Los medios de comunicación en un momento difícil

Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on reddit
Share on telegram
Share on email

La gran depresión de 1929 tuvo como consecuencia un cambio en la política y en la economía del mundo. Puede decirse que desde 1929 a 1932 se fraguó una transformación del mundo, que se extendería después a lo largo de varios años. El mundo ya no era como fue. Puede decirse el título “El mundo de ayer” de Stefan Zweig. La política del New Deal de Roosevelt significaba una presencia del Estado en el proceso económico. Presencia que nunca había sido tan fuerte. Y eso en, tal vez, el país con mayor tradición democrática, Estados Unidos. La gran depresión de 1929 tuvo como consecuencia un cambio en la política y en la economía del mundo. Puede decirse que desde 1929 a 1932 se fraguó una transformación del mundo, que se extendería después a lo largo de varios años. El mundo ya no era como fue. Puede decirse el título “El mundo de ayer” de Stefan Zweig. La política del New Deal de Roosevelt significaba una presencia del Estado en el proceso económico. Presencia que nunca había sido tan fuerte. Y eso en, tal vez, el país con mayor tradición democrática, Estados Unidos.

La actual crisis, todavía no concluida, va a tener una serie de consecuencias que hoy todavía nos es difícil considerar. Y estas consecuencias han de afectar lógicamente, a los medios de comunicación. La caída de la publicidad ya ha repercutido y está repercutiendo en casi todos los medios de comunicación. Phillip Bennett, que fue editor del ‘Washington Post’ y que actualmente ocupa la cátedra Eugene C. Patterson de Periodismo en la Universidad Duke, se refiere a esta situación en su país. “Todos los diarios han reducido páginas y cerrado oficinas y corresponsalías. El ‘Washington Post’ cerró lo que quedaba de sus corresponsalías nacionales en Nueva York, Chicago y Los Ángeles. Como me dijo un amigo español, ahora ‘El País’ tiene más oficinas en Estados Unidos que el ‘Washington Post’. En los últimos tres años, más de 30,000 empleos periodísticos han desaparecido en este país. ‘Los Ángeles Times’ ha perdido más de la mitad del personal de su redacción desde el año 2000, pasaron de 1.000 periodistas a menos de 600. ”Y una situación parecida sucede en todos los países desarrollados”.

Pero todo ello se complica con una nueva tecnología. Hay que hacer frente a lo digital. Los periódicos van a tener una edición en papel y otra edición en Internet. Y ello trae una serie de consecuencias. Ya no puede hablarse, usando el soporte papel, de última noticia. La última noticia estará siempre en Internet. Y, además, será la última noticia localizada en cualquier lugar del planeta.

Estamos en un momento parecido a lo que sucedió cuando se inventó la imprenta. Desapareció el oficio de copista. Los optimistas dicen que la radio no terminó con la prensa escrita. Ni la televisión acabó con la radio y con los periódicos. Ahora Internet será compatible con la prensa sobre papel, con la radio y con la televisión. Pero esto es, más o menos, una manera de hablar. En la mayor parte de los casos, una tecnología acaba con otra. Por ejemplo, cuando se inventó el ferrocarril, desaparecieron las diligencias.

Además, las consecuencias pueden ser de otro tipo. Por ejemplo, las páginas web, que todos los ministerios y las grandes empresas lucen en Internet. Es cierto que ello implica que en cualquier momento del día o de la noche se puede encontrar un dato o realizar una gestión con sólo mover unas teclas. Tal vez, la web más representativa de la política española sea la del Ministerio de Defensa. Quien acceda se encontrará con noticias y notas de prensa. En algún sentido, esta web recuerda a un diario digital. Pero ello, ¿A qué da lugar? Pueden desaparecer las ruedas de prensa y el contacto con el periodista. Este puede quedar reducido a un buscador de información y a un seleccionador de la misma sin moverse de su despacho o mejor dicho de su casa. Lo que puede traer consecuencias en cuanto a la libertad de información se refiere. Y esta es la situación en el momento presente.

TE PODRÍA INTERESAR

DEJA UNA RESPUESTA