Año de elecciones

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El inicio de 2011 no ha servido para despejar algunas incertidumbres que deberán dilucidarse a lo largo del año. Cuatro países latinoamericanos, además de Haití, enfrentan un proceso de elecciones presidenciales; Perú, Guatemala, Nicaragua y Argentina. En 2010 dos presidentes importantes en la historia de sus propios países, Lula da Silva y Álvaro Uribe, han abandonado sus cargos, algo que podría repetirse en los casos de Alán García, Cristina Fernández o Daniel Ortega. El inicio de 2011 no ha servido para despejar algunas incertidumbres que deberán dilucidarse a lo largo del año. Cuatro países latinoamericanos, además de Haití, enfrentan un proceso de elecciones presidenciales; Perú, Guatemala, Nicaragua y Argentina. En 2010 dos presidentes importantes en la historia de sus propios países, Lula da Silva y Álvaro Uribe, han abandonado sus cargos, algo que podría repetirse en los casos de Alán García, Cristina Fernández o Daniel Ortega.

Perú y la corrupción

Las acusaciones de corrupción se han convertido en la tónica general en las elecciones presidenciales que deben celebrarse en Perú el próximo abril. Mientras que el ex presidente Alejandro Toledo acusa a la candidatura del ex alcalde de Lima, Luis Castañeda Lossio, de corrupción, y ambos candidatos parecen destinados a jugarse la presidencia en la segunda vuelta, el Partido Aprista de Alán García, podría dividirse entre los partidarios de la aspirante, Mercedes Aráoz, y de Jorge del Castillo, con imagen de corrupto.

Según encuestas publicadas en septiembre, los peruanos consideran la corrupción el principal problema de su país y piden al nuevo gobierno que lo acometa medidas para aplacarla. En este contexto, las acusaciones mutuas de corrupción se han generalizado entre los candidatos a al presidencia y son moneda común en las declaraciones preelectorales. El ex presidente Alejandro Toledo, que ha pasado de una posición minoritaria en las encuestas hasta alcanzar el 25% de intención de voto, habría logrado, según los analistas, tal resultado culpando a sus contrarios de corruptos y gracias a las críticas de Alán García, presidente peruano.

No en vano, cuando hace meses el candidato del partido Solidaridad Nacional y ex alcalde de Lima, Luis Castañeda Lossio, parecía encaminado a hacerse sin problemas con la presidencia, nadie esperaba una reacción tal de Toledo. Por el contrario, el ex presidente peruano ha realizado una gran campaña de desprestigio contra Castañeda basado en los supuestos casos de corrupción que salpican a sus colaboradores.

Lo curioso es que el propio Toledo vio su presidencia marcada por los casos de corrupción, algo que también se le ha achacado desde diferentes ámbitos. Ambos candidatos, con un 25% de intención de voto, podrían jugarse la presidencia en segunda vuelta.

La situación que vive el partido del Gobierno, el APRA, es un buen ejemplo de lo que la corrupción va a representar en las elecciones de Perú. Después de que Mercedes Aráoz haya sido presentada como la candidata, el partido de Alán García se debate aun entre los partidarios de Araoz y los que apoyan a Jorge del Castillo. La candidata aprista ha anunciado que del Castillo no será presentado para ser incluido en el Congreso. Castillo con causa pendiente por posible corrupción en el Ministerio Público, rechazó lo que llamó veto ilegal y movilizó el apoyo del Comité Ejecutivo Nacional aprista a su favor y contra la dirigencia nacional.

Esta situación ha traído sus consecuencias. Mercedes Aráoz apenas cuenta con el 5% de intención de voto, algo sorprendente cuando el gobierno de Alán García es considerado el impulsor del llamado milagro económico de Perú.

Otro emblema de la corrupción, al menos su padre lo era, se encuentra muy cerca en intención de voto de Castañeda y Toledo. En torno al 20% se sitúa Keiko Fujimori, hija del ex presidente, y ya muy descolgados el dirigente nacionalista Ollanta Humala, con el 10%.También cabe resaltar el incremento experimentado por el ex ministro de Economía Pedro Pablo Kuczynski, quien de todas formas sólo tiene el 5,8%.

Argentina

La actual presidenta de Argentina, Cristina Fernández, aun no ha anunciado si se presentará o no a las próximas elecciones presidenciales. Sin embargo, las continuas encuestas sobre su popularidad y las innumerables declaraciones de los miembros de su partido pidiendo y asegurando que ella es la mejor candidata, dan alguna pista sobre cual puede sur su intención. Si no ocurre una catástrofe, Fernández será la candidata a la presidencia y, posiblemente, la próxima presidenta.

Lo cierto es que la muerte de su marido, Néstor Kirchner, abrió dentro del Partido Judicialista una veda momentánea que tardó poco en cerrar. La viudez de Fernández elevó su popularidad entre los jóvenes del país y relanzó sus posibilidades a la presidencia. La falta de candidatos de oposición que puedan hacerle sombra, dejan un camino bastante claro para Fernández hacia la reelección.

Sin embargo, la situación será caliente en el país. Esta semana, la presidenta argentina ha tenido que enfrentar uno de sus mayores escollos al inicio de su mandato, las desavenencias con los agricultores. Pese a haberles propuesto una serie de ayudas para la comercialización del trigo, los empresarios agrícolas mantienen ciertas discrepancias con la presidencia, lo que les ha llevado a declarar una huelga comercial para la próxima semana.

Pero este no es más que un ejemplo de en que situación se encuentra la sociedad argentina. Las continuadas protestas callejeras, que se han cobrado la vida de varios manifestantes, así como la falta de billetes en el país, reflejan una situación de tensión alentada, principalmente, por la alta inflación y el elevado precio de los alimentos. Este contexto podría dar la vuelta a una situación electoral que, por el momento, parece propicia para Fernández.

Nicaragua y Guatemala

La situación de ambos países de cara a las elecciones que deben celebrarse en 2011 es similar pero puede tener conclusiones diferentes. Tanto Daniel Ortega, presidente nicaragüense, como Álvaro Colom, mandatario de Guatemala, se ven imposibilitados para la reelección a causa de la legislación electoral que limita los años de presidencia. Sin embargo, mientras uno, Colóm, piensa en la posibilidad de que su mujer se sustituya, el otro ha iniciado el proceso de cambio legislativo que le posibilite la reelección.

El caso de Nicaragua, la oposición pelea por los votos del antisandinismo. Algunas voces solicitan que el presidente Arnoldo Alemán (1997-2002), con el 7% de intención de voto, se retire de las elecciones para facilitar que el otro candidato, Fabio Gadea, tenga opciones de ganar a Ortega. Sin embargo, el ex presidente ha anunciado que concurrirá a los comicios, por lo que parece improbable que el oficialismo no mantenga el poder.

Ortega ha sabido ganarse a sus adeptos e incluso mejorar sus resultados. A la alianza con Venezuela hay que sumarle los beneficios electorales que el conflicto con Costa Rica, por cuestiones fronterizas en el Rio de San Juan, le van a reportar. El alza del nacionalismo por cuestiones como esta siempre trae consecuencias, normalmente buenas, al presidente que las alienta.

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