Los presidentes latinoamericanos y su “ruta asiática”

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Muchos países de América Latina han encontrado en los países asiáticos a su socio perfecto. Los presidentes de Argentina, Brasil, Ecuador, Bolivia y Colombia ya “han hecho su agosto” en las naciones orientales. El continente sudamericano ha conseguido sortear la crisis global que azota el globo desde 2008, en buena medida gracias a sus buenas relaciones comerciales con la segunda potencia económica mundial: China. En el caso del país nipón, Japón considera Latinoamérica una de las regiones más atractivas a la hora de invertir, ya que alberga países prometedores. Muchos países de América Latina han encontrado en los países asiáticos a su socio perfecto. Los presidentes de Argentina, Brasil, Ecuador, Bolivia y Colombia ya “han hecho su agosto” en las naciones orientales. El continente sudamericano ha conseguido sortear la crisis global que azota el globo desde 2008, en buena medida gracias a sus buenas relaciones comerciales con la segunda potencia económica mundial: China. En el caso del país nipón, Japón considera Latinoamérica una de las regiones más atractivas a la hora de invertir, ya que alberga países prometedores.

El último presidente en subirse a la moda ha sido el colombiano Juan Manuel Santos. El mandatario cerró este martes su visita oficial a Japón con la firma en Tokio de un Acuerdo de Protección y Promoción de Inversiones (APPRI) que abre el camino a un futuro Tratado de Libre Comercio (TLC). El objetivo de la nación andina es el de estrechar su relación económica, así como fomentar y proteger la inversión extranjera directa con el país nipón, un proyecto que se lleva negociando desde abril de 2009.

Entre los resultados de la visita al país nipón se destaca la obtención de un crédito por valor de 250 millones de dólares (151 millones de euros), la firma de un acuerdo para la promoción y alianza de inversiones. Así como el compromiso de este Gobierno de acelerar un tratado comercial y el ofrecimiento al empresariado nipón para construir grandes obras de infraestructura en el país.

Otro mandatario que estuvo recientemente negociando acuerdos comerciales con otro país asiático, éste en China, ha sido Evo Morales. El presidente de Bolivia, que fue de visita al gigante asiático en busca de megaproyectos, regresó con siete acuerdos debajo del brazo. Las autoridades y empresarios chinos ofrecieron a la nación andina cooperación en cuatro grandes áreas: energía, minería, infraestructura y seguridad alimentaria. Con el fin de prolongar los programas de colaboración, una comisión del Banco de Desarrollo Chino (CDB por sus siglas en inglés) visitará el país para estudiar nuevas inversiones.

Después de seis días intensos en China, donde Evo se reunió con su homólogo chino, Hu Jintao, con el que logró acuerdos para tener asistencia en las áreas mencionadas más arriba, el boliviano llega al país andino con el trabajo hecho. En el caso de la minería, las autoridades bolivianas firmaron un acuerdo con la empresa a estatal china Citic Guoan para la exploración del litio en el salar de Coipasa.

Este mismo año, en abril, Dilma Rousseff, la casi recién estrenada presidenta en Brasil, viajó a China días antes de celebrarse la Cumbre de los estados BRIC en la que también participarán Rusia, la India y Sudáfrica, tiene una idea clara en mente. Las relaciones comerciales con el país gobernado por Hu Jintao, han elevado a los dos países a los primeros puestos de la carrera económica mundial. Sin embargo, la mandataria quiere más.

Tras la visita, Rousseff consiguió el compromiso de las autoridades chinas de que facilitarán la entrada de productos manufacturados a su mercado e invertirán en infraestructuras en Brasil tras la firma de 22 acuerdos bilaterales con su homólogo Hu Jintao. La presidenta brasileña desea con estos acuerdos reconducir el comercio entre ambos países, excesivamente dependiente de las compras de materias primas que China realiza en Brasil, y orientarlo hacia una mayor reciprocidad. Es decir, Rousseff busca favorecer la entrada de productos elaborados brasileños en el mercado chino, muy rígido en ese aspecto. El reciente relevo en la dirección de Vale, la empresa brasileña del hierro, para orientarla hacia la producción de acero, material clave para la economía china, ha sido un guiño en ese sentido a las autoridades de la potencia asiática.

En 2010 algunos presidentes latinoamericanos ya iniciaron su andadura por los países asiáticos. En julio y después de otro intento fallido en enero, Cristina Fernández, la mandataria argentina se reunió con su homólogo chino, Hu Jintao. Los presdientes firmaron diversos acuerdos de inversiones y cooperación por 10.000 millones de dólares (7.250 millones de euros), pero no avanzaron sobre el conflicto por las trabas a las importaciones de aceite de soja argentino que podrían generar pérdidas de 2.000 millones (1.450 millones de euros), después de que el Gobierno chino frenara en abril las compras de este producto.

Finalmente, tras tres días de reuniones, el Gobierno kirchnerista vuelve a Argentina con acuerdos para inversión y cooperación en el sector ferroviario y con buena voluntad para el agrario.

Más adelante, en septiembre, Rafael Correa, el presidente de Ecuador concluyó en Seúl la gira que le llevó por Japón y Corea del Sur en busca de inversiones en el sector energético. En el país nipón, Correa ha presentado a Ecuador como la puerta de entrada para Japón y toda la cuenca asiática del Pacífico a América del Sur, y ha recalcado que es el momento de que el país presidido por Naoto Kan conozca la nueva época que está viviendo América Latina. En Corea del Sur, el mandatario ha acordado con el presidente Lee Myung-bak incrementar la cooperación energética y ha invitado a los empresarios surcoreanos a que inviertan en el país latinoamericano y permitan que se realice una transferencia tecnológica para el desarrollo de Ecuador.

En el caso de China, el gigante asiático ha elegido América Latina como uno de sus objetivos prioritarios de inversión. Así lo acredita un estudio hecho público por Deloitte&Touche, que señala que la inversión china en la región creció durante el último año a un ritmo exponencial del 286%. Entre junio de 2010 y mayo de 2011 el gigante asiático ha destinado 15.584 millones de dólares (10.905 millones de euros) a invertir principalmente en los sectores de la energía y materias primas.

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