Slim echa una mano a Repsol

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La entrada del magnate mexicano Carlos Slim en YPF podría suponer un auténtico balón de oxígeno para Repsol. La petrolera que preside Antonio Brufau comenzaba a verse presionada por los bancos debido al impago del crédito que concedieron en su momento a la familia Eskenazi para que entrase en YPF, y que estaba avalado por la propia Repsol. La entrada del magnate mexicano Carlos Slim en YPF podría suponer un auténtico balón de oxígeno para Repsol. La petrolera que preside Antonio Brufau comenzaba a verse presionada por los bancos debido al impago del crédito que concedieron en su momento a la familia Eskenazi para que entrase en YPF, y que estaba avalado por la propia Repsol.

Según han comentado fuentes del sector a Américaeconómica.com, el porcentaje con el que se ha hecho Slim de YPF corresponde casi con total seguridad a parte de las acciones que el Grupo Petersen, vehículo de inversión de la familia Eskenazi controlaba en la compañía expropiada a Repsol.

Los Eskenazi entraron en la marca YPF a través de dos créditos concedidos en los que participó el propio Repsol entre 2008 y 2011 para ‘argentinizar’ el capital de la renacionalizada. Gracias a estos préstamos, la familia de empresarios argentinos se hizo con un 25,4% de la compañía bonaerense.

En concreto, el Grupo Petersen recibió en 2008 un préstamo de 1.018 millones de dólares de un sindicato de bancos compuesto por Crédit Suisse, Goldman Sachs, BNP Paribas y Banco Itaú Europa, y otro de 1.015 millones de la propia Repsol para adquirir un 14,9% de las acciones de YPF. En 2011, obtuvo otros 670 millones de dólares de un consorcio formado por Banco Itaú, Standard Bank, Crédit Suisse y Citi, así como una cantidad parecida por parte de Repsol para adquirir un 10% de YPF.

Según el acuerdo firmado entre Repsol y la familia Eskenazi, que contó con el beneplácito del Gobierno de Cristina F. de Kirchner, YPF repartiría el 90% de su beneficio en dividendos para facilitar a los empresarios argentinos el pago de la deuda, y Repsol actuaba como avalista frente a los bancos en el caso de un impago en este crédito. Por eso, en los mentideros se señala ahora que la compra supone un balón de oxígeno para la petrolera española, ya que Slim se sitúa como una nueva pieza en el tablero en un momento en que los bancos acreedores ya estaban comenzando a presionar a Repsol para recuperar su crédito.

Se da la circunstancia de que Slim es uno de los principales socios de La Caixa, primer accionista de Repsol con una participación en la petrolera de un 12,8%, según las cifras al cierre de 2011. La propia entidad catalana, que controla un 20% de Inbursa a través de CaixaBank, posee también un 5,4% de Telefónica, principal rival en Latinoamérica de la América Móvil que controla el magnate mexicano.

En ese ambiente de sana rivalidad, hubo quien recordó que en febrero la Comisión Federal de Competencia de México (Cofeco) abrió una investigación para determinar si había irregularidades en el hecho de que Isidro Fainé, presidente de La Caixa y Caixabank, fuera a la vez miembro de los consejos de administración de Inbursa (el grupo financiero del millonario mexicano en el que la caja catalana posee una participación del 20%) y de Telefónica (empresa en la que el banco de La Caixa, con un 5,44% del capital, es el segundo mayor accionista tras el BBVA).

Los cruces de participaciones e intereses no acaban ahí. Hasta el pasado mes de noviembre, Carlos Slim formó parte del consejo de Administración de Caixabank (del que es el mayor accionista a título individual con un 0,2%), pero dejó este puesto para incorporarse al máximo órgano de dirección de Criteria CaixaHolding, compañía donde la caja catalana tiene la mayoría de sus participaciones industriales, excepto las de Repsol y Telefónica.

Sin embargo, durante más de un año a partir de mayo de 2010, Slim sí fue consejero de la antigua cotizada Criteria Caixa Corp, firma a través de la que la caja catalana controlaba su participación en la operadora española.

En los corrillos se recuerda también ahora la relación de amistad que une a Carlos Slim con el ex presidente del Gobierno Felipe González, que en enero de 2011 entró en el consejo de administración de Gas Natural. La empresa que preside Salvador Gabarró tiene como dos de sus principales accionistas tanto a La Caixa como a la propia Repsol. En concreto, Criteria Caixaholding, que aglutina la mayor parte de la cartera industrial de la entidad que preside Isidro Fainé, controla un 35,3% de Gas Natural, por el 31% que está en manos de Repsol.

Slim ya había mostrado en los últimos tiempos un claro interés por entrar en el sector petrolero. El multimillonario mexicano ya compró en febrero del pasado año el 70% de la petrolera de Colombia Tabasco Oil.

El pasado jueves, Slim declaró a la Comisión de Valores Estadounidense (SEC por sus siglas en inglés) la titularidad de 32,9 millones de ADS (american depositary shares) de YPF representativas de un 8,4% del capital de la petrolera argentina expropiada a Repsol el pasado mes de abril. La operación se llevó a cabo a través de dos empresas de su holding empresarial (Inmobiliaria Carso y Grupo Financiero Inbursa),

Los títulos de YPF habían cerrado la jornada bursátil en Wall Street en 10,45 dólares (8,11 euros), lo que supone valorar este paquete de acciones en 343 millones de dólares (271,58 millones de euros).

Repsol conserva aún el 12% de YPF, el 6% que le quedó tras la expropiación por el Gobierno argentino de un 51% del capital, más los derechos políticos sobre otro 6% que estaba en manos de su antiguo socio, el grupo argentino Petersen, controlado por Enrique Eskenazi, después de que éste no pudiera hacer frente a las condiciones del préstamo concedido para la entrada en el capital de la petrolera.

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