Quiebra en Latinoamérica

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La joya de la corona del grupo empresarial de Eike Batista, la petrolera brasileña OGX, ha iniciado un proceso de concurso de acreedores, escenario previo a la bancarrota. Así lo ha comentado el periódico español El País. La joya de la corona del grupo empresarial de Eike Batista, la petrolera brasileña OGX, ha iniciado un proceso de concurso de acreedores, escenario previo a la bancarrota. Así lo ha comentado el periódico español El País.

Batista, el séptimo hombre más rico del mundo, debe enfrentarse en estos momentos al mayor proceso de quiebra empresarial conocido en América Latina. De hecho, las acciones de OGX han perdido casi el 100% de su valor en los últimos meses hasta llegar a cotizarse ayer en torno a los seis centavos al dólar, lo mínimo desde que comenzó su andadura bursátil.

Ante esta situación, como comenta la prensa española, el objetivo de la petrolera es conseguir tiempo para negociar (a contrarreloj) una nueva inyección de capital y llegar a un acuerdo con los acreedores para reestructurar la deuda total, que viene a ser 5.100 millones de dólares.

En concreto, OGX, de capital abierto y formada por las sociedades OGX Petroleo e Gás Participações S.A., OGX Petroleo e Gás S.A., OGX Internacional e OGX Austria, se encuentra en deuda con los tenedores de sus títulos en el exterior, con proveedores y con la empresa OSX, también de propiedad de Batista.

A principios de este mes, el buque insignia del empresario latinoamericano había hablado con el mercado para suspender el pago de 45 millones de dólares en intereses de bonos emitidos al exterior que vencían el uno de octubre.

Ante esto, la empresa decidió darse un plazo de 30 días para negociar con los acreedores y tomar las medidas que fuesen “necesarias”. Aunque las conversaciones (en Río de Janeiro y Nueva York) no han tenido éxito.

Después de haberse conocido que las negociaciones no habían tenido éxito, se produce la consabida caída en Bolsa. Si los tribunales de Río aceptan la petición de los abogados de la petrolera de acogerse a la ley de quiebras, los accionistas minoritarios no podrán vender sus acciones, que dejarán de cotizar en bolsa.

Todo esto, según la columnista de O Globo, Miriam Leitão, Batista tiene que ver con “la especulación e inflado de forma artificial el valor de mercado de proyectos que no habían sido bien madurados. El Gobierno y el mercado se equivocaron por haber creído en su delirio”.

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