Epidemia creciente

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Los problemas de la moneda única ya no vienen sólo del sur de Europa. La posible bancarrota de Hungría supone una grave amenaza para dos de las principales economías de la zona del euro: Alemania y Austria. Según el Banco Internacional de Pagos (BIS), los bancos comerciales alemanes y austriacos acumulan créditos privados, préstamos corporativos y deuda soberana por valor de 30.822 millones y 37.280 millones millones de euros, respectivamente, unas cifras que representan el 45,5% del total de la exposición de la banca mundial. Los problemas de la moneda única ya no vienen sólo del sur de Europa. La posible bancarrota de Hungría supone una grave amenaza para dos de las principales economías de la zona del euro: Alemania y Austria. Según el Banco Internacional de Pagos (BIS), los bancos comerciales alemanes y austriacos acumulan créditos privados, préstamos corporativos y deuda soberana por valor de 30.822 millones y 37.280 millones millones de euros, respectivamente, unas cifras que representan el 45,5% del total de la exposición de la banca mundial.

El portavoz del primer ministro húngaro, Viktor Orban, aseguró hoy en una rueda de prensa en Budapest que el país se encuentra en una situación “muy grave” porque el anterior Gobierno manipuló las cuentas y mintió sobre el estado de la economía. Incluso no descartó una posible bancarrota.

Viktor Orban, que llegó al poder el pasado 29 de mayo con la promesa de reducir los impuestos y estimular la economía, no consiguió ayer la aprobación de la UE para aplicar una política fiscal más laxa. El nuevo Gobierno está soportando una dura presión popular motivada por el deterioro provocado en la economía y en el empleo por los planes de ajuste impuestos en otoño de 2008, exigidos por el FMI y la Unión Europea, a cambio de unas ayudas de 20.000 millones de euros para que Hungría pudiera cumplir con los pagos de su deuda pública.

Pero hay más. Gran parte de la población, según algunos hedge funds, consultados por EL BOLETÍN, se ve presionada por una elevación de casi un 10% en el coste mensual de sus hipotecas. Ante la mala evolución del florín, los bancos internacionales presentes en el país sólo han concedido estos créditos en otras monedas, especialmente en francos suizos. En los últimos tres meses la divisa húngara se ha depreciado frente a la moneda helvética un 8,3%, candidad a la que hay que sumar el margen de negocio que se reservan las entidades financieras a la hora de considerar el sobrecoste pagado por las familias húngaras.

Las declaraciones del portavoz de Orban dispararon la prima de riesgo de la deuda húngara. El diferencial del bono a 10 años frente al estadounidense subió 93 puntos básicos, el mayor incremento desde noviembre de 2008, hasta el 4,12%. Sus credit default swaps subieron hasta los 391,5 puntos básicos desde los 308 de ayer, de acuerdo con los datos de CMA Datavisión. La Bolsa húngara llegó a caer más de un 10%, lo que motivó la suspensión de su negociación. Posteriormente abrió y cerró la sesión con un 3,3%.

Este terremoto reedita los acontecimientos de 2008 y reaviva los temores de noviembre del año pasado, cuando las dificultades de las economías de Europa del Este irrumpieron por un breve espacio de tiempo, junto con Grecia, como la principal amenaza a la que se enfrentaba el euro.

El temor ha cobrado tal magnitud que la propia banca de inversión ha intentado quitar hierro al asunto. “La situación de Hungría no es realmente tan mala, pero si alguien del Gobierno dice algo así sólo invita a los inversores a ponerse cortos”, afirmó un estratega de Barclays a Bloomberg.

Deutsche Bank, por el contrario, cree que Europa se encuentra en la antesala de algo más serio. “Las autoridades no tienen ganas de enfrentarse a ‘defaults’ de países periféricos, pero la situación no está mejorando y los mercados son cada vez más vulnerables”, afirma un analista.

No sólo los bancos alemanes y austriacos van a tener problemas. Otro país que se la juega es Italia, cuyos bancos poseen más de 25.000 millones en productos financieros hungaros. Pero sobre todo Unicredit, propietario Bank Austria, el cuarto del país por activos. Los primeros rumores de la posibilidad de que se produzca esta crisis se relacionan con la fuerte caída de la banca italiana del pasado martes, cuando el valor de sus acciones se depreció más de un 5% de media.

La exposición de la banca española a Hungría es mínima: sólo un 0,9% del total. Sin embargo, una importante entidad española, La Caixa si aparece con una posible mayor exposición al contar con un 10% del capital de Erste Bank, el mayor banco de Austria. Fuentes de la caja catalana, consultadas por este diario, han asegurado que “Hungría es uno de los países donde está presente Erste Bank pero su peso en el negocio del banco corresponde a menos del 1% (es una presencia mínima)”.

Sin embargo, si la epidemia húngara se contagia al resto de Europa del Este, como estuvo a punto de suceder hace medio año, la situación de la banca austriaca se complicaría mucho. Según The Economist Intelligence Unit, el 40% de los beneficios de los bancos austriacos están ligados a Europa del Este. Por eso resulta muy importante, según los expertos, la definición definitiva de las condiciones del fondo de estabilidad financiera para asegurar la supervivencia del euro.

Se espera que los ministros de finanzas de la UE aprueben este lunes el paquete de ayuda a la eurozona de 450.000 millones de euros destinados a cubrir las necesidades de los socios con problemas de solvencia y defender la moneda única, según declaró hoy Jean-Claude Juncker, presidente del Eurogrupo y Primer Ministro de Luxemburgo.

La suma en fondos o garantías aportados por los estados miembros de la eurozona, así como una cantidad del Fondo Monetario Internacional (FMI) de al menos la mitad de lo aportado por Europa son parte del mecanismo de estabilización para ayudar a la balanza de pagos de los paises miembros que han sufrido dificultades. ¨Las medidas financieras que serán adoptadas, son un vehículo provisional para afrontar las necesidades de la actual crisis¨dijo Junker. El paquete que será aprobado es parte de un rescate que podría alcanzar la cantidad de hasta 750.000 millones de euros, un fondo en el que participará el FMI de los cuales 110.000 millones de euros están decididos para el rescate de Grecia, que los europeos empezarán a desembolsar de forma inmediata.

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