Sálvese quien pueda

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Tras la expropiación de Repsol en YPF, la familia Eskenazi –que a través del Grupo Petersen posee el 25% de YPF- han dado al fin señales de vida. Su pista aparece un dos prestigiosas agencias internacionales, en las que se asumía que, la familia que protegió en vida el líder peronista Néstor Kirchner, aún no ha decidido cómo evitar un posible impago de los compromisos adquiridos con la petrolera española y con bancos internacionales, que podrían a acabar con el Grupo Petersen. Tras la expropiación de Repsol en YPF, la familia Eskenazi -que a través del Grupo Petersen posee el 25% de YPF- han dado al fin señales de vida. Su pista aparece un dos prestigiosas agencias internacionales, en las que se asumía que, la familia que protegió en vida el líder peronista Néstor Kirchner, aún no ha decidido cómo evitar un posible impago de los compromisos adquiridos con la petrolera española y con bancos internacionales, que podrían a acabar con el Grupo Petersen.

Por esa incertidumbre, Américaeconómica.com ha contactado con el bufete de abogados Cleary Gottieb, que gestionó en su día la compraventa del paquete de los Eskenazi en YPF. Desde Cleary Gottieb han decidido no hacer por el momento declaraciones al respecto.

Dos días después del anuncio que Cristina F. de Kirchner anunciara que Argentina iba a expropiar el 51% del capital de YPF que poseía la petrolera española Repsol, en los círculos financieros bonaerenses se empezaba a extender una inquietud creciente sobre el futuro que le espera a Sebastián Eskenazi, el hijo del ingeniero, y hasta ahora consejero delegado de la empresa intervenida.

Nadie sabe, en realidad, que papel va a jugar en el futuro ni este alto ejecutivo, ni el grupo Petersen al que representa y que, de momento, mantiene su 25% en YPF. Ni siquiera se conoce si Sebastián Eskenazi mantiene su despacho en la empresa tras la llegada de los ‘nuevos jefes’ de la Corporación: el ministro de Planificación Julio de Vido y el viceministro de Economía Axel Kicillof, el estratega jefe y el hombre que ha prometido que conseguirá el milagro que no ha conseguido Repsol.

Pero, ni de Vido, ni Kicillof, que han sido tan críticos con los planes de negocio e inversión de la petrolera española, han dicho tampoco una palabra sobre el consejero delegado argentino de la petrolera. Sobre el hombre que se encargaba de llevar a cabo la gestión de la compañía. El hombre que Néstor Kirchner sentó en el despacho que ocupaba y quizá ocupe todavía.

¿Por cuánto tiempo? En Buenos Aires le dan un par de meses de plazo. Algunos brokers generalmente bien informados, aseguran que en mayo habrá un vencimiento del crédito que Repsol concedió a los Eskenazi para que pudieran adquirir el 25% de YPF. Un préstamo que hasta ahora han pagado puntualmente gracias a los dividendos que recogían por la participación que adquirieron.

Sin embargo, el pago del próximo plazo quizá esté en el aire. Sobre todo si los chicos de la Cámpora, y Máximo y Cristina F. deciden que no habrá dividendo. Entonces quizá las acciones vuelvan a Repsol que tendrá que hacer algún ajuste en sus cuentas consolidadas en las que figura el provisionamiento del crédito.

Las especulaciones son muchas, por supuesto, porque especular es gratis. Hay, incluso quien prefiere no andar con hipótesis por lo que pueda pasar. Pero algunos fondos de inversión internacionales y sus gestores están un poco inquietos. Se dice que tienen bonos de YPF, avalados de una u otra forma por Repsol. Y no saben si cobrarán o no. Aunque podrían plantearse reclamar el pago a la petrolera española.

Las posibilidades de que el Grupo Petersen, propiedad de la familia Eskenazi, sea incapaz de hacer frente al próximo vencimiento de los créditos que suscribió para comprarle a Repsol un 25% de YPF no sólo amenazan a la petrolera española. También puede ocasionar pérdidas a un grupo de bancos liderados por el brasileño Itau y por Crédit Suisse.

Las dos entidades participaron en la concesión de dos créditos sindicados por valor de 1.700 millones de dólares, una cantidad similar a la que puso la petrolera española, para que el grupo argentino consiguiera una participación de la compañía del país austral en una operación diseñada y dirigida por Néstor Kirchner.

Los Eskenazi se encuentran, de momento, al corriente de pago, pero dependen de los dividendos de YPF para hacer frente a estas obligaciones. Si la política de retribución a los accionistas cambia no podrán pagar.

El problema complica un tanto el rompecabezas que han de armar los nuevos gestores de la compañía argentina, Axel Kicillof y Julio de Vido. Según algunas fuentes consultadas por la agencia Dow Jones, desde el Gobierno de Cristina F. de Kirchner se habrían dado ‘indicaciones’ a los Eskenazi para que intentaran encontrar un comprador a toda prisa que se hiciera cargo de su 25% de YPF.

Mientras tanto, en Repsol se trabaja para presentar un nuevo plan estratégico en la Junta prevista, en segunda convocatoria, para el 31 de mayo. Y se navega contra las caídas de cotización gracias al viento a favor de los informes que sitúan su precio objetivo en el entorno de los 20 euros. Ya sin Argentina.

Pero Argentina, el caso seguirá presente. Al menos para los trabajadores de los Servicios Jurídicos de la petrolera que van a defender en todos los ámbitos posibles, no sólo en el CIADI, lo intereses de todos los accionistas de la empresa. Entre ellos, los de los 480.000 minoritarios. Muchos de ellos españoles, por cierto.

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