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A mitad de su mandato y dos meses después de perder las elecciones legislativas, el presidente de México, Felipe Calderón, ha hecho cambios en dos áreas clave para su Gobierno: la lucha contra el narcotráfico y el petróleo. Este gesto llega después de que el PRI, vencedor en las elecciones, lanzara una serie de propuestas de orden fiscal que han eclipsado al todavía presidente. A mitad de su mandato y dos meses después de perder las elecciones legislativas, el presidente de México, Felipe Calderón, ha hecho cambios en dos áreas clave para su Gobierno: la lucha contra el narcotráfico y el petróleo. Este gesto llega después de que el PRI, vencedor en las elecciones, lanzara una serie de propuestas de orden fiscal que han eclipsado al todavía presidente.

Calderón anunciaba el pasado martes la reestructuración de su Gabinete para relevar de sus cargos al ministro de Agricultura, Alberto Cárdenas, al director de la petrolera estatal Pemex, Jesús Reyes Heroles, y al fiscal general, Arturo Chávez Chávez. Al frente de la petrolera estatal mexicana ahora se encuentra Juan José Suárez Coppel, que se encargará de garantizar el cumplimiento de la reforma aprobada para la dependencia.

En relación a la fiscalía general, Calderón aseguró que había aceptado la renuncia del fiscal Eduardo Medina Mora y que propondrá al Senado como sucesor a Arturo Chávez, un abogado que fue fiscal en el estado de Chihuahua. Según las estimaciones, más de 14.000 asesinatos desde que asumió el poder en el 2006, el periodo en el que más delitos de sangre ha sufrido México en su historia.

Pemex también. Por otro lado, en mensaje publico, el presidente reconoció la labor de Reyes Heroles al frente de la compañía Pemex, destacando el proyecto de la próxima refinería en la región de Tula, Hidalgo. Por el contrario, será relevada por Suárez Coppel, doctor en economía por la Universidad de Chicago y con experiencia dentro de la administración pública como coordinador de asesores del secretario de Hacienda, así como director corporativo de finanzas en Pemex.

Será el encargado de transformar a la institución de fondo, de raíz, a fin de fortalecerla y adecuarla a las necesidades de los mexicanos y de los nuevos tiempos. Este nombramiento no ha sentado bien a los partidos de la oposición. Senadores del PRD, PRI y PT han solicitado que se revoque el nombramiento de Coppel, e incluso dentro del PAN, el partido de Calderón, hay sectores que no apoyan este nombramiento.

Por último, en esta reestructuración del Gabinete también ha sido reemplazado el secretario de Agricultura, Alberto Cárdenas , que será sustituido por Francisco Mayorga. Estos cambios, anunciados por Calderón , se producen a mitad de su mandato de seis años, después de un catastrófico resultado en las elecciones legislativas del 14 de julio.

Aquellas elecciones las venció el PRI, partido que desde ese momento ha comenzado a comportarse como si del partido gobernante se tratada. Hace dos demanas presentó un plan de reforma de la economía que incluye la pretensión de obligar a los bancos establecidos en México a que coticen en la Bolsa Mexicana de Valores. El documento plantea la dotación con mayores facultades al Banco de México (Banxico), a la Secretaría de Hacienda y a sus órganos sectorizados.

Tiempos de PRI. En sus Propuestas para Enfrentar la Emergencia e Impulsar el Crecimiento Económico, el Empleo y Combatir la Pobreza, capítulo «Regulación del Sistema Financiero», los priistas consideraron buscar mecanismos que obliguen a la banca comercial a financiar al sector productivo. Para ello se planean promover la propiedad mexicana de la banca mediante mecanismos que favorezcan la participación de un gran número de inversionistas en el capital social de las instituciones.

«Impulsaremos en la ley la obligatoriedad de que los bancos establecidos en México coticen en la Bolsa Mexicana de Valores y demandaremos al Ejecutivo que haga cumplir íntegramente la regulación bancaria, incluido en lo referente a la composición accionarial del Banco México (Banxico)», aseguraron fuentes del PRI.

Además de esta medida, el PRI proyecta «exhortar a las áreas competentes para que la política monetaria sea congruente con los objetivos de crecimiento y desarrollo económico». A lo que, según el documento, se sumará un mayor esfuerzo por promover una mayor competencia dentro del sector bancario alentando la entrada en el mismo de nuevos intermediarios financieros. El fin último es mejorar la calidad del servicio.

El IVA. Por otro lado, en cuanto a cuestiones fiscales, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) planteará en la Cámara de Diputados una reforma fiscal que se centraría en el IVA pero dejaría a un lado los alimentos y las medicinas. Entre las medidas que podría proponer, se incluye la posibilidad de modificación del IETU y el IDE, dos impuestos que los expertos han criticado por su ineficacia.

Según publicó el diario mexicano Reforma, entre las propuestas que se contemplan, estarían la de incrementar el porcentaje de actividades gravables con IVA, 30% de Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a medicinas, elevar la tasa máxima del Impuesto Sobre la Renta (ISR) a personas físicas y aumentar el gravamen sobre depósitos en efectivo.

A cambio, el secretario de Haciendo del actual gobierno, Agustín Cartens, propuso esta semana un nuevo impuesto, llamada irónicamente “antipobreza”, que gravaría con un 2% todas las compra-ventas, incluidos los alimentos y las medicinas, y que, según los analistas, harán crecer la inflación general, en perjuicio de aquellos a los que intenta proteger. La reforma fiscal, como desde hace tiempo en México, podría convertirse nuevamente en una cuenta pendiente.

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