La lenta apertura cubana

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La Comisión Económica para Latinoamérica y el Caribe (Cepal) ha emitido un informe en el que estudia la situación económica que atraviesa la región. En él, afirma que, si bien la economía cubana se encuentra en una situación compleja, las políticas que en este terreno ha adoptado el gobierno de Raúl Castro imprimirán eficiencia y competitividad a la economía con una visión de largo plazo. Sin embargo, hacen falta más reformas y también un ritmo de implementación mucho más vivo. La Comisión Económica para Latinoamérica y el Caribe (Cepal) ha emitido un informe en el que estudia la situación económica que atraviesa la región. En él, afirma que, si bien la economía cubana se encuentra en una situación compleja, las políticas que en este terreno ha adoptado el gobierno de Raúl Castro imprimirán eficiencia y competitividad a la economía con una visión de largo plazo. Sin embargo, hacen falta más reformas y también un ritmo de implementación mucho más vivo.

Una serie de factores internos y externos imposibilitan que se consolide una trayectoria de crecimiento sostenido en la economía de Cuba. En el aspecto interno, se encuentran el lento avance de la competitividad y la productividad. Esta lentitud ha hecho que las autoridades gubernamentales de la isla reconozcan la prioridad de subsanar las deficiencias estructurales. En cuanto al terreno externo, inciden la volatilidad de la economía internacional y las consecuencias acumuladas del embargo cubano, que incide en una falta de financiación extranjera.

La crisis internacional hizo que disminuyera el crédito de la deuda externa, que se estima que ronda entre los 600 millones de dólares (466 millones de euros) y los 1.000 millones de dólares (778 millones de euros). Y es que en el año 2009, Cuba tuvo dificultades tanto para conseguir nuevos préstamos como para cumplir con el pago de su deuda. El gobierno cubano ha dicho que en este año se han reducido las retenciones de pagos acumuladas desde agosto de 2009 y intentará negociar con los acreedores la reprogramación del pago de la deuda, para posponer los pagos y conseguir prórrogas.

Además, durante el año pasado disminuyeron también el valor de las exportaciones, parejo a una caída en la demanda y, en menor medida, las restricciones de la oferta. El precio internacional del níquel, el producto de exportación más importante del país, se redujo en torno a un 40% durante el 2009.

Dada la importancia que tiene la venta internacional para la isla, la Cepal prevé que en un futuro la política económica seguirá dando prelación al esfuerzo del funcionamiento del aparato productivo. La exportación de servicios con alto valor agregado es fundamental para la economía cubana, por lo que el organismo latinoamericano aconseja que eleve su tamaño y dinamismo para que pueda tener efectos multiplicadores sobre el resto de la economía.

En cuanto a las medidas económicas adoptadas en el 2009 por Raúl Castro, el informe de la Cepal destaca el reforzamiento del papel del Ministerio de Economía y Planificación. Además, las medidas anunciadas a finales del año, en lo que se ha llamado la actualización del modelo económico, darán eficiencia y competitividad con vistas a largo plazo.

Entre ellas se encuentra la pretensión del gobierno de fomentar las exportaciones y sustituir las importaciones. Raúl Castro quiere privilegiar la producción de alimentos para reducir la dependencia hacia el mercado externo y dar una mayor financiación a los productores del sector agrícola. También tiene intención de descentralizar la producción, lo que daría una mayor participación a los gobiernos locales e incidiría en un aumento del abastecimiento municipal.

Una medida de suma importancia que se plantea el gobierno cubano es la reducción de los gastos sociales, que podría suponer incluso una racionalización en el uso de los servicios médicos y hospitalarios y de los medicamentos. En el informe de la Cepal, se pone de manifiesto la relevancia de esta medida para una economía que no está en condiciones de asumir tantos subsidios.

Además, el gobierno cubano dará más independencia a las empresas estatales y generará un mayor espacio para la actividad económica no estatal. Retirará también el subsidio a los comedores de las empresas y entidades públicas. Raúl Castro reconoce la necesidad de ahorrar en el gasto y realizar una correcta recaudación de impuestos para sanar las finanzas públicas.

Con todas estas medidas de reducción del gasto innecesario y aplicación de los recursos públicos con una mayor eficiencia, el gobierno cubano prevé un crecimiento del 1,9% para el 2010 y un déficit público estimado en un 3,5% del Producto Interior Bruto.

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