Venezuela, se fractura en dos tras la detención de Leopoldo López

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La entrega del líder del partido opositor Voluntad Popular, Leopoldo López, a las autoridades venezolanos ha azotado el ya de por sí convulso panorama nacional. El presidente Nicolás Maduro lo había acusado de “instigar las protestas” que sacudieron el país la semana pasada. La entrega del líder del partido opositor Voluntad Popular, Leopoldo López, a las autoridades venezolanos ha azotado el ya de por sí convulso panorama nacional. El presidente Nicolás Maduro lo había acusado de “instigar las protestas” que sacudieron el país la semana pasada.

Arropado por miles de personas, que acudieron a manifestarse por petición del propio López a través de un vídeo que colgó en su cuenta de Twitter. En las imágenes pidió a sus seguidores que acudieran al encuentro vestidos de blanco y que le acompañaran en parte de su recorrido para evitar enfrentamientos y violencia.

Tras oír a su aliada en la lucha, María Corina Machado, el opositor apareció entre la multitud y se dirigió andando hacia el primer cordón policial que esperaba en el centro de Caracas. Antes de la detención tuvo tiempo de asegurar que luchaban por los derechos de los “reprimidos, asesinados y los que no tienen empleo”.

En su mayoría jóvenes, los manifestantes se quejaban del crimen y la inseguridad que reina en Venezuela. Aunque no fueron los únicos, pues la plana mayor de la Mesa de Unidad Democrática (MUD), representada por su excoordinador, Ramón Guillermo Aveledo, y el excandidato presidencial, Henrique Capriles Radonski, se sumaron a la movilización.

Ante todo esto, el presidente Nicolás Maduro optó por arremeter contra el propio Leopoldo López, que “debe responder ante la Justicia por sus llamados a la sedición y por su desconocimiento de la Constitución”. También aprovechó para tildar al opositor de “jefe político de la derecha fascista”.

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