Un nuevo reto para Humala

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El presidente de Perú, Ollanta Humala, no gana para ‘sustos’. Si antes eran los indígenas, esta semana les ha tocado a los controladores aéreos, que han anunciado una huelga de tres días para demandar mejoras sociales. Un nuevo reto se plantea en el horizontes de Humala. El presidente de Perú, Ollanta Humala, no gana para ‘sustos’. Si antes eran los indígenas, esta semana les ha tocado a los controladores aéreos, que han anunciado una huelga de tres días para demandar mejoras sociales. Un nuevo reto se plantea en el horizontes de Humala.

El paro de los controladores aéreos peruanos comenzó el jueves y finalizará el sábado y está afectando con retrasos a vuelos nacionales e internacionales. Para hacer frente a la huelga, el Gobierno declaró el estado de emergencia por 60 días “con el fin de velar por el normal funcionamiento del servicio en condiciones de seguridad”.

La norma autoriza incluso la contratación de «personal aeronáutico extranjero» para el servicio de control de tránsito aéreo que cuente con las autorizaciones y permisos médicos necesarios para ejercer esa función. De hecho, los controladores se han quejado de que se ha contratado a ecuatorianos para suplir su trabajo y ‘tapar’ la huelga.

Alberto Pimentel, dirigente del gremio de los controladores, ha anunciado que lo que los trabajadores piden es el cumplimiento de sus derechos laborales, así como la restitución del pago de horas nocturnas y de horas extras adeudadas así como la creación de un seguro por pérdida de licencia. “No tenemos ningún aumento salarial desde hace 14 años”, se quejó.

Poco más de cinco meses lleva en el poder Humala, y desde el inicio su gestión ha estado acompañada de escándalos, que ha conllevado una importante bajada de su popularidad.

Haciendo la vista atrás, se puede ver que su familia le ha hecho vivir malos momentos. Entre ellos, uno de sus hermanos, Antauro, se encuentra en la cárcel por asaltar una comisaría en 2005 con un grupo de hombres armados y pretender la renuncia del entonces presidente, Alejandro Toledo, y la restitución de la Constitución de 1979.

Por otro lado, su padre Isaac que ha estado acusando a su hijo de haber cambiado de forma radical su postura con respecto a la política minera del país, e incluso ha avisado a su hijo de que va camino al “suicidio político”.

Tampoco hay que olvidarse de su prima, Liliana Humala, que ha sido acusada de utilizar sus influencias dentro de la Policía para desalojar el Camal de Yerbateros, y favorecer así a uno de sus clientes, ya que Liliana es abogada.

El escándalo de corrupción de su vicepresidente segundo, Omar Chehade, también ha tenido que ver con su bajada de popularidad, ya que se niega a dimitir y los expertos señalan que lago más debe de haber, ya que el mandatario no le ‘obliga’ a marcharse.

Lo último han sido las protestas de los indígenas de Cajamarca, un grupo social que fue su principal apoyo para llegar al poder. Tras casi un mes de conflicto, la situación parece que se ha solucionado y el Gobierno ha entablado diálogo con los manifestante con el objetivo de que el proyecto minero de Conga, que puede suponer una entrada de 50.000 millones de dólares en inversión, se pueda llevar a cabo, ya que por el momento está suspendido.

Mal año para Humala ha sido este 2011, ya que ha tenido que enfrentarse a demasiados retos y parece que no ha salido muy buen parado debido a la bajada de popularidad.

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