Otra decepción

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Raúl Castro ha vuelto a decepcionar a los cubanos, a los de dentro y fuera de la isla. Las nuevas normas sobre compraventa de vivienda suponen otro fiasco que se une al que ya vivieron con la compraventa de automóviles. Las promesas de una economía más abierta sigue sin materializarse. • Nueva ley de compraventa de viviendas en Cuba Raúl Castro ha vuelto a decepcionar a los cubanos, a los de dentro y fuera de la isla. Las nuevas normas sobre compraventa de vivienda suponen otro fiasco que se une al que ya vivieron con la compraventa de automóviles. Las promesas de una economía más abierta y que haga más fácil la vida cotidiana sigue sin materializarse.

Sin embargo esta opinión contrasta con la gran acogida que tuvo la noticia en los medios internacionales, que la catalogaron como la primera liberalización en el país de la compraventa de inmuebles entre particulares en 50 años.

Aunque algunos analistas cercanos a la oposición, a pesar de no estar muy conformes con la nueva regulación, han encontrado motivos para el optimismo. Piensan que esto supone un paso más, aunque sea corto, hacia el reconocimiento de la propiedad privada en el país. Así lo reconoció Oscar Espinosa, economista independiente, que afirmó que en ese sentido es un hecho positivo aunque “lamentablemente las reformas se quedan cortas y continúan siendo insuficientes”.

La nueva regulación contiene varias incógnitas y otras tantas limitaciones. La primera de ellas es que sólo podrán comprar inmuebles cubanos residentes en el país o extranjeros que residan permanentemente en el país. Por lo que los exiliados cubanos, junto con extranjeros, no podrán acceder por el momento a la compra de viviendas en la isla.

En segundo lugar, para poder realizar la compra es necesario que el comprador deposite la cantidad a la que asciende el precio de la vivienda en un banco y que agregue una declaración que garantice que los fondos se obtuvieron lícitamente. Este es uno de los principales miedo de las personas, ya que temen que una vez que sea depositado, el banco considere que el dinero no sea lícito y lo consfique.

Además, nada se dice del necesario impulso de mecanismos que puedan propiciar el nacimiento de un circuito de créditos hipotecarios para que los cubanos puedan acceder a la compra de vivienda, ya que una gran parte de la población no dispone de los recursos pertinentes para ello.

Por otro lado, la vivienda tiene que estar inscrita en el Registro de Propiedad del municipio donde esté ubicada y tener actualizado el Título de Propiedad, incluyendo la tasación del inmueble. El valor de la tasación no tiene porque ser el precio final del inmueble, ya que este debe ser acordado entre las partes, pero servirá para calcular el impuesto que deberán pagar, que será el 8% del valor declarado.

Y hay algunos colectivos que siguen excluídos de oficio porque las flamantes normas preservan aspectos de la Reforma Urbana de los inicios del sistema socialista, que impiden regresar a territorio cubano personas o empresas que en la época del dictador Fulgencio Batista poseían grandes propiedades.

También se especula sobre los programas que pondrá en marcha el Gobierno para evitar que la liberalización del mercado de vivienda derive en la profundización de las desigualdades

La noticia ha tenido, como decíamos antes, una acogida desigual como suele suceder y, contrasta especialmente el tratamiento entusiasta que tuvo en los medios de comunicación internacionales con la frialdad de los cubanos, residentes y no residentes en el país. Justo a quienes, supuestamente, beneficiaría esta nueva regulación.

• Nueva ley de compraventa de viviendas en Cuba

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