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La discordia

viernes 29 de octubre de 2010, 01:00h
Con la muerte de Néstor Kirchner, ex presidente de Argentina y argamasa que cimentaba una cierta estabilidad en el Partido Justicialista, la presidenta Cristina Fernández, mujer de Kirchner, se enfrenta a un panorama poco propicio para el ejercicio del poder en el año que le resta de gobierno. Los candidatos a sucederla, si decide no presentarse a la reelección, proliferan dentro de su partido y de la propia disidencia del mismo. El abandono de la política de confrontación que ha llevado hasta ahora podría ser una de sus últimas posibilidades de mantenerse.
Con la muerte de Néstor Kirchner, ex presidente de Argentina y argamasa que cimentaba una cierta estabilidad en el Partido Judicialista, la presidenta Cristina Fernández, mujer de Kirchner, se enfrenta a un panorama poco propicio para el ejercicio del poder en el año que le resta de gobierno. Los candidatos a sucederla, si decide no presentarse a la reelección, proliferan dentro de su partido y de la propia disidencia del mismo. El abandono de la política de confrontación que ha llevado hasta ahora podría ser una de sus últimas posibilidades de mantenerse.



Las elecciones presidenciales deben celebrarse el próximo 11 de octubre. Resta un año para determinar qué candidato será bandera del Partido Judicialista, de ideología peronista y actualmente en el poder, y en ese espacio de tiempo, muchas cosas deben cambiar en Argentina. La muerte de Néstor Kirchner, verdadero ideólogo del Gobierno de Cristina Fernández y quien adoptaba las decisiones importantes del mismo, ha provocado una nueva coyuntura que podría romper con lo vivido hasta ahora.



Bajo el influjo de Kirchner, el gobierno de Cristina Fernández ha dedicado sus esfuerzos a una política de confrontación y regalías con una parte de la sociedad argentina. Su enfrentamiento con los periódicos La Nación y Clarín, llevaron a Fernández a aprobar una nueva Ley de Prensa con una clara pretensión de rebajar el poder de ambas empresas, y a lanzarse a la adquisición la empresa Papel Prensa, que provee de papel a los periódicos de todo el país y en poder de los de ambos medios.



Sus enfrentamientos se han repetido con diferentes sectores sociales, como el agrícola, que se resistía a acatar las órdenes del gobierno en lo relativo a la plantación de soja. Sin embargo, a creación del Partido Judicialista Federal, un sector disidente del Partido Judicialista kirchnerista, es la más claro de los síntomas de esta política de confrontación. La imposición de Cristina Fernández como candidata a la presidencia y el modo caudillista en que dirigía el partido su marido provocaron la ruptura dentro del partido.



El ex presidente manejaba no solo el partido o los sindicatos afines, sino que dirigía, incluyendo este periodo en el que Cristina Fernández ha sido presidenta, el Banco Central y ejercía de Ministro de Economía en la sombra. Tras de sí deja un legado de estabilización de un país que, hasta su llegada, había sufrido varias crisis económicas consecutivas y una fuerte inestabilidad política. Kirchner logró, operando como si de una pequeña empresa se tratara, aglutinar los esfuerzos del peronismo en torno a su presidencia, algo que pocos imaginaban cuando apenas era conocido.

Por el contrario, hasta su muerte, se mantenía la duda de su próxima candidatura a la presidencia en las elecciones del 11 de Octubre. Con su fallecimiento, Fernández pierde el soporte que aglutinaba la sección más poderosa del partido y se ve en la tesitura de elegir como será su política hasta que finalice la legislatura. Su estrategia de confrontación con medios de comunicación como La Nación o Clarín, su tendencia al fortalecimiento del Estado o la batalla dialéctica sostenida con el sector federal del PJ, deben ser replanteadas si pretende volver a presentarse a las próximas elecciones.



Al acecho de su cargo al frente del Gobierno hay varias figuras importantes del peronismo a la espera. Según los analistas, Daniel Scioli, actual presidente del Partido Judicialista, es el mejor situado si Fernández decide no presentarse a la reelección. En la sección disidente, figuran varios históricos del peronismo como Duhalde o Francisco de Narváez, mientras que el líder del sindicato mayoritario, Moyano, ha mostrado su predisposición a presentarse a las elecciones. En la oposición, por el momento, el centro derechista Mauricio Macri, es la figura visible.

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