Obama y el Cardenal

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La inquietud sube aún más entre los empresarios de algunos países europeos, como España, antaño primer inversor de la Isla. Las conversaciones entre responsables de la administración Obama y portavoces acreditados de Cuba como el Cardenal Ortega o el miembro de la Asamblea Cubana, Eusebio Leal, están marcando un acercamiento sutil con los estadounidenses. La inquietud sube aún más entre los empresarios de algunos países europeos, como España, antaño primer inversor de la Isla. Las conversaciones entre responsables de la administración Obama y portavoces acreditados de Cuba como el Cardenal Ortega o el miembro de la Asamblea Cubana, Eusebio Leal, están marcando un acercamiento sutil con los estadounidenses.

La preocupación de los inversores ibéricos no es sólo por la creciente influencia, ya descontada, de Venezuela, China o Brasil. También por la intuición de que hay muchos movimientos bajo la mesa entre Washington y La Habana que pueden asegurar a EEUU la toma de posiciones para el futuro, en sectores en los que estaba ausente gracias a los cubanoamericanos con deseos de invertir en la incipiente mediación de la Iglesia y a la mediación efectuada por la Iglesia Católica.

La Iglesia Católica ha cobrado, en los últimos años, una relevancia especial en Cuba. Tan es así que el cardenal de La Habana, Jaime Ortega, fue invitado recientemente a hablar en Harvard sobre las labores de la institución en la mayor de las Antillas. Claro que debido a las buenas relaciones existentes entre el régimen cubano y los portavoces del Vaticano en la Isla, la ponencia de Ortega ha generado reacciones bastante virulentas entre la comunidad anticastrista.

De entre todas las lindezas que le ha dedicado la comunidad exiliada de Miami al cardenal destaca la de «judas». El motivo de este insulto bíblico se debe a que los anticastristras, la mayoría de religión católica, se sienten traicionados por la «colaboración» que Ortega ha mantenido con la «dictadura» de los hermanos Castro. La tónica general la ejemplifica este comentario dejado por un lector de El Nuevo Herald: «Este farsante abochorna a los verdaderos sacerdotes y como capo del castrismo trata de desmoralizar a los mejores hijos de Cuba».

La actual cúpula dirigente de Cuba tiene una característica que inquieta a los inversores internacionales con intereses en la Isla. Su avanzada edad. A esta condición generadora de incertidumbre habría que sumar otras como la falta de relevos conocidos o la escasa predisposición a delegar que muestran los principales líderes habaneros.

Fuentes empresariales consultadas por AméricaEconómica.com coinciden en señalar que esos motivos serían la causa de algunos retrasos que experimentan las nuevas inversiones en determinados proyectos estratégicos que, a veces, necesitan que se produzcan adaptaciones previas de la legislación vigente para poder ponerse en marcha.

No sólo eso, muchos proyectos que ya han echado a andar se ralentizan con frecuencia por el mismo motivo. Los socios cubanos de muchas empresas mixtas se ven incapacitados para tomar decisiones propias y se convierten, en algunos casos, en verdaderos lastres para la consolidación de estas compañías que, a veces, captaron cuantiosas inversiones de su contraparte internacional.

Esa falta de capacidad no es nueva, pero antes la existencia de figuras de peso en el Gobierno que unían la juventud a la capacidad de decisión dibujaba un horizonte a medio plazo que aseguraba la posible continuidad. Eso no sucede ahora. Y la inquietud sube de grado, a medida que pasa el tiempo sin que se atisben soluciones para este horizonte con aspecto de callejón sin salida.

Uno de los ejemplos más claros de esta ralentización de procesos con interés estratégico para la economía se produce en el sector del turismo. En el hay varios proyectos en marcha para construir complejos residenciales con campos de golf incluidos en determinados enclaves costeros que se encuentran parados. Faltan ciertos ajustes en las leyes migratorias, como la necesidad de facilitar la estancia de los propietarios de apartamentos no residentes, y algunas otras medidas que permitan el crecimiento del mercado hipotecario.

El negocio, en el que están implicados el Banco Central de Cuba el Banco Financiero Internacional y los ministerios de Turismo, Comercio e Inversiones Extranjeras, lleva un par de años en marcha y hay entre tres y cuatro proyectos muy adelantadas cuyas empresas mixtas se iban a constituir, finalmente, el pasado mes de enero. Pero, ha habido un nuevo aplazamiento, justificado esta vez por la realización de un análisis de la solvencia real de las compañías que van a constituirse.

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