Decepción bursátil

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El fracaso de la compañía de telecomunicaciones colombiana ETB, la segunda mayor del país por líneas instaladas, en su estrategia de conseguir un socio que aporte capital a la firma, ha arrastrado a sus acciones en la Bolsa de una manera estrepitosa. Cuando se conoció la noticia, las caída llegó a ser del 27%, con una propensión a la venta entre los propietarios de acciones de la telefónica. A día de hoy, el papel comienza a recuperarse levemente. El presidente de la firma, Fernando Carrizosa, ha anunciado que seguirán en la búsqueda de un inversor. El fracaso de la compañía de telecomunicaciones colombiana ETB, la segunda mayor del país por líneas instaladas, en su estrategia de conseguir un socio que aporte capital a la firma, ha arrastrado a sus acciones en la Bolsa de una manera estrepitosa. Cuando se conoció la noticia, las caída llegó a ser del 27%, con una propensión a la venta entre los propietarios de acciones de la telefónica. A día de hoy, el papel comienza a recuperarse levemente. El presidente de la firma, Fernando Carrizosa, ha anunciado que seguirán en la búsqueda de un inversor.

Se trata de la segunda vez que ETB fracasa en la búsqueda de socio estratégico, el cual le ayudaría a financiar la modernización que necesita la telefónica, en un mercado ampliamente competido por compañías internacionales.

La empresa, con una participación en Bolsa de alrededor de un 12% de la compañía, y el resto en manos de la ciudad de Bogotá, no logra atraer a inversores, los cuales no ven atractivo entrar en ETB. Aún así, continúan con la esperanza de hallar un socio inversor.

«Claro que seguimos interesados en la búsqueda del socio ante las nuevas realidades que tenemos del día de ayer por la no presentación de los posibles socios», dijo el presidente de ETB, Fernando Carrizosa, a Caracol radio.

El nuevo inversor se encuentra con una situación muy poco atractiva, ya que por un lado “se encuentra con restricciones estatuarias, que no le permiten realizar modificaciones de estatutos o de marca”, y por otro lado “el proceso no le da la mayoría, el 51% del accionariado, lo que supone no tener el control operativo de la empresa”, afirma Dauder.

Camilo Dauder, analistas de Interbolsa, ha asegurado a Americaeconómica.com que el problema “radica en que ETB quiere que el socio gestione pero no controle la compañía”.

El fracaso de ETB se ha visto reflejado en su cotización en Bolsa. Desde el anuncio de esta noticia, las acciones han llegado a caer hasta un 26%, dando clara situación de qué imagen tiene la empresa desde fuera. Es sabido que los accionistas minoritarios (los del 12%) han buscado de todas las maneras deshacerse de sus títulos.

ETB ya ha sido objeto de venta o capitalización hace unos 10 años, pero no pudo ser por la crisis financiera colombiana que llevo a la nación a su pero recesión en mucho tiempo.

«Hay acciones que hemos tomado (…) que permiten darnos un tiempo adicional para sentarnos con nuestra junta y así poder empezar a hacer las nuevas decisiones que se tomen conjuntamente en el seno de la junta directiva de la empresa», manifestó el presidente de ETB.

Colombia ha sido en los últimos años escenario de una dura batalla entre Telefónica y Slim para hacerse al control de un mercado de 44 millones de habitantes y con un aumento del ingreso por habitante.

Ciertos analistas hablan de una jugada estratégica de Telefónica en el país por haber colocado en la cabeza del Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicaciones a un ex alto ejecutivo de la compañía. Se trata de Diego Molano Vega, que ocupó el puesto de subdirector general de Relaciones Corporativas de Telefónica, y que el 7 de agosto fue nombrado ministro por el presidente Juan Manuel Santos.

Hablando de Telefónica, la compañía española ha liderado las emisiones de deuda de empresas no financieras en Europa para aprovechar los bajos tipos de interés.

Las empresas europeas han aprovechado la mejora de las condiciones en el mercado del crédito para acelerar la venta de bonos en el inicio del curso hasta los 14.900 millones de euros, el mayor volumen del último mes. Telefónica ha sido una de las compañías más activas, en un momento en el que las empresas no financieras pagan por sus colocaciones de deuda los tipos de interés más bajos de los últimos cinco años.

Hacía seis meses que ninguna empresa no financiera española se atrevía con el mercado de deuda denominada en euros, pero Telefónica rompió ayer esa barrera. La operadora vendió 1.000 millones de euros en bonos a siete años con una prima de 148 puntos básicos sobre el tipo de interés de referencia, lo que ha dejado la rentabilidad final en el 3,661%. La demanda de unos 300 inversores rondó los 3.200 millones.

La última vez que se financió en el mercado fue en abril, cuando aprovechó la debilidad del dólar para emitir 3.500 millones de deuda en la divisa americana a muy bajo precio. En euros, la operadora no coloca desde marzo cuando vendió 1.400 millones a cinco años al 3,406%, el precio más bajo en los últimos ocho años.

En los dos primeros días de septiembre, las empresas europeas han colocado el equivalente al 71% de todo el volumen emitido de las compañías en agosto: 21.000 millones de euros, la cifra más baja de un mes de agosto desde 2003. La media de la rentabilidad de los bonos de las empresas con grado de inversión se sitúa en el 3,32%, casi en mínimos de cinco años e inferior a la media de este año, que se sitúa en el 3,62%, según Barclays Capital.

Entre los grandes emisores, pero en este caso de bonos basura, también figura Continental, que ha vendido deuda por valor de 1.000 millones de euros con un vencimiento a siete años y con una rentabilidad del 7,625%, inferior al 8,75% que pagó por los bonos a cinco años colocados en julio, según Bloomberg. El fabricante de neumáticos alemán ha afirmado que podría emitir hasta 4.000 millones de euros en un intento para extender los vencimientos de la deuda utilizada para financiar adquisiciones.

Entre las empresas financieras, también BBVA colocó ayer una emisión de deuda senior a dos años por importe de 1.000 millones de euros a un precio de 155 puntos básicos sobre el ‘midswap’. El banco que preside Francisco González, que recibió una demanda de 1.500 millones de euros, logró colocar un 80% de la emisión entre inversores extranjeros, fundamentalmente de Alemania y Francia.

El apetito extranjero por las emisiones de los bancos españoles no es nuevo, sino que constituye una tendencia que ya mostraron las ventas de bonos del Popular y Banesto realizadas en los últimos días. Este fenómeno se produce cuando se cumple algo más de un mes desde la publicación de los resultados de las pruebas de solvencia al sector financiero europeo, y que las entidades españolas superaron con nota. En este sentido, los ‘test de estrés’ han logrado cumplir en parte su objetivo de devolver la tranquilidad suficiente a los mercados para que las entidades accedan a la financiación mayorista.

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