Cubanos en Florida

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Una noticia ha conmocionado esta semana a los sectores radicales anticastristas de Miami: la presunta estafa de 99 millones de euros a muchos componentes de la comunidad de ancianos cubano-americana que reside en el sur de Florida. El matrimonio de posibles delincuentes, formaba parte del primer gurpo de exiliados cubanos que se instaló en Miami. Gaston y Teresita Cantens, había montado una pirámide financiera a través de la compañía inmobiliaria Royal West Properties Inc, según los datos de una investigación Federal en curso. Una noticia ha conmocionado esta semana a los sectores radicales anticastristas de Miami: la presunta estafa de 99 millones de euros a muchos componentes de la comunidad de ancianos cubano-americana que reside en el sur de Florida. El matrimonio de posibles delincuentes, formaba parte del primer gurpo de exiliados cubanos que se instaló en Miami. Gaston y Teresita Cantens, había montado una pirámide financiera a través de la compañía inmobiliaria Royal West Properties Inc, según los datos de una investigación Federal en curso.

La Agencia Federal de Mercados Financieros de EEUU (SEC, según sus siglas en inglés) dió la voz de alarma. Según fuentes cercanas a la investigación, los inspectores de la SEC se habrían dado cuenta del posible fraude al constatar que la pareja Cantens no estaba registrada legalmente para realizar actividades como intermediaria de programas de inversión.

Aún así, explotaron este negocio durante muchos años y con mucho éxito. Con el lema «seguro», la pareja prometía a los inversores un rendimiento entre el 9% y el 16% anual. Como en todo esquema Ponzi, el matrimonio utilizaba el dinero de los nuevos inversores para pagar a los primeros accionistas el porcentaje prometido. También lo usaba para cubrir los gastos de funcionamiento de la empresa.

Aunque, según los investilgadores, al menos 14,75 millones de euros fueron destinados por los Cantens para incrementar el patrimonio de toda su familia que incluía sus elevados sueldos y ciertas cantidades de dinero abonadas a sus sus hijos y nietos.

El matrimonio conseguía ganarse a los inversores en los círculos florecientes de la alta sociedad. Eran muy conocidos entre la comunidad religiosa cubano-americana. Además, pagaban con cierta frecuencia campañas publicitarias en español en las cadenas más vistas por la comunidad hispana de Florida.

Este sistema, muy costoso formó parte de sus últimos intentos de sobrevivir. La necesidad de dinero empezó a ser tan acuciante que abandonaron el circuito de sus primeras víctimas para bajar unos cuantos peldaños de la escala social y extender su pirámide en los caladeros de la clase media. Pero el plan fracasó, la investigación federal tuvo éxito y Royal West Properties fue intervenida por la Justicia.

Una dura lección para este matrimonio que puede acabar en la cárcel tras haber frecuentado los mejores salones de la ciudad. El terremoto no ha parado aún y empieza a afectar también a los hijos de Teresita y Gastón. Uno de ellos, Gastón Jr. ha prometido al administrador judicial de la antigua empresa de sus padres devolver parte del dinero que, presuntamente, habría ingresado. En total unos 250.000 euros.

Algunos observadores consultados por este diario creen que Gastón Jr. ha mostrado este rasgo de generosidad, presionado por sus actuales jefes, la familia Fanjul, una de las más poderosas de Miami, dueños de tres productoras azucareras, una refinería y el complejo turístico de lujo ‘Casa de Campo’ situado en la República Dominicana. Los Fanjul le contrataron poco después de que terminara su andadura política. Junior fue congresista republicano en la Cámara de Representantes de Florida entre 1998 y 2002.

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