Luces y sombras

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Sorpresas nos da la vida, en este caso la económica, sucede que el líder sudamericano, Brasil, la locomotora que tracciona a máxima potencia, ha sufrido un sacudón, es así que su PBI se expandió sólo en un 2, 7%, algunos afirman que sufrió como ninguna el impacto de la crisis global, otros que las medidas impuestas por la Administración Dilma a efectos de bajar la inflación han frenado la expansión. Sorpresas nos da la vida, en este caso la económica, sucede que el líder sudamericano, Brasil, la locomotora que tracciona a máxima potencia, ha sufrido un sacudón, es así que su PBI se expandió sólo en un 2, 7%, algunos afirman que sufrió como ninguna el impacto de la crisis global, otros que las medidas impuestas por la Administración Dilma a efectos de bajar la inflación han frenado la expansión.

Vale recordar que durante el 2011, América Latina en general, se desempeñó en lo económico financiero de manera satisfactoria , sin embargo existieron excepciones, una de ellas la mayor economía latinoamericana, Brasil, quien con una expansión de su economía de solamente un 2,7%, en todo caso, no fue el de crecimiento más bajo en toda la región latinoamericana, gracias a que dos países de Centroamérica, Guatemala y El Salvador, dieron a conocer indicadores de crecimiento mucho más bajos que el brasileño, uno de los matices más interesantes nos lo da la ‘Tasa de Inversión’, la que nos define los límites de la expansión de la economía, al momento la situación económica difiere a contramarcha de las ilusiones que millones de brasileños se habían forjado, creyendo que la Copa del Mundo del 2014 y las Olimpiadas en Río 2016, transformarían a Brasil, en un país en construcción, lo que derramaría sobre las distintas clases sociales un flujo de riqueza más que importante.

Debemos tener en cuenta que desde comienzos del año 2011, el Gobierno brasileño achicó de manera importante el gasto público al retirar más de 30.000 millones de dólares del presupuesto. A principios de año, anunció nuevamente un corte drástico del presupuesto, con un impacto importante en todas las áreas, incluyendo educación y salud. La decisión de recortar el gasto adoptada por Dilma Rouseff direccionó directamente en frenar un brote inflacionario como consecuencia del fuerte crecimiento del 2010. Eso llevó a que las medidas de 2011, y en parte también de enero y febrero de este año, busquen socavar el desarrollo económico a efectos de evitar la inflación. Sin embargo el antídoto resultó demoledor para el sector industrial que ha vivido un período desalentador en los 14 primeros meses de gobierno de Dilma Rouseff.

Hay otros elementos que debemos tomar en cuenta, gran liquidez con mínimas oportunidades de incrementar rentas jugando a la especulación en las grandes ligas, produciendo una entrada significativa de divisas, lo que significa récord en ingreso de capitales, explicable sólo por la aplicación de altas tasas de interés vigentes, que actúa como aspirador de inversiones financieras extranjeras, el ingreso de estos capitales, puede representar mayores oportunidades de inversión y crecimiento, sin embargo la volatilidad de esos flujos llegan a generar grietas macroeconómicas, por lo que una apreciación no controlada del tipo de cambio real, desemboca en una reducción irremediable de la competitividad de sus productos frente a los de procedencia foránea, causando una desaceleración en las exportaciones manufactureras, y al mismo tiempo una competencia geométrica de los productos importados en el mercado local. Esta situación la vivió Brasil por lo menos hasta principios del mes. Si por esos avatares de la vida, la producción industrial en el líder regional continúa cayendo corre el riesgo cierto de perder uno de sus cimientos claves para el desarrollo, factor influyente, con un dólar cotizado a 1,8 reales, disminuye las ‘chances’ industriales de contener la invasión externa, para muestras, hace pocos días la administración Dilma renegoció con México un acuerdo en el área automotriz, así el ministro de Desarrollo e Industria, Fernando Pimentel, limitó el comercio con México, debido a que se produjo una importación de autos mexicanos que sobrepasó holgadamente los parámetros normales, analistas sostienen que además Brasil no aprovechó satisfactoriamente las oportunidades que ofrece el crecimiento de América Latina para sus exportaciones.

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