El monedero del futuro

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Las dos principales operadoras de Latinoamérica, Telefónica y América Móvil, que presiden César Alierta y Carlos Slim respectivamente, han encontrado un nuevo campo de batalla para desarrollar su ya histórica rivalidad: el emergente negocio de los sistemas de pago a través de los teléfonos móviles. Las dos principales operadoras de Latinoamérica, Telefónica y América Móvil, que presiden César Alierta y Carlos Slim respectivamente, han encontrado un nuevo campo de batalla para desarrollar su ya histórica rivalidad: el emergente negocio de los sistemas de pago a través de los teléfonos móviles.

Los contendientes han presentado ya sus equipos para un partido que sólo acaba de empezar. El primer golpe correspondió a la empresa presidida por César Alierta que presentó en sociedad su proyecto el pasado mes de febrero.

Una iniciativa que se adelantó también a los planes de algunos grandes nombres de Internet, como Pay Pal que han desarrollado estrategias de negocio para la región, aunque todavía se encuentran en un estado previo que no permite su comercialización.

La apuesta de Telefónica se llama ‘Wanda’ y ha sido desarrollada por una ‘joint venture’ entre la operadora española y Master Card, una de las grandes firmas del sector de las tarjetas de crédito. Los dos socios han desarrollado una serie de servicios que ofertarán, en principio, a los 87 millones de clientes que tiene Movistar en el subcontinente.

Para usar Wanda, los clientes de este servicio tendrán asociada a su línea una cartera móvil, con un sistema similar a las cuentas prepago. El saldo disponible podrá ser utilizado para realizar transferencias de dinero, recargas y pago de facturas o compras.

El sistema es similar al que ofrecerá América Móvil, en este caso asociado con dos entidades financieras mexicanas: Inbursa, el banco de Carlos Slim, y Banamex, la filial de Citigroup en el país.

La plataforma, denominada, Trasnfer, se presentó el pasado 19 de abril y se encuentra en un estado más embrionario que el de la operadora española y, por el momento, sus posibilidades operativas están restringidas a México y esperan llegar al millón de clientes en el plazo de un año. Slim y sus socios, además, confían crecer en los distintos mercados de la mano de bancos locales.

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