Continente de hierro

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La canciller alemana Angela Merkel está ahora más sola que antes. Al menos, según la versión de los debates de la última Cumbre Europea que proporcionaba hoy el diario británico Financial Times. Algunos de sus apoyos tradicionales parecen haber optado por el desmarque ante las dificultades que, las políticas de ajuste que impulsa Alemania, les traen en sus mercados políticos internos. A cambio, la líder teutona parece haber encontrado otras amistades: Holanda, Finlandia y Suecia, países con los que algunos conservadores alemanes sí quisieran compartir un euro restringido. La canciller alemana Angela Merkel está ahora más sola que antes. Al menos, según la versión de los debates de la última Cumbre Europea que proporcionaba hoy el diario británico Financial Times. Algunos de sus apoyos tradicionales parecen haber optado por el desmarque ante las dificultades que, las políticas de ajuste que impulsa Alemania, les traen en sus mercados políticos internos. A cambio, la líder teutona parece haber encontrado otras amistades: Holanda, Finlandia y Suecia, países con los que algunos conservadores alemanes sí quisieran compartir un euro restringido.

Aunque estos países representan a parte de la eurozona ‘rica’ que ha propuesto crear el sector empresarial alemán en las últimas semanas. La otra parte de la región, la ‘menos rica’, estaría liderada por Francia, y en ella se incluiría a todos los países periféricos.

Ya no es una cuestión ideológica. Los grandes líderes conservadores del continente -Angela Merkel por Alemania, Nicolas Sarkozy por Francia, David Cameron por Gran Bretaña y Silvio Berlusconi por Italia- van por separado, y todos ellos han dejado sola (ver apoyo) a una canciller alemana que parece no saber muy bien qué está sucediendo a su alrededor.

De momento, Merkel parece seguir la estrategia que enunció hace unas semanas en un programa de televisión alemán Hans-Olaf Henkel, ex presidente de la patronal de industria germana (BID) y consejero de varias compañías punteras del país.

Henkel argumentó entonces que la eurozona debería ser dividida en dos territorios; el ‘rico’ estaría integrado por Alemania, el Benelux, Finlandia y, a ser posible, también Dinamarca y Suecia, y el ‘más pobre’ quedaría formado por Francia junto a los llamados ‘países periféricos’; Grecia, España, Italia, Portugal e Irlanda.

Por eso no es de extrañar que ayer la canciller alemana se viese apoyada al finalizar el primer día de la cumbre europea por Holanda, Finlandia y Suecia, tres de los posibles integrantes de este ‘bloque de primera’ pregonado por Henkel unos días atrás.

Estos países se opusieron a medidas en el corto plazo para evitar la especulación de los mercados con la llamada ‘deuda periférica’, una postura que, para sorpresa de muchos, no secundó Francia.

Enfrente se encontraban las demás potencias de la UE, apoyadas además por Jean-Claude Trichet, presidente del BCE y, Dominique Strauss-Khan, presidente del FMI. Todos ellos buscaban un mayor compromiso para atajar cuanto antes la situación.

Pero muy a su pesar, la única medida que contó con el consenso de todos los líderes reunidos en Bruselas fue la creación de un fondo de rescate permanente para la región que comenzará a funcionar a partir de 2013.

“En vez de filosofar públicamente sobre ideas que puedan curar las crisis, deberíamos estar adoptando pasos para prevenirlas”, afirmó el primer ministro holandés, Mark Rutte, desestimando a su vez propuestas como las emisiones de eurobonos o la responsabilidad asignada a los tenedores privados de bonos, entre los cuales se encontrarían por cierto los ‘hedge funds’, paladines de la política ultraespeculativa.

Esta noticia será bien acogida, presumiblemente, entre los fondos de alto riesgo. A esta industria llegó hace unos días un informe elaborado por la banca de inversión que, desde Bruselas, aseguraba a los especuladores que aún había posibilidad de realizar negocio debido a la falta de unidad política de la eurozona.

“Seguimos pensando que la crisis de deuda que ha sufrido la eurozona todavía no ha supuesto el suficiente castigo como para que las autoridades tomen las decisiones realmente duras y definitivas”, aseguraba el documento, al que ha tenido acceso EL BOLETÍN.

No obstante, y en contra de lo que algunos especuladores buscan, este informe afirmaba a su vez que existe “muy poco riesgo” de que la eurozona deje de existir y apunta a que, cuando la presión sea insostenible, los líderes europeos adoptarán decisiones que impliquen una mayor unidad fiscal que logre a medio plazo reforzar la posición del euro frente al dólar. De momento, ese clima de ‘presión insostenible’ no ha llegado a alcanzar su máxima expresión, a juzgar por lo acontecido en esta cumbre.

Esta cumbre ha estado dominada por el malestar existente en torno a Alemania tras la publicación por parte del Banco Internacional de Pagos (BIS) de unos datos sobre la exposición de la banca mundial a la deuda periférica.

En el documento, que ilustra las cifras del segundo trimestre, refleja que hay un total de 1,72 billones de euros de exposición de los bancos extranjeros a Irlanda, Grecia, Portugal y España. Las entidades más afectadas son las alemanas, las francesas y las británicas.

Silvio Berlusconi sonríe de nuevo. Tras no salir adelante la moción de censura que se expuso a votación el pasado martes en el Parlamento italiano, ‘il cavaliere’ ahora se preocupa de no hablar demasiado en estas cumbres y, por el contrario, dedicarse a bromear con sus homólogos europeos.

No obstante, y a través de su ministro de Economía y Finanzas, Giulio Tremonti, ha dejado claro que se necesita una mayor coordinación y ha ‘firmado’ por la emisión de los eurobonos.

Las protestas de los estudiantes universitarios y la crisis de deuda irlandesa -cuyo mayor afectado ha resultado ser el entramado financiero del Reino Unido- han llevado al primer ministro británico a guardar las distancias con la política de castigo que propone Merkel.

Además, el político conservador es consciente de que su gobierno depende de los liberales de Nick Clegg, muchos de los cuales han dejado claro su disconformidad con algunos de los recortes implantados por Downing Street.

Sarkozy ha decidido ser discreto en esta última cumbre europea tras protagonizar antes de la misma varias ‘escapadas’ mediáticas de la mano de Merkel. La popularidad del presidente de Francia no atraviesa sus mejores momentos, y el país se ha visto inmerso en un otoño plagado de protestas.

Sarkozy también ha visto cómo los propios conservadores europeos rechazaban la imposición de una reforma de inmigración, y ve a potentes socialistas como Strauss-Khan en su horizonte político.

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