Pemex pulsa la tecla antiespañola para ganarse a la prensa en la toma de Repsol

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La petrolera estatal mexicana Pemex se ha vestido de orgullo patrio para ganarse el apoyo de la prensa de su país en su poco claro asalto a Repsol de la mano de Sacyr. La petrolera estatal mexicana Pemex se ha vestido de orgullo patrio para ganarse el apoyo de la prensa de su país en su poco claro asalto a Repsol de la mano de Sacyr.

Las críticas hacia los últimos movimientos de la española para evitar una mayor presencia de Pemex en su consejo se han convertido en una constante en la mayoría de los diarios aztecas.

Los titulares que hablan de “actitud ofensiva” y “expulsión”, entre otras palabras, replican las declaraciones de algunos de los consejeros de Pemex, que acusan a Repsol de “hipernacionalismo” por intentar sacar a la mexicana de su consejo de administración, siempre según rumores del mercado.

En los mentideros, recoge la prensa azteca, se comenta que la petrolera española podría aducir que la mexicana no puede estar en su mesa de decisiones por conflicto de interés, ya que ambas compañías se dedican a la misma actividad, o que sus asientos deberían contar con la aprobación de los reguladores por tratarse de una empresa no comunitaria que podría acceder al control de un bien regulado en España como es el gas, a través de una participada de Repsol: Gas Natural.

En México, muchas cabeceras se encargan de recordar que Pemex está presente en el mercado petrolífero español desde el año 1979, a través de su accionariado en Petronor, y desde hace once años en el consejo de Repsol. Una trayectoria por la que muchos columnistas no comprenden que el Gobierno español haya salido ahora a defender a capa y espada la ‘españolidad’ de la actual Repsol YPF.

Algunos de los consejeros de Pemex no han dudado en echar mano de algunos argumentos que suenan a la lucha emancipadora de otros tiempos para demostrar la bondad de su compras en Repsol y la perversidad de los empresarios españoles. Mundo Fluvio Ruiz Alarcón declaraba a BBC Mundo en unas declaraciones recogidas por varios medios y espacios digitales mexicanos que “si alguien se ha beneficiado en las últimas décadas de la apertura económica mexicana han sido los intereses españoles, están presentes en la banca, la construcción, telefonía, turismo”.

Sin embargo, entre los eslóganes de la lucha contra el ‘neocolonialismo’ que pueblan los medios mexicanos, no faltan los periodistas y ‘blogueros’ que se unen a la oposición política mexicana a la hora de pedir explicaciones a Pemex por la extraña forma en que anunció y decidió que ampliaría su presencia en Repsol. Tampoco suscita mucha paz el que Pemex se haya unido en esta aventura a una constructora “fuertemente endeudada”.

Una actitud que algunos como Barbosa Cano, economista de la Universidad Nacional Autónoma de México, llegan a tachar de ‘malinchismo’, es decir, de gusto por lo extranjero. Los más críticos con el último movimiento de la petrolera que dirige Suárez Coppel escriben que el importe dedicado a las compras en Repsol bien se podría haber empleado en solucionar los retos a los que se enfrenta Pemex en su propio país, como su inexperiencia y falta de infraestructuras para acceder a los yacimientos en aguas profundas del Golfo de México.

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