Shock verde amarelo

Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on reddit
Share on telegram
Share on email

Playa, Samba, Fútbol cóctel perfecto. ‘Shock’ que sacude al gigante regional, se invertirán unos 20.000 millones de dólares y se estima que se crearán 250.000 empleos. Llegarán tres millones adicionales de turistas y hasta las exportaciones crecerían. Playa, Samba, Fútbol cóctel perfecto. ‘Shock’ que sacude al gigante regional, se invertirán unos 20.000 millones de dólares y se estima que se crearán 250.000 empleos. Llegarán tres millones adicionales de turistas y hasta las exportaciones crecerían. Pero advierten que la baja tasa de inversión de Brasil no se soluciona con este impulso coyuntural. La Copa del Mundo del 2014 no sólo puede producir en los brasileños la ansiada revancha de aquel ‘Maracanazo’ en manos de Uruguay, sino que el ‘shock’ mundialista también haga reaccionar a la economía. Pasándolas a papel las inversiones en infraestructura presupuestadas, llegarán a los 20.600 millones de dólares, en Transporte 7.200 millones de dólares, estadios 3.500 millones y aeropuertos 3.000 millones, serán las áreas privilegiadas. Se crearán 250.000 empleos, sin considerar los trabajos temporales durante el evento, lo que implica una tasa de desempleo un punto porcentual más baja.

Las inversiones tendrán un goteo hacia el consumo, con un aumento estimado de entre 3.000 y 6.000 millones de dólares hasta el 2014. El hecho de que Brasil cuente con una base tan amplia de consumidores permite justamente un efecto multiplicador mucho más contundente. Hoy existen en el país 145 millones de consumidores.

Teniendo en cuenta el nivel de inversiones previstas, sumadas al efecto multiplicador, el aporte al PBI será de 1,5% en los próximos tres años. Datos de la FIFA confirman que tanto Alemania como Sudáfrica experimentaron un incremento adicional de su producto de 0,5% el año que fueron sede del Mundial.

Este acontecimiento aumenta exponencialmente el turismo en un 25%, lo que implica unos tres millones adicionales de visitantes extranjeros y domésticos los que dejarían en las arcas brasileñas alrededor de 3.000 millones de dólares, además análisis recientes demuestran que las exportaciones de los países anfitriones tienden a crecer en torno al 30% dada la poderosa señal de apertura al mundo implícita en estos acontecimientos. Esta es una oportunidad importante para Brasil ya que hoy las exportaciones representan apenas el 15% del PBI.

La inyección de confianza y recursos es recibida con bombos y platillos, especialmente, en un momento en que la crisis europea amenaza con descarnar el crecimiento brasileño -en el tercer trimestre la economía se estancó respecto del trimestre anterior y este año la expansión sería del 3% contra 7,5% el año pasado-. Sin embargo, reconocidos ‘gurúes’ no se dejan llevar por la euforia mundialista. Para empezar, relativizan el impulso que derivará de los mega-eventos deportivos, como buen menú a la carta, algunos estiman que en el curso de los próximos siete años, éstos sumarán inversiones equivalentes al 2,4% del PBI, mientras que otros, por demás eufóricos, suponen el equivalente al 10,8%.

Por otro lado advierten enfáticamente sobre la necesidad de mejorar el nivel de inversión más allá de este impulso coyuntural a los efectos de garantizar un crecimiento sustentable en el largo plazo, es así que estiman que el gigante sudamericano debería duplicar su tasa de inversión en infraestructura hoy en 2% del PBI para estar a la altura de un BRIC. El ratio de inversión total PBI promedió 17% en los últimos cinco años versus el 44% de China, el 38% de India y el 24% de Rusia.

La administración Dilma confía en que una ligera recuperación en el cuarto trimestre permitirá que Brasil termine el año con una expansión cercana al 3,%, por debajo del 3,8% previsto oficialmente y que se sitúe entre el cuatro y el 5% en 2012, en los dos casos el crecimiento será singularmente menor al 7, 5% medido en el 2010. Récord en 25 años. Es de esperar que Brasil fogonee movimientos contracíclicos como efectiva respuesta a los acuciantes problemas de Europa, Dilma, rápida de reflejos decidió quitar la política monetaria del foco y poner sobre el tapete la política fiscal, con bajas en el gasto público y control presupuestario, bajando la tasa de interés básica -SELIC- provocando un acalorado debate acerca de la verdadera autonomía del Banco Central ante el poder político.

En cuanto a la Inversión Extranjera Directa -tema por demás importante- las expectativas rondan los 60.100 millones de dólares para este año, estimando en unos 54.000 millones de dólares en el 2012.

Pues bien ante este panorama, no nos queda otra que ir reservando algunos ‘tickets’, que mejor regalo que volver al Maracaná.

TE PODRÍA INTERESAR

DEJA UNA RESPUESTA