El transporte eléctrico se enciende en Bolivia

Coche eléctrico

La electromovilidad gana fuerza en Bolivia, donde nuevas empresas fabricantes de vehículos eléctricos, como MOBI y Quantum Motors, contribuyen a reducir el uso de combustibles fósiles, responsables de gases de «efecto invernadero» que causan el recalentamiento planetario.

La meta es llegar a posicionar Bolivia como referente de la transición energética en Latinoamérica, explicó Ariel Revollo, director ejecutivo de la «startup» (empresa emergente) MOBI.

«Con el uso de motocicletas, bicicletas y scooters eléctricos hemos llegado a reducir en (el departamento de) Santa Cruz más 30.000 toneladas de CO2 (dióxido de carbono), que equivalen a más de 2000 árboles plantados», explicó.

Revollo, de 29 años, fundó la empresa de transporte alternativo en 2020, que fabrica los vehículos y gestiona la aplicación en dispositivos móviles para que, mediante microoperadores, se implemente en las ciudades bolivianas y otras de América Latina.

«MOBI surge ante la necesidad de acelerar la transición energética de transporte, creando sistemas alternativos sostenibles, que puedan mejorar la calidad de vida de los ciudadanos latinoamericanos», señaló.

Actualmente, el servicio de transporte alternativo de bicicletas, motocicletas y escúters (motonetas) está presente en Santa Cruz de la Sierra, Cochabamba y Tarija, en Bolivia, así como en capitales latinoamericanas como Asunción, Santiago y Montevideo. También busca dar el salto a Brasil y EEUU.

«Mi sueño es poder colocar a Bolivia como referente de transición energética de transporte en Latinoamérica», confesó.

La inversión inicial en MOBI fue de 1,3 millones de dólares y ahora buscan captar 3 millones de dólares en rondas de financiación en el extranjero para continuar con su expansión.

MOBI estuvo presente en la 26 Conferencia de las Partes (COP26) de la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático celebrada el año pasado en Glasgow, Escocia, donde firmó un compromiso junto con otras empresas del mundo para contribuir en la reversión de las emisiones contaminantes en las ciudades.

«En la COP26 se firmaron a nivel global compromisos. Nosotros fuimos una de las 11 (compañías) que firmamos para revertir nuestra huella de carbono en la fabricación de nuestros vehículos. Al no generar contaminación, somos una empresa con alto componente de sostenibilidad ambiental», aseguró.

La mayoría de los científicos coinciden en que los gases generados por la combustión de fuentes de energía fósiles como el petróleo, el carbón y el gas natural -principalmente el dióxido de carbono- son los causantes del recalentamiento del planeta, por acumularse en la atmósfera y crear un «efecto invernadero».

CONCIENCIA AMBIENTAL

Quantum Motors es la otra empresa en Bolivia que dio el salto en la transformación de la matriz energética, al fabricar autos eléctricos y dejar atrás los combustibles fósiles.

«Cada vehículo en promedio produce cerca de 125 kilogramos de dióxido de carbono por kilómetro recorrido. Por cada auto, que recorre 12.000 kilómetros en promedio por año, son 1,5 toneladas, aproximadamente, que se reducen de dióxido de carbono (con un vehículo eléctrico)», explicó José Carlos Márquez, gerente general de Quantum Motors.

Quantum ya vendió cerca de 350 vehículos en Bolivia desde el inicio de sus operaciones en 2019 y también comercializa sus unidades en Paraguay, El Salvador y próximamente en México.

Márquez aseguró que en la actualidad existe más conciencia ambiental en la sociedad boliviana, que trata de contaminar menos y toma en cuenta el ambiente a la hora de realizar compras como vehículos.

«Sin duda hay muchas más empresas que hoy en día toman conciencia en el tema ambiental, es un componente para hacer negocios a tomar en cuenta. Eso ayudó a que Quantum haga buenas alianzas, por economía y por imagen, las empresas si lo hacen», dijo.

Consultado sobre la meta de Europa y EEUU para dejar atrás los vehículos de combustión interna para 2035, respondió que «es bastante difícil, pero si se logra articular los estados con las empresas y los medios, que juegan un rol fundamental, se puede convencer al público de que lo haga».

La empresa pionera en autos eléctricos en Bolivia va en serio y ya tiene una alianza con la estatal Yacimiento de Litio Bolivianos (YLB) para fabricar baterías de litio que usarán en sus vehículos.

BOLIVIA Y SUS EMISIONES

En 2019, Bolivia emitió 138,7 millones de toneladas de CO2 equivalente (MtCO2e), según Climate Data Explorer, y el año récord fue 2010, cuando alcanzó 153 (MtCO2e) debido a los 11.791 focos de calor e incendios registrados.

El 81 por ciento de las emisiones de Bolivia son por la deforestación y la agricultura. El restante 16 por ciento son por actividades catalogadas como energía, que incluyen generación de electricidad, calefacción, manufacturas, construcción, transporte y otros, de acuerdo con datos de la Fundación Solón.

Estos datos en criterio del investigador del Centro de Documentación e Información de Bolivia, Jorge Campanini, muestran que desde el Gobierno boliviano no se concretan acciones necesarias para mitigar el cambio climático, pese a las buenas intenciones que se esgrimen en foros internacionales.

La gran mayoría de las emisiones de gases de efecto invernadero son por la combustión de bosques, que son desmontadas para la agricultura intensiva, sobre todo en el este de Bolivia, en los departamentos de Santa Cruz y Beni.

«Estos dos rubros son los grandes emisores de CO2 al ambiente (81 por ciento) y las políticas al respecto van en sentido contrario. Tenemos una ampliación de la frontera agrícola y una de las mayores tasas de deforestación en la región. Entonces, no hay una correlación en términos de medidas del Estado boliviano con el rol que tiene en la mitigación de los efectos del cambio climático», cuestionó.

En 2020, a nivel global, se perdió una superficie de bosques vírgenes tropicales de 41.543 kilómetros cuadrados, con Brasil a la cabeza de una lista en la que Bolivia ocupa el tercer puesto, de acuerdo con el último reporte de Global Forest Watch, publicado en 2021.

VULNERABLE

Ante esta situación, Bolivia está más vulnerable al impacto del cambio climático por el daño al medio ambiente y las sequías que la azotan cada vez con más intensidad.

El martes, indígenas aymaras subieron a la montaña Inca Pucará, el sitio sagrado de los incas ubicado cerca de la orilla del lago Titicaca, a unos 90 kilómetros al oeste de La Paz, para orar por la lluvia y realizar rituales andinos, ante la escasez de agua potable, según reportes de la prensa local.

En La Paz, incluso, se empezó a realizar campañas para concientizar el uso racional del agua en el aseo personal, riego y limpieza, por la reducción en un 50 por ciento de las reservas, ante la grave sequía.

«Todas las ecorregiones están sufriendo efectos producidos por el cambio climático como la sequía en el Chaco, la falta de lluvia en el Altiplano o la Chiquitania, que en los últimos años fue golpeada por los incendios», detalló el investigador del Cedib.

Bolivia no está preparada para enfrentar los fenómenos vinculados al cambio climático, concluyó Campanini.

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