¿Monopolio?

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Los expertos argentinos consultados por Americaeconomica.com se han mostrado cautelosos a la hora de evaluar la ley aprobada por el Gobierno de Cristina Fernández que otorga al Estado el control de la venta del papel de prensa. La mayoria piensa que todavía “es muy pronto” para saber si esta nueva norma puede propiciar un monopolio público con el que se pretendería poder controlar los medios de comunicación escritos, como aseguran los opositores a esta medida. Los expertos argentinos consultados por Americaeconomica.com se han mostrado cautelosos a la hora de evaluar la ley aprobada por el Gobierno de Cristina Fernández que otorga al Estado el control de la venta del papel de prensa. La mayoria piensa que todavía “es muy pronto” para saber si esta nueva norma puede propiciar un monopolio público con el que se pretendería poder controlar los medios de comunicación escritos, como aseguran los opositores a esta medida.

Lo que si que se ha extendido entre los distintos analistas es la idea de que esta decisión puede beneficiar a la única fábrica del país que produce papel para diarios, Papel Prensa, “de cara a los futuros planes de inversión”, ya que “el Estado ofrece una mayor seguridad económica”, que los hasta ahora principales accionistas, los diarios Clarín (49%) y La Nación (22,49).

Es por esta razón por la que los especialistas en economía han ofrecido a la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, el beneplácito de la duda, manteniéndose al margen de la ‘tradicional’ lucha que mantienen los principales diarios opositores con el actual Gobierno.

Fernández ha negado rotundamente que su intención sea la de controlar los medios de difusión del país y ha asegurado que esta medida es positiva ya que permitirá la repartición del insumo. Los contrarios a esta medida (diarios, políticos…) argumentan, por el contrario, que se trata de una decisión inconstitucional ya que amenaza a la libertad de expresión.

Por su parte, la Asociación de Diarios del Interior de la República de Argentina (Adira) ha mostrado su malestar hacia esta nueva ley. Consideran que el Estado no debe de intervenir en las decisiones relativas a la venta y a la distribución del papel.

A través de un comunicado, al que ha tenido acceso este medio, Adira ha querido recordar que la experiencia ha demostrado que “a lo largo de varias décadas en las que los sucesivos gobiernos, constitucionales o de facto, avalaron y propiciaron discriminaciones en el suministro del papel que, en algunos casos, llegaron a signar el destino de muchas publicaciones de Argentina”.

Aunque la prensa opositora, encabezados principalmente por los diarios La Nación y Clarín que aparte de las ‘trifulcas’ que mantienen con la presidenta argentina se han visto muy perjudicados por esta nueva ley, no es la única que hace ruido. Los líderes de la oposición también se han querido unir ‘a la fiesta’ y han decidido impugnar en la Corte Suprema de Justicia la polémica ley aprobada en el Senado.

Uno de estos políticos es el dirigente de la Unión Cívica Radical, Oscar Aguad, que ha asegurado que la norma es ilegal dado que el artículo 32 de la Constitución es taxativo y terminante al afirmar que no se puede legislar en materia de prensa.

Por otro lado, el diputado del Partido Justicialista Federal, Francisco de Narváez, ha denunciado que con esta reforma lo que el Gobierno busca es intenta callar las bocas de los que piensan distinto y es por ello por lo que van a recurrir a los tribunales para impedir que se concrete un ataque hacia la libertad de prensa.

Estas son las herramientas de batalla con que los miembros del Senado ‘derrotados’ en la votación van a intentar frenar una ley, que según estas personas, modificará por completo el sistema de producción, venta y distribución de papel de diarios en Argentina.

Pero la contienda por el ‘control’ de la compañía papelera, ya comenzó el año pasado, cuando la presidenta Cristina Fernández denunció que Clarín y La Nación se apropiaron de Papel Prensa con delitos de lesa humanidad de por medio y propuso la transformación integral de la compañía.

Por el momento, Fernández ha conseguido ganar una batalla muy importante, pero todo parece indicar que a la guerra todavía le faltan algunos enfrentamientos importantes.

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