Los expertos aconsejan a Bruselas que se inspire en México para resolver la crisis del euro

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Nada de Bruselas. Los especuladores financieros abogan por una reunión entre el Club de París (un foro informal que reúne a los países acreedores soberanos) y Grecia, según un documento remitido a Americaeconomica.com por fuentes cercanas al sector de los hedge funds. Los fondos de alto riesgo apuestan ahora por una reestructuración de deuda como la que llevó a cabo México a principios de los años 90. Es decir: pagando la totalidad que exigen sus bonos soberanos pero alargando el plazo del acuerdo. Nada de Bruselas. Los especuladores financieros abogan por una reunión entre el Club de París (un foro informal que reúne a los países acreedores soberanos) y Grecia, según un documento remitido a Americaeconomica.com por fuentes cercanas al sector de los hedge funds. Los fondos de alto riesgo apuestan ahora por una reestructuración de deuda como la que llevó a cabo México a principios de los años 90. Es decir: pagando la totalidad que exigen sus bonos soberanos pero alargando el plazo del acuerdo.

Esta posibilidad, que se enfrenta al otro tipo de reestructuración que establece un recorte directo del pago por parte del país deudor, conllevaría, por un lado, que los tenedores de bonos de deuda griega confíen en obtener todo el dinero prometido inicialmente por Atenas (y que probablemente ya figure en sus libros de cuentas), y por el otro, que Grecia tenga un margen de actuación suficiente como para impulsar, aunque mínimamente, su maltrecha economía.

Semejante acuerdo se debe alcanzar, siempre según este documento, con el Club de París -previo aval del Fondo Monetario Internacional (FMI)-, en el que además de las principales potencias europeas también figuran países como EEUU, Suiza, Canadá, Japón, Rusia y Australia. Este foro informal fue con el que negoció México la reestructuración de su deuda hace dos décadas, y, curiosamente, el presidente del mismo en aquel momento era Jean-Claude Trichet, actual presidente del Banco Central Europeo (BCE) y una de las figuras más relevantes a la hora de intentar resolver la crisis de deuda europea.

El que, sin embargo, apenas se ha involucrado en la delicada situación del euro, al menos directamente, es Ángel Gurría, secretario general de la OCDE y el emisario designado entonces por el Gobierno azteca para negociar con el Club de París y los bancos acreedores (entre los que figuraba, en un lugar destacado, Bank of America). Gurría logró que los acreedores de México aceptasen cambiar sus papeles soberanos por otros con un vencimiento posterior siempre y cuando estuviesen avalados por la Reserva Federal de EEUU (Fed). Y lo consiguió. En el caso de Europa el aval, dicen los especuladores, podría ser otorgado por el BCE de Trichet, que ya estaría familiarizado con el asunto.

Mientras estas propuestas irrumpen en las actividades de los mercados financieros, el Gobierno griego ha anunciado un plan de privatizaciones que pretende recaudar, en los próximos cinco años, 50.000 millones de euros para poder así pagar sus vencimientos de deuda en el medio plazo. La medida ha sido anunciada tras el ascenso de los costes de financiación para el Estado griego en los mercados financieros, por lo que el Ejecutivo del socialista George Papandreou se ha visto obligado a buscar el dinero en casa. Uno de los mayores tenedores de bonos del país es la banca alemana, junto a la francesa.

El anuncio ha precedido la visita de una delegación compuesta por expertos del FMI y de la UE, que evaluarán a partir de hoy en Atenas el estado de las finanzas griegas y las medidas de austeridad implantadas por el Gobierno del país a raíz del rescate que enviaron el Fondo y Bruselas el pasado mes de mayo cuando Atenas se declaró al borde de la quiebra. Las ayudas están valoradas en 110.000 millones de euros.

La oportunidad de adquirir buena parte de las empresas públicas a un precio de saldo ha despertado el interés de los especuladores, que ya se han puesto en contacto con consultores independientes de Atenas para estudiar el terreno y planear operaciones, según ha podido saber este periódico. En un correo electrónico, una fuente cercana al sector de los hedge funds (fondos de alto riesgo) afincados en Suiza comentó a este medio que varios de estos fondos ven oportunidades en Grecia, y añadió que también entre la banca de inversión de la potencia centroeuropea se observa al país mediterráneo con idea de realizar suculentas inversiones.

Desde Grecia, varios de estos consultores han confirmado a este medio el interés de fondos de inversión europeos pero, sobre todo, estadounidenses. Según una de estas fuentes, desde EEUU se ha estado observando con atención los anuncios que ha ido realizando el gabinete de Papandreou. La medida de las privatizaciones podría suponer, finalmente, el pistoletazo de salida para que estos inversores desembarquen de nuevo en el país. Atenas ha visto en los últimos años cómo la inversión extranjera recibida se trasladaba a otras regiones como Turquía o los Balcanes, según uno de estos consultores.

En el caso de una reestructuración de la deuda helena, en cualquier formato, los principales afectados serían los bancos franceses y alemanes. El sector bancario galo mantiene una exposición a las finanzas griegas de 63.500 millones de euros y el germano de 48.000 millones de euros. En total 111.500 millones de euros, según los últimos datos suministrados por el Banco Internacional de Pagos (BIS, por sus siglas en inglés). Una cantidad que supera el rescate financiero que recibió el país.

• El ‘plan Trichet’

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