El cuarto de banderas

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Hermetismo. Por encima de todo. Esa parece la consigna de una cúpula cubana en la que la gerontocracia dominante se nutre con nuevas incorporaciones siempre cercanas al entorno de las fuerzas armadas. Hasta el punto de que algunos analistas callejeros aseguran que más que un Consejo de Ministros, lo de Cuba son reuniones de oficiales en el cuarto de banderas. Y deben pasar cosas, pero las liberalizaciones prometidas no llegan a una población cada vez más desalentada. Algunos cambios en la esfera pública cubana evidencian que se están llevando a cabo transformaciones importantes de la política de la Isla. Ante un hipotético y no descartable, vacío de poder o una cambio del sistema, se están empezando a mover fichas desde lo más alto del poder del Estado, para intentar asegurar su propia estabilidad en un futuro a corto y a medio plazo.

En el consejo de ministros del pasado 31 de marzo se tomaron una serie de decisiones cuya verdadera magnitud aún se desconoce, pero en algunos casos, y precisamente por la tradicional ambigüedad y la peculiar manera con que el Gobierno cubano hace públicas algunas de sus deliberaciones, lo poco que se sabe ha dado pie a montones de comentarios de analistas callejeros y observadores internacionales.

Uno de los anuncios más comentados es el que se refiere a las modificaciones que se van a introducir en el ministerio de Informática y Comunicaciones, un área cuyo control se atribuye a Ramiro Valdés. Se pretende así, racionalizar su composición y reordenar su sistema empresarial y separar las funciones estatales y empresariales de las nuevas tecnologías de la Isla.

Esta separación de actividades que a muchos les recuerda operaciones similares realizadas en los años en que la URSS se preparó para liquidar el régimen comunista, cuando se segregaron algunos negocios para luego venderlos y por lo tanto privatizarlos.

¿Mariela Castro sucesora de Raúl?

A los medios cubanos, todos controlados por La Habana, les ha entrado una repentina fiebre por abordar temas de carácter social como la amenaza de la violencia de género o la reivindicación del papel de la mujer en la sociedad.

Unos asuntos que entran de lleno en las competencias de Mariela Castro, hija de Raúl, quien hasta ahora era sobre todo conocida por su defensa de los derechos de los homosexuales.

Alguno politólogos hablan ya del inicio de una campaña destinada a situar a Mariela como candidata a una eventual sucesión en el poder. De momento es una figura bien situada para postularse como candidata, al tener preparado un perfil de líder sólido que se enfrenta a temas de fuerte carácter social, muy alejada de la frivolidad que han mostrado otros miembros de la familia Castro de su misma generación.

De confirmarse esta sucesión, constituiría una advertencia para quienes creen que el castrismo morirá de viejo en Cuba y se instaurará una dinastía comunista al estilo del Corea del Norte pero en el Caribe.

Es una posibilidad nada descartable, ya que hay más candidatos con el apellido Castro en las quinielas para optar a la presidencia de Cuba. Hasta ahora, el único que parecía estar en la batalla era su hermano Alejandro. Sin embargo, Mariela parte con ventaja por su imagen moderna.

Otro de los cambios destacados en los últimas semanas, ha sido un nombramiento en el Urbanismo cubano. Sin duda los viejos mandos veteranos de las Fuerzas Armadas continúan acumulando poder en Cuba para perpetuarse en el poder. El último en llegar, es el general de División, Samuel Rodiles Planas, de 80 años de edad, a quién el presidente Raúl Castro ha nombrado presidente del Instituto de Planificación Física, la entidad estatal que controla y regula el desarrollo urbanístico de todo el territorio.

Rodiles sustituye en el cargo a Graciel Rodríguez, quien no había sido capaz de lidiar eficazmente con la proliferación de irregularidades urbanísticas provocadas en los últimos tiempos por las actualizaciones notariales de los títulos de propiedad. Con las nuevas leyes que anticipan la posibilidad de una futura liberalización completa de la compraventa de viviendas, muchos propietarios han optado por ampliar sus casas con nuevas habitaciones para que esta configuración, con más metros cuadrados habitables, quedase legalizada.

Esta sería la excusa tras las palabras que pronunció Raúl para justificar el cambio. Para algunos expertos de la política cubana, la sustitución de Rodríguez en el Instituto, tendría que ver con el deseo de las Fuerzas Armadas de mantener el control directo de la expansión del sector turístico del país caribeño.

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