Hora de improvisar

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El Gobierno de Venezuela, que ahora lidera el vicepresidente Nicolás Maduro, no tiene más remedio que mandar sin su comandante. La enfermedad del presidente, Hugo Chávez, y su estancia hospitalaria en Cuba, han empujado a su Ejecutivo a tener que ensayar el ‘chavismo’ sin Chávez.

El Gobierno de Venezuela, que ahora lidera el vicepresidente Nicolás Maduro, no tiene más remedio que mandar sin su comandante. La enfermedad del presidente, Hugo Chávez, y su estancia hospitalaria en Cuba, han empujado a su Ejecutivo a tener que ensayar el ‘chavismo’ sin Chávez.

Todo esto ha colocado al vicepresidente del país, Nicolás Maduro, en el centro de la escena, como sucesor en ciernes que debe ser capaz de gobernar y mantener la unidad revolucionaria. El papel que le espera es complicado, quizás por ello haya optado por esperar el retorno del mandatario todo el tiempo que le sea posible.

Después de que el estado de salud del bolivariano hiciera imposible que tomase posesión de su cargo el pasado 10 de enero, el oficialismo ha optado por dilatar al máximo este proceso y no convocar elecciones generales, lo que ha supuesto duras críticas por parte de la oposición.

“Más temprano que tarde tendremos al presidente de nuevo en Venezuela”, es el mantra más repetido por el Gobierno. Lo que supone, según la prensa latinoamericana, una estrategia emotiva y audaz, pero no carente de riesgos.

Dependiendo de como se desarrollen los acontecimientos, el mundo tendrá pistas para saber si el ‘chavismo’ está realmente preparado para sobrevivir tras que su fundador abandone el barco.

La prensa latinoamericana ha asegurado que la estrategia que hasta ahora ha utilizado el Gobierno ha sido puro “instinto de supervivencia”. Además, parece ser que los miembros del Ejecutivo han aparcado las diferencias personales para superar todos juntos la ausencia del comandante bajo el mando de Maduro.

En los medios especializados aseguran que en este contexto podrían darse varios escenarios. Si el mandatario vuelve en las próximas semanas (tal y como ya adelantó Maduro) y asume su cargo, la experiencia para el vicepresidente será positiva pues “gobernar en nombre de Chávez podrá servirle para consolidarse el papel”.

Si por su parte, la ausencia “indefinida” de Chávez se prolonga más en el tiempo podría complicarse mucho la situación, pues da la sensación que el paso de los meses podría diluir el “momento” político del Ejecutivo y dar algo de oxígeno a la oposición.

En cualquier caso, y a pesar de todas estas posibilidades, la sombra de Hugo Chávez sigue proyectándose sobre todos los miembros del Gobierno, en una Venezuela donde crece la sensación de que tarde o temprano habrá nuevas elecciones.

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