«Hoy, en todo el planeta, el mundo digital es un problema, especialmente para ese público sensible, que son los niños y adolescentes», afirmó el autor de la propuesta, el senador del Movimiento Democrático Brasileño (MDB, centroderecha), Alessandro Vieira.
La ley, que ya fue aprobada en ambas cámaras del Congreso, obliga a las plataformas a tomar medidas «razonables» para prevenir que menores de edad tengan acceso a contenidos ilegales o impropios para su edad, como abuso y explotación sexual, violencia física, intimidación, acoso, promoción de juegos de apuestas y prácticas publicitarias abusivas, entre otros delitos.
Además, la norma prevé reglas para la supervisión de padres y responsables, y exige a las plataformas implementar mecanismos más fiables para verificar la edad de los usuarios de redes sociales, requisito que hoy se cumple a través de autodeclaración.
En caso de incumplimiento de las obligaciones previstas en la ley, los infractores estarán sujetos a multas que pueden llegar a los 50 millones de reales (casi diez millones de dólares), la suspensión temporal de actividades e incluso la prohibición definitiva de operar en Brasil.
Las redes sociales que tengan más de un millón de menores como usuarios (en Brasil son casi todas) deberán presentar un informe semestral con la cantidad de denuncias de abuso recibidas y la cantidad de contenido que fue anulado o moderado.
Uno de los puntos más polémicos es que la ley permite al Estado obligar a las plataformas a retirar contenido sin necesidad de una orden judicial, a través de un órgano de control que deberá ser creado.
La aprobación de la ley (con bastantes apoyos tanto en la izquierda como en la derecha) llega en medio de las críticas del Gobierno de EEUU a Brasil por sus intentos de regular el contenido en redes sociales para prevenir la desinformación, los delitos de odio o la pedofilia.
La administración de Donald Trump considera que esas regulaciones son ataques a la libertad de expresión que perjudican los intereses de las llamadas big techs, en su mayoría estadounidenses.