Las autoridades mexicanas investigarán a Carlos Slim por prácticas monopolísticas

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Las empresas Televisa y Grupo Salinas van camino de infligir un duro varapalo a Carlos Slim, el magnate mexicano de las telecomunicaciones, al presentar una denuncia ante la Comisión Federal de Competencia (CFC), que la ha aceptado, contra la alianza entre Teléfonos de Méxicos (Telmex) y Dish, a los que acusan de prácticas monopólicas en los mercados de televisión de pago, telefonía fija e Internet. Del mismo modo, la CFC podría investigar si Slim, propietario de Telmex, ha intentado acceder al mercado de la TV de pago a través de su alianza con Dish. Las empresas Televisa y Grupo Salinas van camino de infligir un duro varapalo a Carlos Slim, el magnate mexicano de las telecomunicaciones, al presentar una denuncia ante la Comisión Federal de Competencia (CFC), que la ha aceptado, contra la alianza entre Teléfonos de Méxicos (Telmex) y Dish, a los que acusan de prácticas monopólicas en los mercados de televisión de pago, telefonía fija e Internet. Del mismo modo, la CFC podría investigar si Slim, propietario de Telmex, ha intentado acceder al mercado de la TV de pago a través de su alianza con Dish.

Telmex se ha defendido siempre de esas acusaciones al alegar que sólo efectúa la facturación por los servicios que presta Dish, que cuenta ya en México con dos millones de abonados. Tal y como recoge el diario Informador en su edición digital, las empresas de Televisa y Grupo Salinas que han denunciado la alianza son Cablevisión, Sky, Bestphone, TVI, Cablemás, SOS Telecomunicaciones, Sistemas Telefónicos Portátiles Celulares, Iusacell, Unefon, Comunicaciones Celulares de Occidente y Telecomunicaciones del Golfo.

Esas empresas acusan a Telmex-Dish se ser una sóla empresa encubierta, a través de la cual Slim estaría entrando en el mercado de la televisión restringida, un sector que las autoridades le habían denegado en mayo. Las autoridades mexicanas están muy interesadas en minar el inmenso poder que atesora Slim. Desde hace meses, han tomado medidas para reducir sus prácticas monopólicas, como por ejemplo la aplicación a América Móvil de una multa de mil millones de dólares por su dominio abusivo del mercado.

La beligerancia entre Slim y Felipe Calderón viene de lejos. El Gobierno mexicano aprobó recientemente una Ley Antimonopolio que iba destinada, según el propio Calderón, a poner fin al «comportamiento monopolístico» de las grandes empresas de telecomunicaciones de Slim. En mayo, la petición de un permiso para emitir televisión en modo de pago por visión por parte de Telmex fue rechazada alegando que la empresa incumple varias obligaciones que dispone su título de concesión y en particular con el Acuerdo Marco de Convergencia, además haber dos resoluciones de sanción en su contra y 15 más a la espera de cerrarse.

Muchos han hecho una interpretación política de esta resolución del Gobierno mexicano. Es la postura del vicecoordinador general del PRI en la Cámara de Diputados, Carlos Flores Rico, que aseguró que la negativa del gobierno federal a la participación de Telmex en el mercado de la televisión de pago constituye una represalia contra el empresario por sus críticas a la política económica de Felipe Calderón.

En este contexto, hay quien mira directamente a los principales beneficiarios de las decisiones de las autoridades. El propio Flores insinuó que Calderón se ha mostrado “muy comprometido” con algunos consorcios de las telecomunicaciones y al mismo tiempo ha exhibido sus divergencias con Carlos Slim. El jurista Jaime Cárdenas ha ido más allá. “Hay una jiribilla y una lectura política en la decisión, pues Felipe Calderón necesita el apoyo de las televisoras y ahora se congracia, consolidando el monopolio de Televisa en el sector”, acusó.

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