Son las bases –Evo–

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Empantanado en uno de sus más duros sacudones políticos, el presidente de Bolivia, Evo Morales, afronta una masiva huelga general que paralizó al país, días después del violento desalojo de indígenas que protestaban por una obra vial, cabe recordar que aún guardan sus retinas los momentos en los Empantanado en uno de sus más duros sacudones políticos, el presidente de Bolivia, Evo Morales, afronta una masiva huelga general que paralizó al país, días después del violento desalojo de indígenas que protestaban por una obra vial, cabe recordar que aún guardan sus retinas los momentos en los que se vio obligado a derogar el decreto del ‘gasolinazo’ en momentos en que las protestas alcanzaban un tenor inconveniente.

En estos días debió anunciar la suspensión del trazado de la carretera TIPNIS -Territorio Indígena Parque Nacional Isidoro Secure-, debido a una inconcebible represión policial, que según Evo, no había ordenado, sin embargo la imágenes, irrebatibles, muestran el accionar policial golpeando, esposando y tapando la boca con cinta de embalaje, lo que resulta inadmisible digerir para un gobierno popular, ferviente defensor de las banderas del Socialismo del Siglo XXI.

La COB, Central Obrera Boliviana, ex aliada del Gobierno, a pesar de que la administración Evo suspendió la construcción del proyecto, llamó a un paro de 24 horas en rechazo a la represión de los indígenas, y en disconformidad absoluta ante la gestión Morales. La protesta fue de extrema contundencia hacia el Gobierno, al que le endilgó no cumplir con los acuerdos con la COB y los indígenas.

Esta actitud de la COB, fue acompañada por masivas marchas, las mayores desde enero pasado, cuando Morales decretó un aumento en el precio de los combustibles, que luego derogó ante el rechazo popular, un signo, por demás diferente fue partícipe, ya que a diferencia de protestas anteriores, se volcaron a las calles sectores populares que antes apoyaban al mandatario y que ahora se muestran en la vereda opuesta.

La COB lideró a decenas de miles de manifestantes que bajaron de la ciudad de El Alto a La Paz y bordearon la plaza Murillo, donde están las sedes de la presidencia y el Parlamento, la clase media jugó su partida ya que maestros, médicos, trabajadores municipales, universitarios y grupos ecologistas, junto a indígenas participaron en esa movilización y en otras en Cochabamba, Santa Cruz, Oruro, Sucre y Potosí.

La irresponsable represión -que dejó unas 20 personas desaparecidas- desencadenó la renuncia de la ministra de Defensa, Cecilia Chacón, y del ministro de Gobierno Interior, Sacha Llorenti, los que se mostraron en desacuerdo por la manera, en que la administración manejó la protesta indígena.

La invencibilidad que denosta Evo ante la derecha y los separatistas de la Media Luna, no muestra el mismo patrón frente a los sectores de sus propias bases, no existe duda alguna en que la represión resquebrajó la confianza étnica -bastión inexpugnable, por lo menos hasta hoy- del presidente boliviano.

Rápido de reflejos, Evo decidió recomponer su gabinete con gente de su entorno, designando a Wilfredo Chávez en reemplazo de Llorenti, nombrando, además, ministro de Defensa a Rubén Saavedra -que ya había ocupado ese cargo hasta principios de este año- para sustituir a Chacón.

No existen dudas que Morales está viviendo una situación crítica, sin embargo, los nubarrones de una caída, son imposibles, ya que al momento en Bolivia no existe oposición política.- solamente la oposición social crecerá.

El pueblo boliviano se caracteriza por luchar hasta el final por sus reivindicaciones sectoriales, para muestra basta un botón, no vale más que recordar a Evo en sus días de dirigente cocalero, por lo que se desprende que el país del altiplano es muy difícil de gobernar, exige una capacidad de negociación de alto vuelo, la que el actual Gobierno, sinceramente no ha mostrado.

A pesar de contar con un presidente más fuerte que sus antecesores, los hechos del ‘gasolinazo’ y al momento con el Parque Nacional Isidoro Secure, baja a papel que la sociedad boliviana continúa fortaleciéndose geométricamente, mientras que el Gobierno se debilita, ésta lamentable situación que vive Bolivia, debe de alertar a similares regímenes de la región, quienes se ven comprometidos con sus bases de sustentación, algunas las edifican con pilares de barro, tarde o temprano le pasan factura.

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