La tensión de los países emergentes con Japón y Alemania marca el final de la cumbre del G20

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El Ministro de Hacienda de Brasil, Guido Mantega, aseguró en la cumbre de Toronto del G20 que los movimientos de China para impulsar su economía doméstica deben ser seguidos por los países desarrollados con excedentes comerciales como Alemania y Japón. En su opinión, si esos países no estimulan su demanda interna, las naciones deficitarias tendrán que soportar toda la carga del ajuste económico global. El Ministro de Hacienda de Brasil, Guido Mantega, aseguró en la cumbre de Toronto del G20 que los movimientos de China para impulsar su economía doméstica deben ser seguidos por los países desarrollados con excedentes comerciales, como Alemania y Japón. En su opinión, si esos países no estimulan su demanda interna, las naciones deficitarias tendrán que soportar toda la carga del ajuste económico global.

Para Brasil, Berlin y Tokio “están intentando ajustar sus economías sin estimular sus economías”. Por éso, su ministro de Hacienda entiende que si quién tiene que hacerlo no asume su carga, “el ajuste se hará a través de nosotros”, refiriéndose a los mercados de los países emergentes.

Guido Mantega ha hecho sus comentarios en el contexto del debate sobre el ajuste de los programas fiscales, que fue un elemento central en la cumbre del G20. Brasil ha adoptado una visión crítica sobre algunos países desarrollados en la determinación de acelerar la reducción del gasto, ya que esto dañaría la capacidad de exportación de los países emergentes.

El Ministro de Hacienda brasileño ha reiterado la posición de su país de no adoptar el impuesto a la banca que proponen los gobiernos europeos, ya que sus bancos tienen un estado saludable. Pero reconoce los derechos de otros países a hacerlo. El plan de impuestos a la banca se implementará en los países de la Unión Europea y, al menos en parte, en EEUU, pero no se ha incluido como un compromiso compartido por los países del G20, que en vez de eso han reconocido una serie de planteamientos políticos sobre tales cuestiones.

Las medidas planteadas por el G20 (recortar el déficit público de los países, así como sus deudas, y poner un impuesto a la banca) ahogan el despegue económico de los mercados emergentes, y es por ello por lo que estos países no han estado de acuerdo en ninguno de los temas propuestos por el grupo. De hecho, la consecuencia que tuvo para Argentina el rescate del déficit en el año 2001 fue nada más y nada menos que el conocido ‘corralito’. La Presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, dijo en la cumbre que “la política de austeridad es un desastre. Nosotros ya lo experimentamos en 2001”, refiriéndose al impago de la deuda pública que se produjo ese año.

El Consejo de Estabilidad Financiera ha instado a los líderes de los 20 mayores países del mundo desarrollado y de los países emergentes a que apoyen la introducción de normas de capital más estrictas para ayudar a los bancos a resistir posibles crisis futuras. El Consejo de Estabilidad Financiera es un cuerpo de reguladores financieros y banqueros centrales que asesoran al G20 sobre las reformas necesarias para fortalecer el marco de regulación y supervisión financiera global. Tal declaración surge en medio de una pelea entre los gobiernos, los bancos y los reguladores de la banca por la participación en el ámbito de aplicación de las nuevas normas y en el calendario.

El Comité de Basilea de reguladores de la banca internacional está elaborando nuevas normas para mejorar la calidad y cantidad de reservas de capital de los bancos, que debería estar listo antes de finales del 2010 para que su aplicación comience en los últimos meses del 2012. Entre las principales recomendaciones del Consejo de Estabilidad Financiera se encuentran la capacidad de los reguladores nacionales para imponer requisitos adicionales de capital en las instituciones sistémicas, y la posibilidad de establecer vigilantes bancarios nacionales para aplicar las restricciones normativas específicas para los bancos. Los agentes bancarios se han quejado de que algunas normas sobre capital y liquidez son demasiado estrictas.

La oposición de los países emergentes, cuyos déficits son menores, queda de manifiesto en el comunicado de la cumbre del G20, ya que no se les aplicará el objetivo mínimo del déficit pactado por las economías industrializadas. Estas deberán reducir a la mitad sus déficits para el año 2013. También se deja a cada país que decida cómo garantizar que la banca financie los rescates, pasados o futuros, de entidades en problemas.

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