La necesaria discusión económica

Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on reddit
Share on telegram
Share on email

Abono algo más a la discusión sobre el sistema económico necesario a Venezuela. Las otras agendas nos están exigiendo casi todo el tiempo. Igual, el debate no discurre de manera fluida. No hacia el esfuerzo de abarcar la complejidad del tema. Algunos lo plantean por la vía ideológica. Esa, o es simplista, o se queda en las ramas, o crea disenso. Abono algo más a la discusión sobre el sistema económico necesario a Venezuela. Las otras agendas nos están exigiendo casi todo el tiempo. Igual, el debate no discurre de manera fluida. No hacia el esfuerzo de abarcar la complejidad del tema. Algunos lo plantean por la vía ideológica. Esa, o es simplista, o se queda en las ramas, o crea disenso.

Mientras personajes políticos como Eduardo Fernández, Diego Arria y Antonio Ledezma; algunos distinguidos miembros de la Mesa de la Unidad Democrática; instituciones como el IFEDEC / Centro de Políticas Públicas; voceros de Fedecámaras, la patronal venezolana, y distinguidos colegas con los cuales realicé un enriquecedor intercambio en Caracas en días recientes, han acogido nuestros planteamientos, en general, sobre la metodología para infundir de contenidos a la política nacional, y, en particular, sobre el diseño de la conducción económica del país, otros que transitan el mismo camino no sobrepasan el manejo simplista del antagonismo entre capitalismo y socialismo o remiten el asunto a un inexistente sanedrín, que no se pronuncia, excepto lo expuesto, cada cierto tiempo, por la Academia de Ciencias Económicas.

Hemos sostenido, y lo repetimos ahora, que el reto de definición es de mucha mayor envergadura a lo conocido y debe dirigirse a aspectos concretos de los componentes del sistema económico nacional, entendido con la complejidad requerida: cómo permitir el óptimo funcionamiento del mercado y lograr el máximo de inversión de riesgo, cómo complementarlo con la acción facilitadora, pero también reguladora, del Estado y cómo potenciar el desarrollo de una sociedad con vocación de éxito económico.

Decíamos en Caracas que el primer gran reto es institucional. Lo hemos venido diciendo desde hace años. Una definición inequívoca, de carácter pétreo, sobre el carácter independiente y profesional del Banco Central de Venezuela es absolutamente necesaria. El carácter profesional debe extenderse a la función pública en los ministerios del área económica. La apertura a la coordinación de políticas con países con los cuales lleguemos a acuerdos supranacionales deberá ser considerada. Venezuela debe recuperar el tiempo perdido en las forzosas tareas de la internacionalización económica y la integración.

Lo fiscal debe ser objeto de una amplia reelaboración. Mucho de ortodoxia debe ser introducido. El equilibrio debe ser la norma, no la excepción. Son muchos años de descuido de las reglas fiscales aconsejables. Nuestros políticos han manejado la hacienda pública como un bien libre. O peor. El gasto público debe ser el objeto de una prolija definición, en cuanto a su monto y composición, con consideración de algunos parámetros mínimos sectoriales. Hay que proscribir toda transferencia de rentas a sectores parasitarios, sean quienes sean. Se debe trabajar intensamente el tema de las externalidades positivas, con respeto a criterios sobre lo que toca o no al Estado. Lo tributario, en sentido amplio, debe ser redefinido. Hay una inmensa deuda histórica con regiones, estados y municipios. Hay rezago –es un mal mundial- en la punción a la especulación financiera. La presión tributaria puede ser una gran ventaja competitiva nacional, conocida la favorable situación permitida por la renta petrolera y minera. Hay mucho más. Ya lo referiremos.

Me interesa, a esta altura de las sugerencias que he venido exponiendo, la propuesta de institucionalización de instancias de armonización de criterios, como base para asesoría y consulta de los decisores y para la plena garantía de profesionalización. Un Consejo de Expertos para el Progreso Económico y Social; una figura de tutela ciudadana de la acción estatal, con base en un Pacto de Gobernabilidad y figuras de gestión territorial, como nuestro “Ménage à Quatre”, aparecen como ideas a desarrollar.

El reto de definir el sistema económico necesario es sobrecogedor. La vía es el debate. Ojalá se exprese ampliamente.

*Santiago José Guevara García

sjguevaragarcia@gmail.com / @SJGuevaraG1, en Twitter

TE PODRÍA INTERESAR

DEJA UNA RESPUESTA