¿Vendetta?

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Dilma Rousseff ha sido acusada por algunos medios de comunicación brasileños de gastarse 350.000 dólares (casi 270.000 euros) en reformar su residencia vacacional desde la que ahora disfruta las Navidades. El Gobierno del país se ha visto obligado a matizar esta afirmación. Dilma Rousseff ha sido acusada por algunos medios de comunicación brasileños de gastarse 350.000 dólares (casi 270.000 euros) en reformar su residencia vacacional desde la que ahora disfruta las Navidades. El Gobierno del país se ha visto obligado a matizar esta afirmación.

La residencia de verano donde pasa sus vacaciones la presidenta brasileña se encuentra ubicada en una playa dentro de una base militar en Bahía, noreste de Brasil, informó la prensa local. Según el diario Folha de Sao Paulo, que cita varios análisis -Contas Abertas entre otros- que explican los gastos oficiales del Gobierno, la reforma de la residencia costó 105.000 dólares (cerca de 81.000 dólares), mientras que el resto se gastó en muebles y electrodomésticos.

Con esos recursos se compraron para la base naval y la residencia de verano, que también utilizaron los ex presidentes Lula da Silva y Fernando Henrique Cardoso, ocho televisores de LCD, siete reproductores de DVD y un ‘home theater’, según expone la agencia ANSA. Asimismo, 20.000 dólares (unos 15.500 euros) fueron gastados en cortinas de lino, además de sombrillas, reposeras, frigobares y sillones.

El Gobierno de Brasil negó que estos gastos a cargo de la Marina tengan vinculación con las vacaciones actuales de Rousseff, quien está en la playa bahiana acompañada de su hija Paula, su nieto Gabriel, su madre Dilma Jane, el yerno Rafael Covolo, su ex marido y padre de su hija, Carlos Araújo, y la esposa de éste. «El proceso de reforma comenzó en octubre de 2010, cuando la presidenta ni siquiera había sido electa», informó la oficina de prensa de la Presidencia, y explicó que los muebles y electrónicos se compraron en noviembre y diciembre de este año, «una vez terminada la obra».

Los datos revelados por el portal digital Contas Abertas han provocado un gran malestar entre la población debido a la aparante contradicción entre el discurso y lo gastado. Ayer, Dilma Rousseff aseguró que su gobierno «no descansará» hasta que consiga sacar a 16 millones de personas de la pobreza extrema, uno de los grandes compromisos de la mandataria que asumió el 1 de enero de 2010.

Rousseff ha terminado su primer año en el poder con una popularidad récord: 72%. Uno de los motivos por los cuales ha sido tan valorada es por su lucha contra la corrupción. La presidenta ha destituido a varios ministros en los últimos meses. Quizá alguno se esté tomando la revancha.

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