Comienzan los problemas

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Todavía no ha sido investido como presidente de Chile y Sebastián Piñera ya ha sembrado la polémica en su país. La posibilidad de vender el 20% de Codelco, la mayor productora de cobre del mundo y la principal fuente de recursos del Estado, propuesta por Piñera durante la campaña electoral, ha encontrado fuerte oposición en los trabajadores de la compañía. Fuentes de la Federación de los Trabajadores del Cobre (FTC) han asegurado a Americaeconomica.com que si la idea de introducir capitales privados en Codelco persiste, los trabajadores están dispuestos a movilizarse con todas sus fuerzas. Todavía no ha sido investido como presidente de Chile y Sebastián Piñera ya ha sembrado la polémica en su país. La posibilidad de vender el 20% de Codelco, la mayor productora de cobre del mundo y la principal fuente de recursos del Estado, propuesta por Piñera durante la campaña electoral, ha encontrado fuerte oposición en los trabajadores de la compañía. Fuentes de la Federación de los Trabajadores del Cobre (FTC) han asegurado a Americaeconomica.com que si la idea de introducir capitales privados en Codelco persiste, los trabajadores están dispuestos a movilizarse con todas sus fuerzas.

Parece que los sindicatos mineros no se van a quedar de brazos cruzados ante Piñera y presentarán un duro pulso al nuevo presidente de Chile hasta que desista de sus planes de privatización de la compañía minera estatal. Raimundo Espinoza, presidente de la FTC, ha asegurado que en cualquier minuto si alguien pretende iniciar o meter algún tipo de capital privado, los trabajadores se van a movilizar.

Los sindicatos de Codelco Norte ya comienzan a unir sus fuerzas para prepararse ante un eventual conflicto con el nuevo Gobierno chileno, consideran que el movimiento sindical minero debe estar bien encaminado y no pensar en intereses personales sino centrarse en el sentir de los trabajadores. Los dirigentes de los sindicatos son conscientes del poder que tienen y están dispuestos a convertirse en un quebradero de cabeza para Sebastián Piñera si fuera necesario.

Antes de las elecciones presidenciales los sindicatos mineros hicieron una muestra de su poder, con una huelga en el complejo minero de Chuquicamata, que no pasó desapercibida para ninguno de los candidatos, e incluso lo vieron como un anticipo de lo que se podrán encontrar si finalmente conseguían acceder a la presidencia del país. Piñera tuvo que tomar nota de los acontecimientos y haber aprendido que los sindicatos mineros pueden convertirse en un verdadero fastidio en su primera legislatura como presidente de Chile.

A raíz de la huelga de Chuquicamata, que suponía para Codelco una pérdida diaria de unos 8 millones de dólares, la compañía estatal tuvo que desembolsar un total de 238 millones de dólares, en concepto de retribuciones extraordinarias a la plantilla, para poner fin a una huelga que no gustaba ni a la presidenta del país ni a los candidatos a sustituirla a escasos días de las elecciones presidenciales.

Para detener la huelga, que involucraba a unos 5.600 trabajadores afiliados a tres sindicatos, Codelco presentó un plan que contemplaba bonos por un total de 12.140.000 pesos chilenos (24.000 dólares), lo que incluye un bono de 6.550.000 pesos chilenos (13.000 dólares) por reanudación inmediata de faenas. Tras una votación que se prolongó durante todo el día, 3.811 trabajadores, equivalentes al 68,5% de los presentes en la asamblea, aprobaron la oferta, mientras 2.611, equivalentes al 31%, la rechazaron, según informaron fuentes sindicales desde la norteña ciudad de Calama, donde se encuentra la mina.

El futuro de la empresa estatal de cobre de Chile, Codelco, es ya el primer problema que va a tener que enfrentar el todavía presidente electo. Piñera, en su lucha por conseguir la presidencia de Chile aseguró que estaba dispuesto a sacar a bolsa el 20% de la estatal Codelco, sin embargo, los sindicatos, que cada día ganan más poder, han rechazado la propuesta. El candidato derrotado de la coalición de centro izquierda, Frei, ya ha dejado claro que se opone a la privatización, pero sin embargo, considera que la compañía debe mejorar su competitividad.

Y aún falta que las Fuerzas Armadas se manifiesten, donde el plan de Piñera genera fuertes resistencias. No hay que olvidar que la institución militar recibe por ley el 10% de los ingresos brutos de la empresa cuprífera.

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