Aznar en el punto de mira

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El Tribunal de Cuentas de España ha abierto una investigación sobre el gasto de 2,3 millones de euros aprobado por el Consejo de Ministros el 26 de diciembre de 2003, en aquel momento presidido por José María Aznar, y que se destinó a suscribir un contrato con la empresa estadounidense Piper Rudnick, que gestionaría la frustrada concesión de la Medalla de Oro del Congreso de EEUU al ex presidente español. El Tribunal de Cuentas de España ha abierto una investigación sobre el gasto de 2,3 millones de euros aprobado por el Consejo de Ministros el 26 de diciembre de 2003, en aquel momento presidido por José María Aznar, y que se destinó a suscribir un contrato con la empresa estadounidense Piper Rudnick, que gestionaría la frustrada concesión de la Medalla de Oro del Congreso de EEUU al ex presidente español.

Estas diligencias, abiertas por el Departamento Tercero de la Sección de Enjuiciamiento del Tribunal, responden a una denuncia presentada por los abogados José Luis Mazón y Encarnación Martínez y la Asociación Preeminencia del Derecho, que ya acudieron a las vías penal y contencioso-administrativa, pero sus reclamaciones fueron archivadas. Los denunciantes reclaman que se determine qué parte del gasto se destinó a gestionar la concesión de la medalla y si el contrato con Piper Rudnick se cumplió en su totalidad o se rescindió cuando no fue posible la obtención del galardón.

La pista de Piper Rudnick, el bufete contratado por Aznar, conduce directamente a uno de los principales lobbies estadounidenses en activo: The Cohen Group. De hecho, cuando fue contratado, el bufete mantenía un acuerdo de exclusividad con este lobby. En aquel momento, estaba presidido por William S. Cohen, ex secretario de Defensa de EEUU bajo el mandado de Bill Clinton, convirtiéndose en el primer republicano en ocupar un alto cargo en un Gabinete demócrata.

El contrato del Gobierno español con Piper Rudnick dio pronto frutos, ya que en julio de 2004 Aznar ya había sido incluido en la lista de oradores exclusivos de algunas de las principales agencias de representación de EEUU como Washington Speakers Bureau. En aquel momento cobraba por cada comparecencia un mínimo de 32.655 euros.

En julio de 2004, la polémica sobre ese contrato y la frustrada concesión de la medalla a Aznar acaparó la atención de los medios. Estos son los hechos tal y como los desveló hace más de seis años la cadena SER, propiedad del Grupo Prisa, que edita el diario El País: El Gobierno español cuando estuvo presidido por Aznar contrató por dos millones de dólares a una empresa de abogados de Washington para promover su imagen y lograr las firmas necesarias para la concesión de la medalla de oro del Congreso.

El contrato, firmado en secreto tres meses antes de las elecciones presidenciales de 2004 y en el que el ex embajador español en EEUU, Javier Rupérez, actuó como representante del Gobierno español, se financió con fondos del Ministerio de Asuntos Exteriores a través de un cauce extraordinario que garantizaba la confidencialidad.

Los fondos se desviaron a través de la Secretaría de Estado para Asuntos Exteriores e Iberoamérica. El contrato con la empresa de abogados Piper Rudnick estableció un pago inicial de 700.000 dólares (571.415 euros), correspondientes a los siete primeros meses, y mensualidades de 100.000 dólares (81.631 euros) en los meses posteriores hasta completar los dos millones de dólares.

La pista de Piper Rudnick, el bufete contratado por Aznar, conduce directamente a uno de los principales lobbies estadounidenses en activo: The Cohen Group. De hecho, cuando fue contratado, el bufete mantenía un acuerdo de exclusividad con este lobby.

Tal y como ya publicó Americaeconómica.com en julio de 2004, el trabajo en común se concentraba, sobre todo, en las relaciones con gobiernos internacionales. The Cohen Group estaba dirigido fundamentalmente a la intermediación de los contratos de reconstrucción adjudicados por el Gabinete estadounidense en Irak. Un negocio que implicó a numerosos grupos de presión de EEUU aunque ninguno cuenta con tantas personalidades cercanas a las fuerzas armadas como The Cohen.

Este lobby, en aquel momento, estaba presidido por William S. Cohen, ex secretario de Defensa de EEUU bajo el mandado de Bill Clinton, convirtiéndose en el primer republicano en ocupar un alto cargo en un Gabinete demócrata.

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