Correa, Humala y el “saco de oro”

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Mientras el movimiento indígena y ecologista ‘antiminero’ se extiende por toda Latinoamérica, han aparecido dos defensores de las compañías de extracción de minerales. El presidente de Ecuador, Rafael Correa, así como su homólogo peruano, Ollanta Humala, han defendido en público las explotaciones legales que operan en sus países. Correa ha criticado las protestas diciendo que su país no puede ser “un mendigo sentado en un saco de oro” Mientras el movimiento indígena y ecologista ‘antiminero’ se extiende por toda Latinoamérica, han aparecido dos defensores de las compañías de extracción de minerales. El presidente de Ecuador, Rafael Correa, así como su homólogo peruano, Ollanta Humala, han defendido en público las explotaciones legales que operan en sus países. Correa ha criticado las protestas diciendo que su país no puede ser “un mendigo sentado en un saco de oro”

Correa ha expresado que apoyará a las mineras que obtengan licencia, pues son aquellas que garantizan la protección medioambiental. Su gobierno ha firmado recientemente un acuerdo con la compañía china Ecuacorriente para trabajar en una mina en la región de Zamora.

Pero no es el único yacimiento que podría iniciarse en la región zamorana. Algunas fuentes señalan que el gobierno ecuatoriano está negociando con la empresa canadiense Kinross para establecer allí una mina de oro.

En las últimas semanas el presidente peruano, Ollanta Humala, ha visto duras escenas de protestas por parte de los mineros considerados ilegales. De hecho los enfrentamientos con la policía provocaron tres muertes de manifestantes. Unos 10.000 mineros de esta región, situada a 1.100 kilómetros al sudeste de Lima intentaron tomar el aeropuerto de Madre de Dios y buscaron abiertamente el choque con la policía.

Humala quiso hacer un gesto y prohibir esta actividad, anteriormente semitolerada, que considera perjudicial para el medio ambiente. Su postura ha sido firme, hasta el punto de negarse a abrir una mesa de diálogo con este sector de la economía sumergida.

Todo ello surge porque el presidente peruano, Ollanta Humala, intentó ganarse el favor de los ecologistas para sacar adelante algunos proyectos mineros de gran calado en el país, lo que ha chocado con otra dura realidad: la protesta de los más de 20.000 ‘mineros ilegales’ que operan en la región de Madre de Dios y que ven amenazado su medio de vida.

Tanto Humala como Correa, han buscado la complicidad de sus vecinos. Por eso, los países que conforman el Tratado de Cooperación Amazónica, han firmado un acuerdo para proteger la región de las prospecciones mineras que operan sin licencia y que habitualmente no cumplen con los estándares medioambientales que se requieren para este tipo de industrias. Un importante gesto en una época en la que se han propagado por todo el subcontinente las protestas contra estas excavaciones.

El acuerdo firmado por Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Perú, Suriam y Venezuela, pretende establecer una agenda estratégica para luchar contra la minería ilegal que presentarán en junio en Brasil en la conferencia Río +20. Un pacto que legitima las excavaciones que poseen licencias con los gobiernos de Latinoamérica.

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