Fuego contra fuego

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Sin lugar a dudas el camino hacia la reelección del presidente Obama, que en tiempo pasado se veía fértil, al momento se muestra transformado, neblinoso, y anegado. Sin lugar a dudas el camino hacia la reelección del presidente Obama, que en tiempo pasado se veía fértil, al momento se muestra transformado, neblinoso, y anegado.

Los últimos sondeos advierten que el ciudadano americano no se siente para nada conforme con la actual administración, la crisis global amenaza su campaña, la estrategia demócrata en castigar permanentemente a Mitt Romney no derrama la miel esperada y, por si esto fuese poco, y como segura consecuencia, los demócratas autogeneran disconformismo entre sus filas, entre rendijas se puede observar allí un síntoma de motín clintoniano.

Demócratas relevantes admiten que se viven momentos de inquietud, ni siquiera la brillante oratoria de Obama es válida a efectos de construir un dique de contención a la caída en su imagen y a la poca adhesión ciudadana a la marcha de la economía, variables que en conjunto son toneladas de trotil. Así sólo el 20% de los norteamericanos está satisfecho con la marcha de la economía, el dato es aún más inquietante si se tiene en cuenta que ese nivel bajó cuatro puntos respecto del mes anterior, en cuanto al nivel de aceptación de Obama está en el punto más bajo desde enero último, al situarse en el 47%, compulsa que acredita que el republicano Romney superaría por un punto porcentual al presidente en intención de voto para las elecciones de noviembre próximo.

Los alfiles de Bill Clinton insisten en que Obama falla en el discurso de campaña, que no seduce al electorado independiente, lamentablemente para los demócratas estas situaciones agrietan sus aspiraciones.

Vale recordar que hace sólo cuatro años, Obama afanosamente aspiraba a la Casa Blanca siendo su muletilla preferida -esperanza- como contrapartida hoy el término casi ni figura en los discursos presidenciales, se le recrimina, además la pérdida de contacto con los problemas del norteamericano medio si sigue en su tesitura en platicar de una supuesta mejora económica que la gente no ve.

En la otra vereda, Romney, goza de un momento de buena racha. Su popularidad aumenta y, por momentos, es mayor que la de Obama, en mayo pasado superó al presidente en capacidad de recaudación de fondos y eso, también, fue un duro revés para los demócratas.

Los votantes latinos, una de las fuerzas más poderosas del presidente estadounidense Barack Obama, no se están registrando en grandes números en la mayoría de los estados, llamada de atención, ya que reconozcamos que en la pasada elección presidencial el voto de los latinos fue clave para la victoria en diversos estados, en donde la confrontación, era por demás, reñida. Razones esgrimidas por los votantes latinos ante tal escenario, van desde la desconfianza del gobierno, a un temor a lo que muchos ven como un intento de intimidación por la policía y líderes políticos para reprimir a inmigrantes, legales o no.

Los números cuentan que más de 21 millones de latinos estarán en condiciones de sufragar en noviembre próximo, más de 10 millones habitan en California y Texas, otros en Colorado, Florida, Illinois, Iowa, Carolina del Norte y Virginia. Cifra notoriamente superior al récord de 10 millones que asistió a las urnas en 2008, como contrapartida en estas elecciones sufragaron el 66% de anglosajones y 65% de afroamericanos.

Esa disparidad se refleja en los estados indecisos en el país, en Nevada, el 42% de hispanos elegibles está registrado, mientras sólo el 35% está registrado en Virginia, aunque los latinos no se presentan en urnas en los mismos números, en relación con su población, como otros grupos étnicos, sus números totales están creciendo considerablemente como California y Texas, y un número creciente de estados indecisos como Arizona, Colorado, Florida, Nevada y Nuevo México.

Rápidos de reflejos los responsables de la campaña del republicano Mitt Romney, publicaron un anuncio en español en su sitio web que apunta a un aumento del desempleo entre los latinos, no es una jugada menor, ya que en el campamento republicano se percibe el descontento latino que no perdona el apoyo a severas leyes de inmigración, pruebas al canto, la aprobada en Arizona en el 2011, potencialmente perjudicial para Romney, sin embargo, como todo en política es tan dinámico, el incumplimiento de promesas de Obama por una reforma migratoria, sumados al deterioro de la economía, han generado desconfianza y desaprobación en la administración demócrata

Así las cosas, unos obsesionados en revertir los condicionamientos, otros en ganar terreno en base a propuestas y errores ajenos, el resultado, abierto, los dos juegan a ganador, veremos su resto.

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