¿Culpable o inocente?

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Tokio culpa a Washington por los movimientos especulativos que buscan reventar el yen. El yen ha amanecido esta mañana en cifras récord frente al dólar y el enfado de las autoridades japonesas ante esta situación ha ido dirigido hacia Washington, que ayer restó importancia a la incertidumbre que rodea a la divisa nipona y parece dispuesto a no intervenir, al mantener la teoría de que Tokio cuenta con la liquidez suficiente como para solucionar el problema, sin ayuda de nadie.

Pero en opinión del ministro de Finanzas nipón, Yoshihiko Noda, la incertidumbre que ha generado en los mercados la catástrofe natural que vive Japón desde el pasado viernes, y que ahora se ceba con el yen (que se cambiaba a 78,89 por cada dólar a primera hora de hoy), se debe a los especuladores financieros.

El 80% de la industria de los hedge funds (los fondos de inversión alternativa a través de los cuales la mayoría de los movimientos especulativos surgen y se consolidan) está afincada en EEUU.

“Detrás de la frágil situación del mercado se encuentran movimientos especulativos y nerviosos”, ha asegurado Noda, que ha advertido que su Ministerio vigilará de cerca la situación.

No obstante, el país asiático también pide ayuda a voces aunque quiera aparentar seguridad en sí mismo. Por eso mañana tendrá lugar teleconferencia entre los ministros de Finanzas y los banqueros de las siete principales potencias del globo (G7) en las que se evaluará la posibilidad de intervenir en Japón además de las consecuencias nucleares que podría desencadenar el tsunami de la semana pasada, que ha dejado gravemente dañada una de las plantas de energía nuclear con las que cuenta el Gobierno de Tokio.

Pero la intervención en el mercado nipón por parte de otras potencias económicas estará condicionada por la visión que mantiene EEUU en el asunto, la cual no es muy tranquilizadora para Japón. “Ha pasado una década desde la última intervención monetaria estadounidense ahí y hay un rechazo extremo por parte de las autoridades de EEUU ha repetir la acción” aseguró el ex director del Departamento de Asuntos Monetarios de la Reserva Federal de EEUU, Vincent Reinhart, ayer. “Confiarán en los japoneses”, puntualizó.

Además, el G7 cuenta con otro problema añadido: China. Durante meses Europa y EEUU han pedido al Gobierno de Pekín que reduzca el proteccionismo que ha ejercido alrededor del yuan para que éste no se apreciase por los movimientos del mercado. Una intervención en Japón para proteger al yen de las subidas generadas por los mercados supondría una contradicción ante el discurso que hasta ahora han mantenido Bruselas y Washington con el gigante asiático.

Uno de los principales pilares de la economía japonesa es el sector exportador. Una moneda demasiado cara entorpecería muchas de las ventas al exterior.

Los especuladores no parecen preocupados por el encuentro telefónico que tendrá lugar mañana, y al cierre de esta edición, la divisa nipona continuaba su ascenso y el dólar se cambiaba ya por 78,72 yenes.

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