social y expertos en las “ciencias de la acción”. Lo económico, entonces, y todo aquello que lo influya, interesa mucho hoy. Y en términos amplios, aunque concretos y prácticos.

La situación de varios países europeos y el sainete norteamericano, ambos alrededor de perturbaciones fiscales y financieras severas, por razones extraeconómicas, muestran la razón de nuestras primeras afirmaciones. Hablo, entonces, de algo que se percibe en el mundo todo, aunque mi interés primordial, y las referencias que hago en este artículo, sean completamente venezolanas.

Puedo referir un intercambio virtual, el domingo pasado, con un grupo interesado de compatriotas, que muestra varias cosas: el reconocimiento a quienes asumen el reto, la distancia respecto a los simplismos y la ideologización, la perspicacia ante elucubraciones rebuscadas, la importancia que se asigna a lo práctico, la amplitud del análisis (relación con la ética, la política, etc.) y varios atributos positivos más. Ese mismo día recibí la invitación de un medio de comunicación nuevo, para reproducir una versión reducida de nuestro artículo de la semana pasada, sobre el tema. Y ese mismo artículo dio lugar a algunos comentarios e invitaciones.

Planteábamos la semana pasada algunas apretadas proposiciones sobre aspectos básicos de las áreas fiscal y monetaria y algunas propuestas de iniciativas institucionales novedosas, para la facilitación de las tareas de Estado y de Gobierno. Hoy, queremos extender los planteamientos a otras áreas de la política económica.

Los asuntos salariales, de ingresos y precios deben también ser replanteados en el país. La clase trabajadora, aplastada por una larga historia de descontrol inflacionario y una economía muy líquida, pero sin inversión real, no ha dispuesto de otro mecanismo de compensación de las alzas de precios, que los aumentos administrativos de salarios y –severamente disminuido por el ‘chavismo’- la contratación colectiva dirigida a la corrección vía aumentos. El tema de la productividad, como medio idóneo para ello, está desaparecido. Eso hay que plantearlo. Hay medios generales y específicos para hacerlo. La inversión pública dirigida a externalidades ayuda. La legislación laboral, también. Revisiones en esas áreas serán necesarias. El ambiente económico es clave. En las condiciones generales de funcionamiento de los mercados, habrá que cambiar patrones culturales, tomar decisiones políticas, cambiar instituciones y consolidar tendencias sociales favorables. Una apertura a una muy mayor competencia, a la comprensión de las leyes económicas, a un Estado más centrado en sus funciones políticas y hacia la liberalización de las fuerzas económicas, un desmontaje de la tradición del manejo administrativo de la economía y la promoción y fomento de los emprendedores, serán necesarios.

Lo anterior implica asumir con mucha mayor seriedad que hasta ahora, los temas de la política comercial, la integración económica, los acuerdos supranacionales y el, para nosotros, crucial tema de los polos industriales y de servicios de proyección subregional, regional o global.

El espacio nos frena. Dejaremos para una próxima entrega otro temas de alcance internacional y abordaremos la que fue una de nuestras áreas a finales de los ochenta: la relación entre política económica y social. Muy lejos, por cierto, de la patraña clientelar de las misiones ‘chavistas’ y de otros practicantes del populismo. Saludamos y esperamos el fomento del debate.

* Santiago José Guevara García

(Valencia, Venezuela)

sjguevaragarcia@gmail.com / @SJGuevaraG1, en Twitter

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