El enfrentamiento con el principal sindicato boliviano le pasa factura a Evo Morales

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El largo conflicto mantenido durante las últimas semanas entre Evo Morales y la Central Obrera Boliviana (COB), respecto al alza de los salarios revela que la relación entre ambos, es de todo menos tranquila. El continuo cruce de acusaciones, las huelgas convocadas reiteradamente por la COB y el clima de tensión producido, ha hecho que la popularidad de Evo cayera dramáticamente entre los ciudadanos bolivianos. El largo conflicto mantenido durante las últimas semanas entre Evo Morales y la Central Obrera Boliviana (COB), respecto al alza de los salarios revela que la relación entre ambos, es de todo menos tranquila. El continuo cruce de acusaciones, las huelgas convocadas reiteradamente por la COB y el clima de tensión producido, ha hecho que la popularidad de Evo cayera dramáticamente entre los ciudadanos bolivianos.

Aunque finalmente el acuerdo entre ambas partes se cerró con un alza del 12% de los sueldos de los sectores de la medicina y la enseñanza, el largo contencioso hizo que el apoyo del pueblo a Evo Morales se desplomara de manera fulminante. Morales fue elegido presidente en 2006 con el 54% de los votos y en la reelección de 2009 con un 64%. No obstante, si en estos momentos se celebraran comicios en el país, sólo obtendría un 22% de los votos, lo que da idea de la imagen dañada que arrastra entre los bolivianos.

La Central Obrera Boliviana (COB), la unión sindical más importante de Bolivia, representa a aproximadamente dos millones obreros bolivianos de diferentes sectores y activistas indígenas. El actual Secretario es Pedro Montes, un decidido y crítico antiguo minero que se ha convertido en el azote de Evo Morales durante los últimos meses.

Durante el mes de abril, la COB mantuvo una huelga que duró dos semanas y con la que le echó un pulso al Gobierno que finalmente terminó ganando, al aceptar Evo Morales conceder un aumento de los salarios del 12%, una cifra ampliamente superior al incremento de los precios, en torno al 2,5%. Tras el acuerdo, el país arrastrará un déficit fiscal del 4,5% en 2011, por lo que un incremento mayor al 10% de los salarios para todos los sectores, como solicitaba en un principio la COB, significaba un aumento de ese problema financiero. Sin embargo, son los sindicalistas los que salieron reforzados de la lucha.

Ahora, de nuevo aparecen nubes de tormenta ante el anuncio de que el Gobierno de Evo planea descontar a los trabajadores que apoyaron la huelga el importe de los días que no trabajaron. Montes, el líder de la COB, ya a anunciado que el sindicato está debatiendo las medidas de presión a adoptar ante tal revelación. Del mismo modo, los sindicatos de la salud y la educación, cuyos trabajadores serían afectados por ese descuento, podrían reanudar las protestas de nuevo la próxima semana.

Un nuevo escenario de protestas podría suponer para Evo un calvario que agravaría aún más su pérdida de popularidad y liderazgo. Por un lado, mantenerse firme y desatar nuevas huelgas y protestas podría terminar afectando a la población, que vería con malos ojos tantos enfrentamientos. Por otro, ceder de nuevo supondría una nueva victoria de los sindicalistas y una pérdida de credibilidad y liderazgo ante los ciudadanos. De un modo u otro, la solución para Evo pasa por normalizar las relaciones con los sindicatos antes de que le terminen pasando factura política real.

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