Lucha laboral

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Las huelgas convocadas en Brasil y Chile han tenido un desarrollo muy distinto. Mientras en el país presidido por Sebastián Piñera el paro organizado por la mayor central sindical del país ha contado con el apoyo de los estudiantes y de distintas agrupaciones, los brasileños no se han querido alinearse con los sindicatos. Las huelgas convocadas en Brasil y Chile han tenido un desarrollo muy distinto. Mientras en el país presidido por Sebastián Piñera el paro organizado por la mayor central sindical del país ha contado con el apoyo de los estudiantes y de distintas agrupaciones, los brasileños no se han querido alinearse con los sindicatos.

Los sindicatos de Brasil quisieron aprovechar el malestar de los ciudadanos, que desde hace cerca de un mes inundan las calles del país para exigir, entre otras cosas, unos servicios públicos de calidad. Ante estas movilizaciones, esperaban que el paro sería un éxito rotundo, debido la indignación de los brasileños.

Sin embargo, los dirigentes sindicales se equivocaron, pues los ciudadanos del país iberoamericano no han querido alinearse con ellos y han esquivado la huelga. En su opinión, esta protesta no viene del pueblo, sino que tiene un carácter político, por lo que no han querido colaborar en una disputa de poder.

Así, el transporte ha funcionado con normalidad, pues los conductores de metro y autobús no han secundado el paro. Los huelguistas pertenecían a sectores metalúrgico, portuario, petrolero y bancario y han reclamado la reducción de la jornada laboral de 44 a 40 horas semanales.

El panorama fue muy distinto al que se esperaba en la jornada previa, cuando se recomendaba a los brasileños no salir de sus casas y se esperaba dificultades para poder moverse. Pero el seguimiento ha sido muy escaso, especialmente comparado con las protestas vividas durante las pasadas semanas, como ha apuntado el diario El País.

Todo lo contrario ha ocurrido en Chile, donde la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) ha recibido mucho más apoyo. La huelga ha contado con el respaldo de varias agrupaciones de trabajadores, así como de los estudiantes, el sector que lidera la lucha contra el actual Gobierno.

Según los organizadores, el paro ha alcanzado un fuerte seguimiento, especialmente de los trabajadores del sector público. Desde el Gobierno se ha apuntado, sin embargo, que solamente ha recibido el apoyo de un 6% de los funcionarios.

Puede que una de las razones de que la huelga haya tenido más fuerza en Chile sea que las alecciones presidenciales están a la vuelta de la esquina. El paro ha supuesto por tanto un toque de atención y de presión al oficialismo, que se enfrentará a una dura prueba contra la candidata de la oposición, Michelle Bachelet.

La nota negativa del paro en Chile han sido las barricadas y los sucesos violentos que han tenido lugar durante la jornada de huelga y que han enturbiado las reivindicaciones pacíficas de los chilenos.

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