El nuevo presidente de Telefónica Latinoamérica, la historia de un hombre hecho a sí mismo

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El Consejo Directivo de Telefónica, comandado por su presidente César Alierta, anunciaba esta semana una reestructuración completa de la empresa. La justificación; facilitar la toma de decisiones gracias a la configuración de dos grandes bloques regionales, Europa y Latinoamérica. Santiago Fernández Valbuena será el encargado de mantener y ampliar el negocio en el subcontinente americano, el que más ingresos genera a la compañía. Pero ¿cuál ha sido su camino hasta llegar hasta aquí? El Consejo Directivo de Telefónica, comandado por su presidente César Alierta, anunciaba esta semana una reestructuración completa de la empresa. La justificación; facilitar la toma de decisiones gracias a la configuración de dos grandes bloques regionales, Europa y Latinoamérica. Santiago Fernández Valbuena será el encargado de mantener y ampliar el negocio en el subcontinente americano, el que más ingresos genera a la compañía. Pero ¿cuál ha sido su camino hasta llegar hasta aquí?

El perfil esencial de Fernández Valbuena es el de a quien los estadounidenses denominan “self made man”. Gran conversador, espontáneo y riguroso, inclasificable en lo político, pero con gran sensibilidad social que se considera a sí mismo un producto de la transición española y asegura que la afición por los libros y los idiomas se la debe a su padre, un bibliotecario cordobés que decidió mudarse al extrarradio madrileño para que su familia prosperase.

Alierta trabajó por primera vez con Fernández Valbuena en 1989, en Beta Capital, la sociedad de valores que había fundado el primero, cuando el sector bursátil español se enfrentaba a uno de los cambios más profundos de su historia. Fernández era entonces un joven profesor de la Universidad de Murcia que acababa de obtener una plaza en la Comisión de Asuntos Monetarios de la Unión Europea tras aprobar la correspondiente oposición.

Sin embargo, no llegó a viajar a Bruselas. Antes de hacerlo aceptó la oferta del actual presidente de Telefónica para dirigir el servicio de análisis del ‘broker’. Al profesor universitario le atraía la oferta. Tenía que ‘inventar’ modelos macroeconómicos para la casa y presentárselos a los clientes. Esta última faceta junto con el hecho de poder contrastar sus teorías con el funcionamiento de la economía real resultaron decisivas para que Bruselas perdiera a un gran técnico de cuya capacidad ha podido aprovecharse Telefónica a lo largo, de momento, de una década.

Y todo gracias a un ‘head hunter’ que entendió que el perfil de Fernández Valbuena se adaptaba a lo que Alierta buscaba para Beta a finales de la década de los 80. Quizá por su estancia de tres años en la Northeanster University, donde se doctoró, por el hecho de que hablase correctamente inglés, alemán y algo de ruso o por el doctorado que también consiguió en la Universidad Complutense de Madrid.

Unos galardones poco habituales en un joven de clase media, nacido en Madrid y criado en la popular barriada de Carabanchel que tuvo que trabajar en Boston para costearse los estudios.

Su primera colaboración con Alierta fue intensa. Se produjo durante un lustro complicado en los mercados financieros e incluyó una reestructuración de la compañía en la que el presidente de Beta, convirtió a su flamante jefe de analistas en responsable de mercados.

De allí se fue en 1994 a la filial española del banco francés Societe Generale como director general de la división de Mercados Financieros. Allí pasó tres años, hasta que le ofrecieron el cargo de consejero delegado en Fonditel, la gestora de pensiones de los empleados de Telefónica que era, y aún es, el mayor fondo de pensiones de España. Y de allí pasaría a ocupar el cargo de director financiero en la operadora cuando, en 2000, César Alierta llegó a la presidencia.

Su antiguo jefe se acordó de él entonces, para encargarle el diseño de las distintas operaciones financieras con las que, en los últimos diez años, Telefónica ha constituido, con espectaculares adquisiciones, su nuevo perfil, con negocios en todo el mundo y un liderazgo notable en Latinoamérica, el área de máximo crecimiento del grupo de la que Valbuena pasará a encargarse ahora.

Pero, ¿a qué se enfrenta? El mundo digital y la producción de contenidos, así como el desarrollo de estrategias comerciales, son las nuevas líneas diseñadas por la empresa para crecer en Latinoamérica y Europa. Con una orientación dirigida a expandir sus actividades en Internet, la sede de la nueva estructura de Telefónica en América Latina estará en la ciudad brasileña de San Pablo.

La compañía pretende aprovechar el potencial de negocios que le generan países latinoamericanos como Brasil y Argentina, y moderar el impacto que la crisis de Europa le produce a sus finanzas. De hecho, el continente americano se ha convertido en un gran negocio para la firma española. Durante los seis primeros meses del año ganó casi 2.000 millones de dólares, y para el próximo semestre espera obtener el doble.

Telefónica Latinoamérica se mantiene como motor de crecimiento y mayor contribuidor a los ingresos consolidados. Representa un 46% de las ventas totales de la compañía, según su balance de los primeros seis meses de 2011, una situación idílica que Fernández Valbuena deberá aprovechar y mejorar.

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