La inflación, nueva bandera electoral de Chávez

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El presidente venezolano inició su campaña electoral de cara a las elecciones de 2012 nada más terminar los comicios a la Asamblea Nacional de septiembre, que dieron al traste con la mayoría absoluta con la que contaba en el hemiciclo. Desde entonces, Chávez ha centrado sus esfuerzos en recuperar el voto de los más desfavorecidos y los argumentos están dirigidos específicamente a ellos. Un macro proyecto para terminar con el déficit de viviendas que sufre el país, el aumento de los salarios de los funcionarios y, ahora, una ley para controlar los precios de los alimentos básicos, los más golpeados por la inflación en el último año. El presidente venezolano inició su campaña electoral de cara a las elecciones de 2012 nada más terminar los comicios a la Asamblea Nacional de septiembre, que dieron al traste con la mayoría absoluta con la que contaba en el hemiciclo. Desde entonces, Chávez ha centrado sus esfuerzos en recuperar el voto de los más desfavorecidos y los argumentos están dirigidos específicamente a ellos. Un macro proyecto para terminar con el déficit de viviendas que sufre el país, el aumento de los salarios de los funcionarios y, ahora, una ley para controlar los precios de los alimentos básicos, los más golpeados por la inflación en el último año.

La pasada semana, el mandatario bolivariano aprobaba un aumento de los salarios de los funcionarios de entre un 40% y un 65%. Ya entonces, muchos analistas económicos advirtieron de que el aumento de la inflación, debido a un mayor volumen, espontaneo, de dinero en el mercado, sería inevitable.

El director de la firma local Econalítica, Asdrúbal Oliveros aseguró que los esfuerzos del gobierno para frenar la inflación debe incluir un enérgico impulso para aumentar la producción nacional, en especial de los alimentos, reducir los controles de precios sobre productos básicos y los controles de cambio de divisas que hacen que sea difícil para las empresas importar materias primas.

Sin embargo, la petición de oliveros, que no encaja en los modos de hacer de este nuevo socialismo del siglo XXI, no fueron escuchados. Más bien al contrario, la solución ha sido justamente la contraria. Con el fin de frenar, o al menos intentarlo, la inflación, Chávez anunciaba esta semana la promulgación de una nueva ley de Costos, Precios y Protección de Salarios. Chávez contraataca de esta manera, haciendo frente a los insistentes titulares en los medios que hablan de la inflación con medidas que sus seguidores comprenden, la aplicación de nuevas normas y una mayor presencia del Estado en la economía.

El bolivariano parece dispuesto a cualquier cosa bajo la premisa de frenar el fuerte aumento de los precios, que en el caso de los alimentos básicos se elevaron por encima del 30% el pasado año. La aprobación de la Ley de Costos, que, según los analistas venezolanos, es una iniciativa que ya se utilizó, sin demasiado éxito, bajo la presidencia de Jaime Lusinchi, vendrá a unirse al alza de sueldos de los funcionarios y el aumento del salario mínimo.

Lo cierto es que la caída del poder adquisitivo de los salarios ha sido creciente en los últimos años debido a la inflación, un mal endémico que sufre Venezuela, según los expertos, debido a su carácter de país petrolero. Chávez se va a valer para su aprobación de la Ley Habilitante que, aprobada en un momento crítico en el país a causa de las fuertes lluvias que sufrió, legitima al presidente para sancionar leyes sin contar con la aprobación de la Asamblea Nacional.

Todo hace indicar que la estrategia le está dando resultado. Según las últimas encuestas, su popularidad ha recuperado cierto vigor después el aumento de los salarios. No alcanza, por desgracia para él, el 71% que tenía en 2005, ni se acerca al 60% con el que contaba en 2006, sin embargo, ha logrado abandonar el 40% en que se encontraba en los últimos años y situarlo cerca del 50%. Lanzar en este momento una apuesta sobre lo que ocurrirá en las elecciones de 2012, más que un riesgo es una aventura. Sin embargo, una cosa está clara, el líder bolivariano no se va a dejar ganar fácilmente.

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