Lucha fraticida

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La guerra abierta entre ‘los Moyano’ y la presidenta argentina, Cristina F. de Kirchner, está desgastando a ambos bandos. En el caso de los camioneros, las dudas cristalizan con rupturas dentro del sindicato, donde 19 de los 31 gremios no las tienen todas consigo en la administración de Hugo Moyano. La guerra abierta entre ‘los Moyano’ y la presidenta argentina, Cristina F. de Kirchner, está desgastando a ambos bandos. En el caso de los camioneros, las dudas cristalizan con rupturas dentro del sindicato, donde 19 de los 31 gremios no las tienen todas consigo en la administración de Hugo Moyano.

Tal es el caso que han sido muchos los que no han participado en las medidas que está decidiendo el líder de los camioneros. Entre ellos se encuentran Omar Maturano (la Fraternidad), Omar Viviani (taxistas), Roberto Fernández (Unión Tranviaria Automotor), Omar Suárez (SOMU) y Ricardo Frecia (aeronavegantes). Además, algunos medios latinoamericanos perfilan a Antonio Caló (del sector metalúrgico) como su principal opositor.

En cualquier caso, la medida tomada por los Moyano ha conseguido un aumento salarial del 25,5%, lo que supone un asalto victorioso contra la presidenta argentina, Cristina F. de Kirchner. Debido a ello han detenido la huelga del transporte de combustibles, pero esta no es la última palabra de los camioneros.

El dirigente de la CGT, Hugo Moyano, ha asegurado en rueda de prensa que han llegado a un acuerdo con las empresas transportistas para aumentar el salario hasta casi lo exigido por los camioneros. Aunque ha anunciado una nueva huelga para el próximo miércoles día 27 de junio para volver a incidir en la petición del aumento el “mínimo no imponible de ganancias”.

El último paro ha tenido detenido el suministro de combustibles de las principales estaciones de servicios del país, lo que ha hecho que la presidente volviese precipitadamente de su encuentro en Río de Janeiro y la distribución de combustible a manos de efectivos de la Gendarmería, para Moyano esto supone una muestra más de “la dictadura militar” en la que se encuentra el país.

Aunque no ha sido la única medida a tomar por los kirchnerianos, puesto que el Gobierno ha asegurado que el sindicato de trabajadores se enfrenta a una multa de 889.000 dólares debido a haber ignorado la orden de conciliación obligatoria y Hugo Moyano y su hijo Pablo (el secretario adjunto del gremio) se enfrentarían contra cargos penales por haberse saltado esta prohibición.

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